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lunes, 2 de junio de 2008

Untitled

You Used to Love Me
(Escuchando: Up The Line de George Smith & Bacon Fat)
Pues ya, después del berrinche entendí que a veces la gente no sabe cómo decir adiós de una manera sana y lo hace de las formas más infantiles que se le pueden ocurrir. Lo siento, Yahui, pero para mí no es un adiós definitivo, porque sé que tarde o temprano, la vida, en algún punto, nos volverá a reunir. Tal vez miraremos atrás y las idioteces que vivimos ahora como grandes problemas y parteaguas en nuestras vidas nos harán doler la panza de la risa y entonces, tal vez, volveremos a compartir una botella (o media) de mezcal a dedalitos. Igual te quiero y lo sabes. Probablemente por las razones erróneas (como el pasado y no el presente, como el muerto y JJ y no Jelipe y Quiau), pero igual, TE QUIERO.
Qu'est-ce qu'il m'arrive? Je dors au bord de mon lit...
(Escuchando: Ce que je suis de Holden)
Estas semanas he sentido un horrible impulso de huir... de meter todo en una maleta y largarme de nueva cuenta de aquí, como lo hice una vez, aunque aquélla vez iba con algo entre las manos y no sentía ese impulso de huir. No sé, a veces creo que la vida me juega malas pasadas, recordándome lo feliz que fui a orillas del Río Sena, en aquella ciudad pequeñita, como el asteroide del Principito, junto a Ciappa Destra, junto a l'autre, junto a Mme L y su familia... de pronto sueño despierta y me imagino recorriendo de nueva cuenta las orillas del Sena, pensando en el calor que debe hacer ahora, en que en tan sólo unos días el río estará lleno de barcos de vela provenientes de todo el mundo...
Pero de nada me sirve soñar despierta y desvelarme todas las noches imaginando y pensando en un lugar donde ahora no estoy, si al día siguiente he de despertar con una cruda terrible de realidad: estoy donde estoy, haciendo lo que hago, escuchando lo que escucho y el espejo me devuelve la imagen de alguien que no sé quién es, insatisfecha, cansada, harta... ¿Pero a qué se debe dicha insatisfacción, dicho hartazgo, dicho cansancio? ¿Será que ahora gran parte de mis sueños depende de otras personas y no de mí misma? ¿Será que odio depender de alguien más que no sea la única persona que ha estado en las buenas y en las malas conmigo? Tal vez un tiempo se ha cumplido, tal vez un ciclo se ha cerrado y no he querido verlo...
Don't change your name, keep it the same
(Escuchando: AM180 de Grandaddy)
Pienso en la última vez que me sentí de este modo y me da miedo. Me da terror perder de nuevo la cabeza a esa escala. Y me da horror decir una palabra más. La razón de este congelamiento verbal prefiero guardármela, hasta no estar segura de estar haciendo lo correcto, hasta no saber que estoy con la cabeza bien puesta sobre los hombros, consciente de lo que puede pasar si me dejo llevar por ello o si no lo hago...
I wanna know how you did it
(Escuchando: Whites Only Party de The Dears)
¿Cómo hago para escribir más? ¿Cómo hago para no perder el hilo? Ya no quiero dejar de escribir tanto... ese méndigo trabajo no me reditúa tan bien y me quita mucho tiempo... ¡agh!

jueves, 27 de diciembre de 2007

Somos egoístas

La verdad es que la gente hoy en día no sabe escuchar. A nadie le importan los problemas que puedan tener los otros, por muy interesantes que pudieran ser.
La prueba es simple: comienza a contarle cualquier cosa a alguien y verás como en dos segundos se transforma en una invitación a que nadie te haga caso. Siempre habrá algo más importante qué decir o qué hacer y lo que tú pudieras sentir o pensar no es del interés de nadie.
Otra prueba es que la gente siempre está interrumpiendo al que habla y luego se queja de que no es capaz de ser concreto. Pero insisto, el problema no es la incapacidad para concretar, sino la ineptitud para escuchar.
Comienzo a pensar que la gente, en realidad, es sorda.

sábado, 13 de octubre de 2007

¡Y lo grito a los 4 vientos!

Sí, lo confieso. Me gusta mucho alguien de quien nadie sabe, excepto el muerto. Como es alguien que él ha visto una o dos veces, cree conocerlo. Y me dice "no, Chloè... ese wey es un naco" y con mayor razón me gusta... por llevarle la contra y por naco, ¡porque naco es chido! Y porque él, el naco, es chido...

domingo, 30 de septiembre de 2007

¡Celos! (III)

Bueno, estoy aquí para saldar la deuda y dar explicaciones acerca del rollazo del blog anterior. Creo que la idea primordial quedó clara: la brujer de mi cuñado está completa y absolutamente celosa de mí. Sin razón alguna, que es lo peor de todo. Y en estos momentos, con tantas cosas que tengo que hacer y con tanto que traigo en la cabeza, lo menos que quiero es meterme en una comedia-trágico-musical de esas feas.


Recuerdo que al principio, cuando supe que Godzilla (mi cuñado) ya tenía vieja, me alegré por él. Pensé que le haría bien tener trabajo, novia y más cosas en la cabeza. Ya estaba yo en Francia, cuando el Godzilla me escribió contándome el drama que estaba viviendo:


1. La brujer era su alumna en la escuela y no querían que nadie se enterara, sobre todo los jefes.

2. La brujer estaba separada (que no divorciada) del papá de sus hijas, y el güey, cuando se dió cuenta que esta mona ya tenía a alguien más, comenzó a hacerla de jamón.

3. La brujer tiene dos hijas (una de 7 y la otra de 8 años).

4. La brujer ya no podía tener más hijos, pues se ligó las trompas cuando nació la segunda. Y Godzillita dudaba porque él sí quería tener chavitos (algún día).


Así que le recomendé que tuviera cuidado y que no se alocara, pero a menos de un mes después, ya estaba viviendo en casa de ella. Recuerdo que, estando tan lejos, sólo podía preguntarle al Jelipe cómo era ella. Y Jelipe, sin dudarlo, inmediatamente me contestaba "¡es una naca!". Varias veces le pedí que no se prejuiciara, que intentara tener un trato cordial con ella, pues finalmente era su cuñada y ni pex.


Hace unas semanas, por cuestiones de chamba, le pedí chance a Godzilla de quedarme en casa de ellos a dormir para no tener que ir hasta mi casa tan tarde, pues teníamos algunas cosas que hacer, al término de las cuales, nos fuimos con los de la chamba a echar unos tacos. Caminando de regreso a su casa, Godzilla me soltó la sopa. Me contó, como desde que yo estaba en Francia, su brujer se ponía hiper celosa cuando nos llegábamos a encontrar en el msn. Me contó que ahora le hacía cualquier cantidad de dramas sin razón porque se iba a trabajar y sabía que yo estaba ahí. Incluso Godzilla me pidió que no me llevara pesado con él frente a ella, como si yo me le colgara a Godzilla o lo agarrara a besos frente a ella. Esto último me pesó mucho, pues siempre he tenido una buena relación con Godzilla, platicamos de su hermano, de música, de chamba, bromeamos, nos damos consejos, fumamos del mismo cigarro, cosas de lo más normales entre cuates. Incluso, siento que con Godzilla siempre ha existido una complicidad chida, pues a veces no hacemos más que voltear a vernos y hacernos gestos para entendernos, pero no tanto así como para darle motivos a su brujer para estar celosa. Digamos que nos vemos como hermanitos, aunque el muerto insista (por varias cosas que le he contado que me ha dicho Godzilla) que le gusto. Además, a la relación entre Godzilla y yo hay que agregarle un plus: soy la vieja de su hermano. Y que me disculpe la brujer, pero ya con eso, se mata todo lo demás, pues aunque hubiera chispitas entre nosotros, la sangre es la sangre y punto (y si él no respetara su llamado, yo sí).

Sé que la brujer ha tenido un pasado medio oscuro en el sentido de las relaciones amorosas (el ex le puso el cuerno, razón por la que se separaron), pero no por eso tiene que pensar que así le irá en la feria siempre. Sé también que el hecho de no trabajar le alimenta las inseguridades y le da tiempo suficiente para hacerse ideas de lo que pueda estar haciendo Godzilla a sus espaldas, además de que la forma en que fue educada le hace pensar que una mujer como yo es de cuidado (chia, ni que fuera la octava maravilla del mundo).
¿Pero por qué digo que la forma en que fue educada la hace pensar que soy de cuidado? Pues porque es una mujer-parásito-lastre. Su educación le dicta que ella nació para parir, cuidar su casa, atender a su marido y extender la manita en días de quincena, la cual es una forma de vida con la que, por más cómoda que se vea, yo no comulgo ni tantito. Para ella no existe la palabra "superación", pues cada vez que se le menciona, su respuesta es "¿y para qué quiero superarme? No, yo así estoy bien..." por lo que una mujer autosuficiente es como el diablo para ella.
Pues por mi parte, no tendría de qué preocuparse. Yo estoy bien con el Jelipe, y a Godzilla no lo veo más que como carnalito, porque aparte de todo, es justo todo lo que no quiero en un hombre. Así que no entiendo por qué tanto drama de la brujer.

martes, 14 de agosto de 2007

Idioteces

As I live and breathe,
You have killed me,
you have killed me.
Yes, I walk around, somehow,
But, you have killed me.
There's no point saying this again.
Morrisey, You Have Killed Me.
Jamás se me hubiera ocurrido que Jelipe podía ser capaz de una idiotez de ésa magnitud con el afán de controlarme. Sé que siente que me le estoy escapando de las manos por culpa del muerto, aunque aquí me veo obligada a explicar que el temor que siente es total y absolutamente infundado.
No sé de qué otra manera lo puedo explicar si no es así: El muerto fue y es el amor de mi vida. Sin embargo, de habernos casado, a estas alturas estaríamos divorciados por incompatibilidad de caracteres. Así que si no puede estar en mi vida dejándome quererlo y queriéndome, éso no significa que no pueda estar en mi vida de otra forma. No soy tan cerrada como para pensar que si lo amo y me ama, sólo podríamos ser pareja. Creo que nosotros somos el claro ejemplo de dos personas que se aman, pero no pueden estar juntas por infinidad de razones, comenzando porque ninguno de los dos lo quiere en este momento. Tal vez un día volvamos a estar juntos, tengo que ser sincera, es una posibilidad que existe y existirá, pues tanto él me ha dicho que soy su media naranja como yo sé que él es lo mismo para mí. Sin embargo, no es algo que queramos. A mí me cuesta aún creer que sea él exactamente por quien mi corazoncito late y con quien quisiera estar forever and ever, porque además, tengo tanto miedo de ésas cuestiones de "hasta que la muerte nos separe" que mejor me la llevo con calmita. Así que, por ése lado, quiero seguir conociendo gente hasta estar 100% segura de a quién quiero por el resto de mi vida, por lo que no creo que lo que esté haciendo con Jelipe sea perder el tiempo (aunque a éstas alturas, ya lo dudo mucho).
Insisto, el temor que siente Jelipe a causa del muerto, es absolutamente infundado, pues a pesar de que éste señor sea el amor de mi vida, eso no significa que correré a sus brazos por el simple hecho de que se aparezca en mi vida (que de así ser, ya habría corrido a tirarme de cabeza). Tampoco voy a estar con él sólo porque no creo tener alguna otra opción más que él. En verdad quisiera que no fuera él mi media naranja, en verdad me gustaría encontrar a alguien que se ajustara más a mis expectativas, pero creo que no lo encontraré si antes no arreglo mi vida. Aunque ése es tema de otro blog.
A Jelipe, lo que me une es un cariño infinito por lo bien que la he pasado con él, por la paciencia, el coraje y el amor que me ha demostrado, pero por mi parte es claro que a éstas alturas no es amor lo que siento. Y en verdad duele aceptarlo y saber que voy a lastimar a alguien de ésta manera tan horrible, pero no puedo mentirme ni mentirle a él.
Ahora, no sé si queda claro el por qué, aún si no amo a Jelipe, sino al muerto, Jelipe no debiera sentirse amenzado por su presencia en mi vida: escogí estar y seguir con Jelipe, por varias razones, claro, que tal vez nada tengan qué ver con el amor; pero con el muerto no quiero estar. Así de simple y así de complicado es ésto. Sin embargo, sigo sin entender por qué Jelipe se pone en el plan que se pone al hablar del muerto.
Nunca (más) voy a mentirle, diciéndole que no veo al muerto e inventándole que salgo con x o y cuando lo veo, no es mi idea de la sinceridad. Pero tal vez él prefiera que así lo haga, pues cada vez que se trata el asunto, Jelipe se pone como loco y varias veces hemos estado a un nada de tronar. Jelipe ha tratado de controlarme de todas las formas habidas y por haber cuando se trata del muerto: cuando recién apareció, fue una clara orden de mandarlo a la chingada lo que me dijo, después, me ordenó no verlo y la última: "demuéstrame que me amas dejando de verlo 31 días seguidos".
Que me perdonen todas aquéllas personas que sí crean en el "o él o yo", pero ésas son ridiculeces, idioteces, sandeces... que por ningún motivo deben salir de boca de alguien que se diga amar a otra persona. Por encima de todo, está el libre albedrío, sagrada cualidad que nos distingue (aunque a veces no mucho) de los animales, porque somos nosotros mismos quienes debemos decidir qué rumbo tomar de nuestra vida, qué hacer de ella, cómo llevarla, con quién llevarla... y no alguien más que se siente amenazado por una presencia. ¿Qué diablos pasa por la cabeza de alguien que dice éste tipo de cosas? ¿De verdad creerán que se les va a escoger por encima de otra persona que no nos pide ningún tipo de sacrificio?
En el momento en que me lo puso así, lo único que pude contestar fue: lo siento, pero lo que me pides es ridículo. Jamás dejaría de ver a alguien, sea el muerto o cualquier otra persona, por el simple hecho de que te sientes amenazado por él y creo que dejar de ver a una persona por la cual te sientes amenazado un tiempo x, no es una petición coherente, pues terminado ése plazo, no te hará sentir mejor que lo vea después de haber dejado de verlo.
¡Bendito sea mi libre albedrío, por más equivocado que esté!

miércoles, 20 de junio de 2007

Periodo de "aceptancia"

Bueno, pues ya, se acabaron los dramas en cuanto al problema del muerto. Finalmente lo vi. Sólo que antes de verlo no le dije a nadie. Pero es que varias cosas han pasado estos días que me han hecho pensar y crecer y pensar que he crecido.
Cuando estaba recién comenzada la bronca, yo me preguntaba para qué me buscaba y juraba que no quería volver con él y puro drama, ¿no? Pero conforme ha ido pasando el tiempo, me he tranquilizado. Después estaba con que me encantaba que me dijera que yo era lo max de lo max para él. Después vino la onda del encabronamiento porque veía que estaba echando las cosas a perder con su nueva chica, a la que decía que adoraba. Finalmente y luego de tanto pancho, hoy lo ví y terminaron de caerme muchos veintes:

Hay gente que se vuelve Imborrable en nuestra vida. Gente que nos ha marcado tanto y tan hondamente que se vuelve referencia forzada de todo lo que hacemos y vivimos. Hay veces que por más que luchemos por sacarnos a alguien del corazón, sólo logramos enterrarlo más hondo. Sé que no quiero estar con él ahora, pero también sé que eso podría cambiar de un momento a otro. Por lo pronto, somos amigos, nos hablamos con la verdad, nos jalamos las orejas cuando la estamos regando y nos queremos. Pero es un amor limpio, pues sabe que estoy con alguien y yo sé que él en este momento está con alguien aunque acabe de romper con ella. No siento necesidad de darle besos o de hacerle el amor. Me gusta hablar con él y podemos hablar de todo. Sé que eso cambiaría si volviéramos a estar juntos, así que como nunca hemos sido amigos, ahora lo estamos siendo y creo que eso nos da mucha más paz que cualquier otra cosa. Aprendí a aceptar que hay cosas que no puedo cambiar, como el hablar siempre de él y que esté aunque no esté físicamente, como el escuchar una canción e inmediatamente pensar en si le gustaría o no, preguntarme qué estará haciendo de su vida y si será feliz...

Sé que ahora no quiero cambiar que esté en mi vida, le guste a algunos o no.

lunes, 21 de mayo de 2007

Cada quién sus gustos

I remember when,
I remember when
I lost my mind...
Gnarls Barkley, Crazy
¿Pues pa' qué digo que no si sí? Me gusta el drama, me gusta el teatro, me gusta que en mi vida haya cosas que me saquen de control, unas más fuertes que otras, eso seguro, pero pues qué, cada quién sus perversiones, ¿no? Y las mías son... hacerme que no pero sí.
No por nada me pasé toda la noche en vela hablando con el muerto, por internet, que si no me sale caro... hablando de babosadas, presumiendo mi vida en Francia, leyendo sus broncas existenciales todo para que al final me dijera lo mismo de siempre, que yo soy doña Chingona. ¿Y para qué lo niego? me encanta buscármela y que me la den, me encanta ser la mera mera, me encanta ser una hija de la guayaba que logra lo que se le hinchan los ovarios.
Ni qué decir de cómo me hinché cuando me dijo que debo ir a visitar a sus papás que aún lo molestan por dejarme ir... ni qué decir de lo alto que volé cuando me dijo "por tercera vez, no te has ido, a menos que te quieras ir"... menos hablar de el súper boost de ego que me dio cuando dijo que soy encantadora, su media naranja, y que me ama... ya sé, ya sé, soy doña Chinguetas, como mi mamá siempre me lo dijo.
Pero esta vez hay una diferencia: siento chido que me lo diga, me infla el ego, pero sólo por unos segundos, porque no le creo... esta vez no correré como una niña asustada a sus brazos, pensando que nadie más puede quererme, pensando que para mí no hay nada más que lo que él puede darme y creo que por eso no hago lo que me dice mi razón: cortar de tajo esos contactos, por muy seguros que sean y sólo se trate de tontas conversaciones en el msn. Pero debo admitir que es adictivo eso de que lo llenen a uno de adulaciones, lo malo es que es como la droga: los efectos no duran toda la vida.
Sé que me van a decir que estoy jugando con fuego y pronto, cuando menos me lo espere, voy a quemarme, que no debo dar pie a que me diga todas esas cosas, que ya sé cómo son las cosas con él y demás, pero me gusta creer que se puede amaestrar alacranes, aunque termine uno envenenado. Ahora me siento intocable, pues por el momento, su veneno no me alcanza... me dice una y otra vez que me ama, pero que no quiere estar conmigo... porque según él, nuestra relación está más allá del bien y del mal (chale!) y yo me siento segura porque no quiero estar con él.
Se siente chido decirle "chinga tu madre" y que se aguante porque sabe que lo merece. Se siente chido que me diga que ahora en mi papel de hija de puta soy aún más atractiva de lo que era antes y lo mejor es que no le creo ni una sola palabra, aunque quiera, no le puedo creer por eso, me siento el tragafuegos, amaestrando al alacrán.
Y probablemente es eso lo que me excita y orgasmea... estar en el ojo del huracán.

jueves, 15 de febrero de 2007

Y después de la tormenta viene la calma

Bueno, después del bordel de la semana pasada, esta semana ni madres... Quién diablos entiende a los hombres, caray? Pues cómo si me importara... ahorita ando tan ocupada preparando lo del viaje con el Jelipe que ni me acuerdo que l'autre existe... Pero de todos modos, pienso hablar con él antes de que venga el Jelipe porque no quiero "sorpresitas" en medio de la noche... ya les contaré luego qué onda.

viernes, 9 de febrero de 2007

Anoche vi nevar

(Algún lugar de Francia. 1.48 h. Suena In the Shadows de The Rasmus en un celular)

Moi: (pensé que era mensaje. ¿Ahora qué querrá este mono? ¿Al fin va a aceptar que está hasta las manitas por mí? No es mensaje. Es llamada. No mames... es la primera vez que éste güey me llama) Ouais...

L’autre: (ruidos de viento, gente gritando...) Chloé? Tu dormais?

Moi: Non... (sólo estaba en contemplación para mis adentros... ¿qué carajos quieres?)

L’autre: Je suis à MSA et je voulais te dire une chose...

Moi: Dites Moi... (pero rapidito, que tengo sueño... y mañana me levanto tempra, ¡baboso! Además, ya sé qué me quieres decir. No estoy en la universidad, ¿eh? Como otros... para quienes cualquier pretexto es bueno para irse a chupar y luego quejarse al día siguiente de que les duele el hígado. Mi tiempo sí es oro...)

L’autre: Je voulais te dire que...ici il neige. Et que quand j’ai vu la neige, j’ai pensé a toi... excuse moi pour t’appeler assez tard, mais... tu dois le voir... c’est magnifique la neige... (en el fondo, sus potes gritaban como enanos extasiados. No entendía qué carajos decían pero... “ouiiiiiiiiiiiiiiiii c’est magnifique la neige!!!!!!”) (risas de l’autre) C’est vrai, c’est magnifique la neige. (En el fondo me pareció escuchar a sus potes que decían “Dites-elle de venir!!!!)

Moi: Ah, bon... T’es fou, toi! (En vez de estármela contando, deja de estar chingando, cuelga y déjame ir a la ventana a ver... éste ya se volvió completamente idiota y loco... ¡y de un día para el otro!)

L’autre: C’est toi qui m’a fait devenir fou. J’éspére que tu voies la neige cette nuit...

Moi: Ah, bon, moi aussi... (Cuelga ya, pinche francés loco... no será una de tus alucinaciones alcohólicas? Para mí que de MSA te vas directito a AA...)

L’autre: Regardes par ta fênetre, peut-être il neige là-bas aussi...

Moi: OK (Pero si es lo que quiero hacer, francés de mierda, pero con tu choro, ¡no puedo ver qué pedo!)

L’autre: Bonne nuit. Dors bien!

Moi: Merci. (Si me dejaras, eso haría...)

Sólo de la curiosidad, me levanté. Abrí un poco la persiana, miré hacia fuera... nada. (¿Y para eso me despertaste? Il est completement fou... pero, ¿fue mi imaginación o en el “c’est toi qui m’a fait devenir fou” estaba implícita la declaración de amor que pensé me haría? What the hell did it matter anyway. Me había despertado para una estupidez. ¿Para qué carajos me dice que nieva si no puedo verlo? Fui a hacer pipí. Hasta ese momento me di cuenta que mi vejiga quería reventar. En el pasillo había un clima ártico. ¿A quién chingados se le ocurre dejar la pinche ventana del baño abierta cuando hace tanto frío? Ash, pero si de veras, éstas parecen nuevas... Menos mal que me levantó, porque si no, me habría hecho pipí en la cama. Regresé a mi cuarto. Me asomé por la ventana de nuevo, sólo por si de casualidad me esperaba alguna sorpresa. Unas bolitas blancas bailaban con el viento. Parecían algodoncitos o semillas sueltas en el aire. Se veían más cuando mirabas hacia alguna luz. ¿Es o no es? Saqué medio cuerpo por la ventana. Estaba helando. Cosas frías me caían en la punta de los dedos, pero se calentaban en cuanto me tocaban. Je n’arrivait pas a les faire entrer pour voir de quoi s’agissait-il. Fui a despertar a Chiappa Destra. Tardó en abrir (estaba más jetona que una momia egipcia. Sorry, esto era una urgencia). Abrió y le dije “regardes par la fênetre, je viens d’accrocher avec l’autre qui m’a dit qu’il negeait. Il neige! Je veux descendre” Miró por la ventana, dijo “mais, c’est pas la peine. Elle est encore très peu. Elle se fonde quand elle tombe par terre” Me corrió y regresó a dormir. Desperté a la Despistada. Primero toqué a su puerta. No respondió. Le marqué al celular “Asómate a la ventana, te tengo una sorpresa...” Colgué. Se asomó. Oí un grito ahogado. Vino a tocar. “¿Vas a bajar?” “Sólo si tú bajas también” Y así fue como un 9 de febrero, a las 2 de la mañana, lejos, lejos de mi hogar, me encontré en medio del frío y del viento, buscando luminarias en el enorme jardín de un liceo sólo para ver cómo nevaba. Stop. Puedo volver feliz a mi hogar. Ya ví nevar.

miércoles, 7 de febrero de 2007

Pero sí a mí me encanta la "Gasolina"

A l’autre lo conocí cuando tenía muy poco tiempo de haber llegado. Lo conocí como nunca antes se me hubiera ocurrido conocer a alguien: bailando reggaetón (pues sí ¿y qué? Lejos de casa se vale, ¿no?) en ese antro que acá se anuncia como: “helping ugly people having sex since 1987. Yo dándole con todo al chancleo por la nostalgia de la reciente partida, la emoción de que aún tan lejos, parecía que nunca me había ido... la Yahuitl me hacía mucha falta. Cuando menos me di cuenta, ¡chin! Ya estaba bailando en lo oscurito con l’autre. ¿Pa’ qué digo que no si sí? Sí me dio el remordimiento de conciencia horrible, porque sabía que estaba a punto de ponerle el cuerno al Jelipe. ¿Que cómo lo supe? Bien fácil, cada vez que l’autre se me acercaba un poquito de más y me hacía como que me quería tentalear, yo pensaba “a ver, ¿otro poquito?”. No sé cuántas canciones pasaron entre nuestros intentos de quesque conversación “que me llamo l’autre” “no pues que yo vengo del otro lado del mundo” “no pues que no entiendo” “No pues que yo menos...” y mientras: “a ella le gusta la gasolina... dame más gasolinaaa... que tengo la camisa negra, porque negra tengo el alma... que lo que pasó pasó... entre tú y yo...

Finalmente me dio el síndrome Cenicienta, de regresar a casa a la hora señalada, pero por primera vez no era porque tuviera toque de queda, sino porque al día siguiente, la chamba llamaba temprano y después de tanto sudar, baño seguro a las 7. Además, mis acompañantes se morían de sueño. El chancleo había estado duro. La mana con su “ándale ya vámonos o te quedas...” y yo sin poder entender palabra de lo que decía l’autre. Tomé el celular que tenía entre las manos y le guardé mi número, esperando equivocarme, porque aún no me lo sabía bien, pero ya sería cosa del destino. Le dije “me tengo que ir” me hizo cara de “no, por favor” y yo medio le expliqué que tenía trabajo al día siguiente y que “mes amis m’attendent”. Dí las gracias o eso iba a hacer, porque me acerqué y... ¿me está dando el beso en la boca? ¡Me está dando el beso en la boca! Oh, merde! Salí de ahí con la conciencia oliendo a axila de francés.

Juro que ebria no estaba, acá el pinche alcohol cuesta un ojo de la cara. Ça veut dire: embriagarse es prácticamente imposible a menos que tengas varo. Whatever, el punto es que todo el camino de regreso al château me fui pensando: “¿En qué diablos pensabas, Chloé Guibert? Esto no es ni la Bella Airosa, ni veniste tan lejos a putear... ¿y el Jelipe? ¿No te desvivías entre sus brazos y decías hace unos días que lo amabas y que no sé qué?... Pinche conciencia pendeja... pus total, ¿qué tanto es tantito? Ojos que no ven, corazón que no siente... ¿No ves que el Jelipe ni está aquí? Y si tú no le dices, yo tampoco...” Eso es lo malo de tener una conciencia tan influenciable...

Cuando llegué al château, ya estaba más tranqui, entramos y me dije: “¿Para qué te buscas tantos problemas? Seguro ni te va a llamar...” Mi conciencia se quedó tranquila. Subimos los chingomil pisos del château, me preparaba para dormir como princesita, ya ni pensaba en l’autre ni en el beso que nos habíamos dado, cuando: “turururururú”. Texto au portable. ¿Qué pinche borracho manda mensajes a estas horas de la madrugada? Ash, pero si de veras... “Je suis content de t’avoir recontré, Chloé. J’aimerais te revoir. L’autre, qui pens a toi”. Putain! Es el méndigo destino que me dice que necesito relajarme un poquito. Mais je étais sûre de m’avoir trompé au numéro de telephone. “Uno no es ninguno y como dos es uno, pues volvemos a empezar”. Le contesté el texto: “si tu veux, on peut se voir ce week-end... Dimanche?”. La conciencia me gritaba: “¡Tu vas te mettre dans le bordel!”, pero yo ya estaba muy dormida como para escucharla.

martes, 6 de febrero de 2007

Hombres

No sé porqué me extraña tanto si ya lo sé: los hombres y las mujeres no pertenecemos a la misma especie, eso me cae de madres. No sé por qué de pronto me sacan de onda los berrinches de "l'autre", que últimamente se comporta como niño berrinchudo y se excusa diciendo "Tu me manques". Chiappa Destra me lo dijo anoche, cuando vio todo el desmadre en el que me estaba metiendo en tan sólo 5 segundos: "tu vas te mettre dans le bordel... ça c'est sûre". Gracias, amiga, lo necesitaba... ¡pero si ya lo sabía nomás que me hacía pendeja! Pero si es una necedad pensar que alguien mucho más joven que yo pueda tener la capacidad de no clavarse... Lo ví, lo ví desde antes y no hice nada, ¿por qué? Pues por el miedo que me daba sentirme sola acá... ¿Y ahora qué hago? Pues nada, la actitud infantil ante todo: "Pero si yo no hice nada... él se clavó solito..." Pero si lo primero que debí haber hecho fue no haberme quedado con un sólo ejemplo de los hombres franceses, debí haber probado más panes, pero no, todo porque cuando me mandaba medio alcoholizado los textos a las tres de la mañana, yo decía: "ay, es que pobrecito, necesita compañía..." Si la que necesitaba compañía era yo...
¿Y ora? Pos tenga para que se entretenga...