lunes, 2 de junio de 2008
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jueves, 27 de diciembre de 2007
Somos egoístas
La prueba es simple: comienza a contarle cualquier cosa a alguien y verás como en dos segundos se transforma en una invitación a que nadie te haga caso. Siempre habrá algo más importante qué decir o qué hacer y lo que tú pudieras sentir o pensar no es del interés de nadie.
Otra prueba es que la gente siempre está interrumpiendo al que habla y luego se queja de que no es capaz de ser concreto. Pero insisto, el problema no es la incapacidad para concretar, sino la ineptitud para escuchar.
Comienzo a pensar que la gente, en realidad, es sorda.
sábado, 13 de octubre de 2007
¡Y lo grito a los 4 vientos!
domingo, 30 de septiembre de 2007
¡Celos! (III)
martes, 14 de agosto de 2007
Idioteces
miércoles, 20 de junio de 2007
Periodo de "aceptancia"
Cuando estaba recién comenzada la bronca, yo me preguntaba para qué me buscaba y juraba que no quería volver con él y puro drama, ¿no? Pero conforme ha ido pasando el tiempo, me he tranquilizado. Después estaba con que me encantaba que me dijera que yo era lo max de lo max para él. Después vino la onda del encabronamiento porque veía que estaba echando las cosas a perder con su nueva chica, a la que decía que adoraba. Finalmente y luego de tanto pancho, hoy lo ví y terminaron de caerme muchos veintes:
Hay gente que se vuelve Imborrable en nuestra vida. Gente que nos ha marcado tanto y tan hondamente que se vuelve referencia forzada de todo lo que hacemos y vivimos. Hay veces que por más que luchemos por sacarnos a alguien del corazón, sólo logramos enterrarlo más hondo. Sé que no quiero estar con él ahora, pero también sé que eso podría cambiar de un momento a otro. Por lo pronto, somos amigos, nos hablamos con la verdad, nos jalamos las orejas cuando la estamos regando y nos queremos. Pero es un amor limpio, pues sabe que estoy con alguien y yo sé que él en este momento está con alguien aunque acabe de romper con ella. No siento necesidad de darle besos o de hacerle el amor. Me gusta hablar con él y podemos hablar de todo. Sé que eso cambiaría si volviéramos a estar juntos, así que como nunca hemos sido amigos, ahora lo estamos siendo y creo que eso nos da mucha más paz que cualquier otra cosa. Aprendí a aceptar que hay cosas que no puedo cambiar, como el hablar siempre de él y que esté aunque no esté físicamente, como el escuchar una canción e inmediatamente pensar en si le gustaría o no, preguntarme qué estará haciendo de su vida y si será feliz...
Sé que ahora no quiero cambiar que esté en mi vida, le guste a algunos o no.
lunes, 21 de mayo de 2007
Cada quién sus gustos
jueves, 15 de febrero de 2007
Y después de la tormenta viene la calma
viernes, 9 de febrero de 2007
Anoche vi nevar
(Algún lugar de Francia. 1.48 h. Suena In the Shadows de The Rasmus en un celular)
Moi: (pensé que era mensaje. ¿Ahora qué querrá este mono? ¿Al fin va a aceptar que está hasta las manitas por mí? No es mensaje. Es llamada. No mames... es la primera vez que éste güey me llama) Ouais...
L’autre: (ruidos de viento, gente gritando...) Chloé? Tu dormais?
Moi: Non... (sólo estaba en contemplación para mis adentros... ¿qué carajos quieres?)
L’autre: Je suis à MSA et je voulais te dire une chose...
Moi: Dites Moi... (pero rapidito, que tengo sueño... y mañana me levanto tempra, ¡baboso! Además, ya sé qué me quieres decir. No estoy en la universidad, ¿eh? Como otros... para quienes cualquier pretexto es bueno para irse a chupar y luego quejarse al día siguiente de que les duele el hígado. Mi tiempo sí es oro...)
L’autre: Je voulais te dire que...ici il neige. Et que quand j’ai vu la neige, j’ai pensé a toi... excuse moi pour t’appeler assez tard, mais... tu dois le voir... c’est magnifique la neige... (en el fondo, sus potes gritaban como enanos extasiados. No entendía qué carajos decían pero... “ouiiiiiiiiiiiiiiiii c’est magnifique la neige!!!!!!”) (risas de l’autre) C’est vrai, c’est magnifique la neige. (En el fondo me pareció escuchar a sus potes que decían “Dites-elle de venir!!!!)
Moi: Ah, bon... T’es fou, toi! (En vez de estármela contando, deja de estar chingando, cuelga y déjame ir a la ventana a ver... éste ya se volvió completamente idiota y loco... ¡y de un día para el otro!)
L’autre: C’est toi qui m’a fait devenir fou. J’éspére que tu voies la neige cette nuit...
Moi: Ah, bon, moi aussi... (Cuelga ya, pinche francés loco... no será una de tus alucinaciones alcohólicas? Para mí que de MSA te vas directito a AA...)
L’autre: Regardes par ta fênetre, peut-être il neige là-bas aussi...
Moi: OK (Pero si es lo que quiero hacer, francés de mierda, pero con tu choro, ¡no puedo ver qué pedo!)
L’autre: Bonne nuit. Dors bien!
Moi: Merci. (Si me dejaras, eso haría...)
miércoles, 7 de febrero de 2007
Pero sí a mí me encanta la "Gasolina"
A l’autre lo conocí cuando tenía muy poco tiempo de haber llegado. Lo conocí como nunca antes se me hubiera ocurrido conocer a alguien: bailando reggaetón (pues sí ¿y qué? Lejos de casa se vale, ¿no?) en ese antro que acá se anuncia como: “helping ugly people having sex since
Finalmente me dio el síndrome Cenicienta, de regresar a casa a la hora señalada, pero por primera vez no era porque tuviera toque de queda, sino porque al día siguiente, la chamba llamaba temprano y después de tanto sudar, baño seguro a las 7. Además, mis acompañantes se morían de sueño. El chancleo había estado duro. La mana con su “ándale ya vámonos o te quedas...” y yo sin poder entender palabra de lo que decía l’autre. Tomé el celular que tenía entre las manos y le guardé mi número, esperando equivocarme, porque aún no me lo sabía bien, pero ya sería cosa del destino. Le dije “me tengo que ir” me hizo cara de “no, por favor” y yo medio le expliqué que tenía trabajo al día siguiente y que “mes amis m’attendent”. Dí las gracias o eso iba a hacer, porque me acerqué y... ¿me está dando el beso en la boca? ¡Me está dando el beso en la boca! Oh, merde! Salí de ahí con la conciencia oliendo a axila de francés.
Juro que ebria no estaba, acá el pinche alcohol cuesta un ojo de la cara. Ça veut dire: embriagarse es prácticamente imposible a menos que tengas varo. Whatever, el punto es que todo el camino de regreso al château me fui pensando: “¿En qué diablos pensabas, Chloé Guibert? Esto no es ni