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viernes, 6 de julio de 2007

I need some love

A más de un mes que llevo aquí, apenas me estoy acomodando, más que con calzador que por dejar que las cosas sigan su cauce natural. No me gusta que sea así de forzado, pero ya me la han sentenciado, o me aclimato o me aclimuero.
Jelipe sigue haciendo berrinches porque decidí no salir con él y sus primos cada fin de semana. Sin embargo, tengo mis razones: me aburro. Últimamente la gente en general me aburre, pues no todos son como Yahui y el muerto, que me entienden porque no intentan cambiarme, sino porque en verdad les gusto como soy (a Dios gracias). Con ellos dos me siento perfectamente, protegida, tranquila... querida.
Y es que ya entendí, no es necesario que esté con el muerto para sentir que me da su amor. De hecho, prefiero quedármelo como amigo que como "presencia amorosa", pues creo que cuando hemos estado juntos se ha guardado todo lo que quiere decirme por miedo e inseguridad. Así como amigos es como si disparara balas de salva, aunque no voy a negar que sí hace que se me salga una que otra lagrimita cuando me confiesa cosas bonitas, como que todo lo que él ha creado está dedicado a sus papás y a mí.
Y hablando de sus papás... esta semana comimos todos juntos como hacíamos cuando el muerto y yo éramos algo. Debo confesar que en ningún otro lugar me siento como parte de la familia, aunque Jelipe ha hecho muchos esfuerzos parecidos. Terminando de comer las delicias que siempre prepara la mamá del muerto, ella y su papá me confesaron que me extrañaron y que ya hasta querían irme a buscar donde estuviera, pues les hice mucha falta. Eso también hizo que el gañote se me cerrara y los ojitos se me enrojecieran. El muerto me lo dice una y otra vez; tengo una familia de ése lado y aunque a veces me saque de onda, creo que es verdad. Me siento bien ahí y sé que tengo un lugar.
Con la Yahui, pues como siempre, tenemos nuestras etapas de "no te soporto" pero la última vez que la vi me sentí tan bien... y no sólo por que hicimos lo mismo que siempre hacemos (chelas, mezcal, botanita...) sino porque sé que con ella no hay tox de nada. Luego variamos un poquito, pues se fue con Jelipe y conmigo a echar fiesta y al final, dormimos todos (Jelipe, Yahui y yo) en casa del Jelipe. Antes me hubiera dado mucha pena llevarla a esos trotes, pero no porque ella me dé pena ajena, sino la bola de borrachos con los que salimos... pero creo que todo estuvo bien. Si la próxima vez Yahui se niega a ir con nosotros... bueno todo es culpa del Jelipe.
Ciappa Destra me escribe casi diario, lo cual me da mucho gusto, pero me desespera cuando se pasa de quejumbres, como últimamente. Lo peor es que la terapeo, le pido que haga algo por estar mejor y ¿qué pasa? Solita se cierra las puertas... bueno, en ése caso, no hay peor perdido que el que no quiere encontrarse.
Hoy abrí mi correo después de un buen rato de no abrirlo y me encontré con que l'autre me escribió. Para qué digo que no sentí bonito... pero no tanto porque me escribiera, sino porque me dio nostalgia de las tardes nubladas y lluviosas de N, cuando estando en su cama me tapaba casi hasta los ojos, los cerraba un momento para abrirlos al siguiente y descubrirlo mirándome y sonriendo.
Necesito eso. Necesito amor y lo estoy buscando en todos lados donde puedo.

miércoles, 21 de febrero de 2007

Aujourd'hui

Hoy estoy nerviosa. Intranquila, rara. En un rato más veo a l'autre, sólo para decirle que a partir de hoy, tal vez ya no nos veremos más. En tres días llega el Jelipe, se queda acá tres semanas y cachito. No quiero sorpresitas a mitad de la noche, porque sé que la va a armar de tos. Creo que tendría razón si a las 2 o 3 de la mañana recibo un mensaje que dice algo como "Viens demain". Además, el Jelipe se va y sólo unos días después, me voy de viaje con algunos de mis alumnos a Irlanda por toda una semana. Después del viaje, regreso por dos días a trabajar y se terminó. Durante todo mayo planeo ir a visitar a Chiappa Destra, a Kaka y también (por qué no?) a Blanche Neige. Así que es probable que ya no vuelva a poner un pie aquí. Por eso tal vez será muy difícil verlo. No sé cómo lo vaya a tomar, no sé qué vaya a pasar después de que se lo diga, pero sí sé que me da un poco de tristeza, una parte por él, porque gracias a él, el tiempo que he pasado aquí ha sido mucho más ligero, porque encontré alguien que me pudo querer y otra parte porque significa que tengo qué comenzar a decir adiós y no sé si quiero...

domingo, 18 de febrero de 2007

Indiscreciones

Tal vez me pase de lanza contando esto, pero es seguro, porque ninguna de las personas que lee llegará a conocer algún día a l’autre. Sé que eso es una cuestión que debiera quedarse entre él y yo y que no es bonito andarlo contando así nomás porque sí, pero a veces es necesario conocer todas las circunstancias en que sucedió una historia para entender por qué a veces digo lo que digo. De nuevo regresamos al comienzo de la historia, luego de aquél domingo en que nos vimos por primera vez luego de haberle dado juntos al chancleo. On n’a pas couché au premier rendez-vous. Aunque no hubiera estado tan mal para sentirme aún más puta. Mi consciencia aún no decidía si estaba bien o mal lo que estábamos haciendo, pero había decidido no poner mucha atención, se dio por vencida cuando veía que yo ni caso le hacía.
Después de aquél primer encuentro en que me llevó a su casa, creo que fue esa misma semana que volvimos a vernos. Lo cagado de todo fue que cada vez me preguntaba si quería volver a verlo, y como en aquél entonces no tenía mucho más que hacer, decía que sí. Entonces, ésa segunda vez que nos vimos, pues directo: “ven a mi casa” nada de “vamos a vernos en tal lugar”. Yo ya me había dado cuenta de hacia donde iba el asunto y no voy a decir que no me gustó la idea. Antes de partir, Jelipe me había dicho: “si pasa algo con alguien más, no quiero saber...” Lo que era como un permiso... ¿o no?
Total que esa segunda vez, comenzamos casi de inmediato con los besitos, el cachondeo, quitarnos la pena... L’autre me tocaba sin tocarme. Aún no se atrevía a meter mano por debajo de la ropa, pero cuando lo hacía por encima y llegaba al punto indicado... se detenía un momento y... como que se daba la vuelta hacia el otro lado. En algún momento se detuvo algunos segundos y me miró. “Est-ce que je peux faire une question?” Ya vamos a empezar... “Est-ce que tu veux qu’on fasse l’amour?” Se puso color tomate. El problema fue que me lo dijo tan rápido que no entendí ni madres. Le pedí que repitiera (¿pues qué? En ese momento, mi francés era de ¡la chingada! Lo peor de todo es que lo sigue siendo..). Repitió más despacio “Est-ce que tu veux qu’on fasse l’amour?”. Pues ni modo que dijera que no, ¿verdad? Ante una proposición tan directa y tan... prometedora. Entonces, cerró las cortinas, apagó la luz (no sé qué obsesión tienen los franceses con la luz, pero la mayoría, o al menos según el sondeo que he hecho, prefieren la luz apagada), comenzó a desvertirse, me pidió que me desvistiera, comenzamos con los besos súper cachondos, el toqueteo... y el problema de siempre: ¿Guibert, dónde vas a poner las manos? Es la verdad, nunca sé qué hacer con las manos. Al final quedaban sólo de por medio los chones y cuando yo pensé que ya, se detuvo y dijo: “Desolé” y se acostó a mi lado. What?! That’s it?! Después entendí: No paraguas. ¿Pues qué iba a decir en ese caso? “C’est pas grave”. Nos quedamos abrazados y me besó la frente varias veces. “T’es très gentil avec moi...” fue lo que me respondió. Lo intentamos una vez más, pero obtuvimos el mismo resultado. Así que nada pasó. Nos vestimos y me fui. Pensé que el problema era que él en realidad no quería hacerlo o tal vez, estaba demasiado nervioso. Unos días después, me volvió a enviar un mensaje: “viens demain a 16h” Y fui. Volvió a pasar lo mismo. No pudo. Otra vez, “C’est pas grave”, “t’es gentil”... Yo comenzaba a preguntarme si no debería olvidarme del asunto y buscar otro, al fin éste no me estaba sirviendo para lo que yo quería. Pero me dije “Guibert, si bien esto es sólo para ti una historia de sexo, tampoco se trata de desechar a la gente por que no te sirve, dale chance, está nervioso y encima de todo, está chavo...”. La tercera vez que pasó lo mismo, yo estaba por preguntarle si estaba seguro de querer hacerlo o si no sería que tal vez no estaba totalmente seguro, que tal vez debíamos esperar un rato, cuando él me contó que al principio siempre le pasaba esto, que no sabía si eran los nervios o qué, pero que al principio le pasaba esto. Pensé: “bueno, sólo lo hemos intentado tres veces, chance en una de ésas sí se puede” pero ya me estaba aburriendo. Finalmente, un buen día, pudo y entonces fue una catarsis para los dos. Luego me dio un masaje en la espalda, el cual no estuvo nada mal, porque regresé a mi casa súper relajada y tranquila, pero ahora me pregunto si no habrá sido que ésas veces en que no pudo, era como un aviso de que aún podía echarme para atrás.
Por cierto, a mitad de la historia, el Jelipe cambió de opinión y dijo que siempre sí quería saber... pero yo no pienso decir nada... ¿para qué me dice algo si a la mera hora se va a arrepentir?

¡Eso era lo que había qué contestar!

Anoche estaba viendo Sex & The City (¡es tan cagado en francés!) junto con Chiappa Destra, que a pesar de que estuvo con jeta toda la tarde porque quería salir y nadie quería hacer nada, luego no tuvo remedio, porque tenía dolor de panza y así no podía salir, y estaban pasando ese episodio donde Charlotte tiene su “historia de sexo” con el abogado que se encarga de su divorcio, que no es otra cosa que un naco, nacote... nacototote (con la espalda peluda, calvo, que suda y parece que viene saliendo de bañarse, que le gustan las alfombras de rayas de cebra... ¡naco, pues!) y entonces hay una escena donde él le dice “J’adore faire l’amour avec toi”. Flashback instantáneo, misma escena, personas distintas, l’autre y yo. Él acaba de decirme exactamente lo mismo. Charlotte contesta: “Quoi? Attends... Ce ci c’est seulement une histoire de sexe, compris? On ne fait pas l’amour” y él entiende que es sólo una historia de sexo, que no hay ninguna obligación de por medio... ¡Así que es eso lo que tenías que haber dicho, Guibert, cuando l’autre te dijo que le encantaba “faire l’amour avec toi”! Eso me pasa por no haber visto antes todos los capítulos de Sex & The City...

viernes, 9 de febrero de 2007

Anoche vi nevar

(Algún lugar de Francia. 1.48 h. Suena In the Shadows de The Rasmus en un celular)

Moi: (pensé que era mensaje. ¿Ahora qué querrá este mono? ¿Al fin va a aceptar que está hasta las manitas por mí? No es mensaje. Es llamada. No mames... es la primera vez que éste güey me llama) Ouais...

L’autre: (ruidos de viento, gente gritando...) Chloé? Tu dormais?

Moi: Non... (sólo estaba en contemplación para mis adentros... ¿qué carajos quieres?)

L’autre: Je suis à MSA et je voulais te dire une chose...

Moi: Dites Moi... (pero rapidito, que tengo sueño... y mañana me levanto tempra, ¡baboso! Además, ya sé qué me quieres decir. No estoy en la universidad, ¿eh? Como otros... para quienes cualquier pretexto es bueno para irse a chupar y luego quejarse al día siguiente de que les duele el hígado. Mi tiempo sí es oro...)

L’autre: Je voulais te dire que...ici il neige. Et que quand j’ai vu la neige, j’ai pensé a toi... excuse moi pour t’appeler assez tard, mais... tu dois le voir... c’est magnifique la neige... (en el fondo, sus potes gritaban como enanos extasiados. No entendía qué carajos decían pero... “ouiiiiiiiiiiiiiiiii c’est magnifique la neige!!!!!!”) (risas de l’autre) C’est vrai, c’est magnifique la neige. (En el fondo me pareció escuchar a sus potes que decían “Dites-elle de venir!!!!)

Moi: Ah, bon... T’es fou, toi! (En vez de estármela contando, deja de estar chingando, cuelga y déjame ir a la ventana a ver... éste ya se volvió completamente idiota y loco... ¡y de un día para el otro!)

L’autre: C’est toi qui m’a fait devenir fou. J’éspére que tu voies la neige cette nuit...

Moi: Ah, bon, moi aussi... (Cuelga ya, pinche francés loco... no será una de tus alucinaciones alcohólicas? Para mí que de MSA te vas directito a AA...)

L’autre: Regardes par ta fênetre, peut-être il neige là-bas aussi...

Moi: OK (Pero si es lo que quiero hacer, francés de mierda, pero con tu choro, ¡no puedo ver qué pedo!)

L’autre: Bonne nuit. Dors bien!

Moi: Merci. (Si me dejaras, eso haría...)

Sólo de la curiosidad, me levanté. Abrí un poco la persiana, miré hacia fuera... nada. (¿Y para eso me despertaste? Il est completement fou... pero, ¿fue mi imaginación o en el “c’est toi qui m’a fait devenir fou” estaba implícita la declaración de amor que pensé me haría? What the hell did it matter anyway. Me había despertado para una estupidez. ¿Para qué carajos me dice que nieva si no puedo verlo? Fui a hacer pipí. Hasta ese momento me di cuenta que mi vejiga quería reventar. En el pasillo había un clima ártico. ¿A quién chingados se le ocurre dejar la pinche ventana del baño abierta cuando hace tanto frío? Ash, pero si de veras, éstas parecen nuevas... Menos mal que me levantó, porque si no, me habría hecho pipí en la cama. Regresé a mi cuarto. Me asomé por la ventana de nuevo, sólo por si de casualidad me esperaba alguna sorpresa. Unas bolitas blancas bailaban con el viento. Parecían algodoncitos o semillas sueltas en el aire. Se veían más cuando mirabas hacia alguna luz. ¿Es o no es? Saqué medio cuerpo por la ventana. Estaba helando. Cosas frías me caían en la punta de los dedos, pero se calentaban en cuanto me tocaban. Je n’arrivait pas a les faire entrer pour voir de quoi s’agissait-il. Fui a despertar a Chiappa Destra. Tardó en abrir (estaba más jetona que una momia egipcia. Sorry, esto era una urgencia). Abrió y le dije “regardes par la fênetre, je viens d’accrocher avec l’autre qui m’a dit qu’il negeait. Il neige! Je veux descendre” Miró por la ventana, dijo “mais, c’est pas la peine. Elle est encore très peu. Elle se fonde quand elle tombe par terre” Me corrió y regresó a dormir. Desperté a la Despistada. Primero toqué a su puerta. No respondió. Le marqué al celular “Asómate a la ventana, te tengo una sorpresa...” Colgué. Se asomó. Oí un grito ahogado. Vino a tocar. “¿Vas a bajar?” “Sólo si tú bajas también” Y así fue como un 9 de febrero, a las 2 de la mañana, lejos, lejos de mi hogar, me encontré en medio del frío y del viento, buscando luminarias en el enorme jardín de un liceo sólo para ver cómo nevaba. Stop. Puedo volver feliz a mi hogar. Ya ví nevar.

One of Us Misread

But one of us misread,

What d’you know?

It happened again.

Misread, Kings Of Convenience

Desde hace no sé cuánto tiempo ya me las olía que l’autre andaba clavándose. Fueron varias las cosas que me lo dijeron, y todo empezó con un sencillo “J’adore faire l’amour avec toi. C’est pas comme avec les autres filles... ”. Pero lo dejé pasar, ni pepsi, para mí eso no quería decir nada. Según yo, seguíamos en terreno seguro. Otro día, me dijo “Est-ce que je peux faire une question? Qu’est-ce que tu pens de moi?” Pues le respondí que era lindo, que era chido, que era divertido... pero que casi no lo conocía. Y entonces me dijo “bon, je me suis rendu compte que tu jamais me demandes des choses sur moi. Tu jamais m’as demandé même d’avoir un verre d’eau... moi aussi, je pens que je te connais très peu, mais t’es gentil, très gentil avec moi. Veux-tu savoir qu’est-ce que je pens de toi? T’es belle, t’es gentil, t’es folle, mais, quand-même, je te connais très peu...Eso que me dijo fue lo primero que me hizo pensar “este mono se está clavando...” ¿Para qué carambas quería “conocerme más”? Eso pasó cuando teníamos como un mes de haber empezado a vernos. Unos días después, me contó de él de su familia, me enseñó fotos de sus hermanos, me contó que su abuelo estaba muy enfermo y no recuerdo qué tanto más... Me preguntó sobre mí y mi familia, pero no quise contarle mucho; para mí estábamos pasando más allá del “cuchiplanchis” y así no convenía... “Pas d’obligations, pas d’obligations” me repetía una y otra vez en la cabeza. ¿Sería que no me había entendido?

Alguna vez vi en su cara una sonrisa extraña. Más bien, de pronto estábamos juntos y sonreía como si no se diera cuenta... primero fingía no darme cuenta, pero luego, se me quedaba viendo raro. “Qu’est-ce qu’il t’arrive?” le preguntaba yo. Y siempre la misma respuesta: “rien...”, y se volteaba para seguir sonriendo. “Pas de soucis” me decía a mi misma, circúlele, circúlele, aquí no pasa nada. Pero me sacaba de onda. Eso olía muy mal, pero seguramente yo no me dí cuenta. (¡No, no, sólo fingía, no quise verlo!)

Cuando comenzó su etapa comunicativa, me preocupé (pero sólo un poquito). Pero luego hacía cosas que me decían que quien se había equivocado era yo (como invitarme a quedarme a cenar, preparar él la cena, servir los platos, todo lindo y de pronto, él había terminado su cena (steack haché avec puré de pommes de terre, très français) le faltaba su último cachito de steack haché (crudo) y... metió la mano, o mejor dicho el tenedor, en mi plato para volarme un poco de puré sin pedirme permiso... sí, me sacó mucho de onda, pues según yo, no existía ésa confianza entre nosotros...) que ni al caso, que no se estaba clavando. Otro día, lo mismo, me invita a cenar, salmón y arroz... whatever... media cena, con todo y tele encendida, como buen hombre, ni pela cuando hay tele y de pronto... “burrrrrrrrrrrrp”... ¡eructó! ¡Frente a mí! (Se oye mal, pero descansa el animal...) Y bueno con esas cosas... ay no, cómo se va a estar clavando conmigo...

Antes de las vacaciones de diciembre, se puso medio raro: “Est-ce que je peux te faire une question?” Quería saber detalles de mi vida sexual: con cuántos, si él estaba dentro de los mejores, si me gustaba su trasero (¡¿?!), si pensaba que era guapo... nada del otro mundo, puras superficialidades. Que no, no se está clavando.

Luego vino Noël y todo iba súper chido, no nos íbamos a ver en casi tres semanas porque él se iba a su casa. Ni a quién le importara, ¿no? Pretexto perfecto para distanciarse, pensé. Me mandó mensajito en Noël: “Joyeux Noël”. Pudo habérselo enviado a medio mundo, cero personalizaciones... no se podía estar clavando. En Año Nuevo, texto: “Je te souhaite une très bonne année, Chloé”. “Pas de problème”, cero amor... aquí no ha habido ninguna baja. Terminan las vacaciones y de pronto “Dimanche je reviens. J’ai très envie de paser un moment avec toi”. Va, no hay bronca, no nos hemos visto desde hace dos semanas. El día que nos vimos... Se deshacía en atenciones: ¿tienes frío? ¿No te mojaste (con la lluvia)? ¿Qué tal tus vacaciones? ¿Necesitas algo? Diablos, se siente bonito ser consentida... (¿pero era consentirme o era que se estaba clavando? Ay, no, cómo se va a clavar....)

Luego de eso, pasaron casi tres semanas sin vernos. La semana pasada, me manda un mensaje “Est-ce qu’on peut se voir ce soir?” No, ni madres; yo ya había planeado irme de compras con Chiappa Destra y nada me lo iba a impedir. Respuesta “Dsl. J’ai déjà qlq chose prevu. Demain?” pero ni ganas tenía de verlo... incluso ya estaba pensando en mandarlo al cuernillo y como andaba medio resfriada, más tarde envíe un texto: “Dmain ça sera encore imposible. J suis malade et je veux pas que tu deviens malade aussiPas de réponse. El viernes me sentí un poquito sola y dije: “OK, pourquoi pas? C’est seulement pour me sentir moins seule...Envío el texto y: “Dsl. J’suis rentré chez moi pour le weekendPas de soucis. Al fin que ni quería.

Esta semana, el lunes (textos):

L’autre: “On peut se voir quand?

Moi: .... (me tardé en contestar)

L’autre: “Demain tu peux venir a partir de 16h

Moi: “Demain je peux pas. C’est l’anniversaire de Chiappa Destra et on a déjà quelque chose de prévu. Mercredi?” (pero ni ganas tenía de verlo)

L’autre: “Je peux pas mercredi, jeudi, vendredi, samedi” (ah, chingá, ora hasta reyecito salió, si las cosas no se hacen cuándo y cómo él quiere, a la chingada, ¿no?)

Moi: ... (estaba que me llevaba pifas, ahora sí, ¿no? Muy mandoncito... pues que se busque una pinche vieja a la cual pueda mandar, porque a mí no me va a tratar como si fuera su vieja...)

Comentario offside de Chiappa Destra: “Tu vas te mettre dans le bordel... tu vas te mettre dans le bordel... tu vas te mettre dans le bordel...” (con la tonadita de “lero, lero” y risa de Befana)

Moi: “Il peut avoir mon doigt (el de en medio)... je m’en fous... je suis pas sa femme, ni son esclave... il peut aller s’en faire fou!” (chinga tu madre, pinche francés de mierda, no eres nada distinto del resto... no quiero volver a saber ni madres de los franceses... ¡váyanse todos al infierno!)

L’autre: (5 minutos después) “Ça me fait vraiment chier. Je suis desolé. Tu me manques

Comentario offside de Chiappa Destra: “T’es déjà dans le bordel... t’es déjà dans le bordel... t’es déjà dans le bordel...” (risa de Befana a todo lo que da)

Moi (texto): “Je suis desolée, mais vraiement je peux pas demain

L’autre: “Je comprends, mais maintenant j’ai beaucoup de cours et je dois rentrer le weekend prochain chercher ma voiture car je l’ai cassé la semaine dérniére.

Moi: (¿y qué chingados quieres que yo haga? C’est toi qui a cassé la voiture, pas moi! Moi, je m’en fous si tu meurres... si je peux pas, je peux pas!!!!) OK. je viens a 16h. (Mais non, tu devais dire non... ¡chingada madre, Guibert, ya vamos a empezar! ¿No te has dado cuenta que te está manipulando?... n’oigo, n’oigo, soy de palo... ¡A quién no deberías escuchar es a él!)

L’autre: Genial! C’est cool mais je rentre a 16h45 donc viens à 17h.

Moi: (!ah¡ Pero cómo serás chismoso... habías dicho a las 16h. ¡Chinga tu madre! ¿Quién carajos te entiende?)OK, mais je dois partir à 19h.

L’autre: Pas de problème mais soit pas en retard. (¿sí, y qué? Sigo llegando tarde a todos pinches lados) Gros gros bissous.

Moi: ... (Fais chier! ¿Ahora hasta los horarios me quieres controlar? ¡Chinga mil y un veces a tu madre! ¿Ya ves, Guibert? Ora te aguantas por pendeja..)

L’autre: (10 minutos después) T’as raison. Demain je suis a 16h chez moi pardon.

Moi: (jojojojojojojojojojojojo, parece que ya tienes dueño, Guibert. Jojojojojojojojo ¡Pero dueño de tu tiempo!... ¡Cállate, pinche consciencia pendeja!... jojojojojojojojojo) OK je viens a 16h.

L’autre: (mardi, 15h) En fait, j’ai cours cet aprés-midi.

Moi: ¡¿?!... (¿Ya ves? Ya te están mangoneando bien y bonito... ¡te lo dije!... Mais il a dévénu completement fou d’un jour a l’autre... qu’est-ce qu’il lui arrive?)

L’autre: (10 minutos después) Mais comme je veux te voir, tu peux venir a 17h demain.

Moi: (Pinche francés loco... Al cuerno contigo...) D’accord. A demain. (A ver si así el puto capta que si me vuelve a cambiar el plan, se va a ir derechito a la piedra de los sacrificios)

L’autre: (Mercredi, 17h09) T’arrive quand?

Moi: (Bueno, a éste ya se le acabó de cocinar el cerebro con tanto alcohol que se ha tomado... jajajajajajajajajaja ¡Te lo dije! Todos son iguales, los miras tantito a los ojos y ya se creen que te pueden traer cortita...) Dans 5 min (grrrrrrrrrrrrrrrrrrr)

¿Me creerás si te digo que llegué y estaba como loco? Pero como loco de... pasión. Se me abalanzó a los brazos, me abrazó, me llenó de besos “On se voit jamais”, más besos... Me tomó en sus brazos, me besaba y me besaba... agarraba aire... me volvía a besar. Cerró las cortinas y...

Nos sentamos sobre su cama. Me acosté en sus piernas, me hacía piojito. Me contó su vida en las pasadas tres semanas (il ne voulait pas me raconter comment est-ce qu’il avait cassé sa voiture, mais, aucun souci), me hacía más piojito. Sonreía en esa manera extraña en que sonríe a veces. Me miraba y me miraba. Yo medio abría los ojos de repente, lo veía mirándome... Qu’est-ce qu’il t’arrive?”... la respuesta de siempre “...rien...”, suspiro, me seguía mirando. Dites-moi, qu’est-ce qu’il t’arrive?”... esta vez la respuesta fue otra: “Ça, je le garde pour moi...(What the fuck is he saying?!) “S’il te plait, dites moi qu’est-ce qu’il t’arrive?”... Il n’y a pas de françaises qui ont les yeux comme ça...” (¡Chingá! ¿Quieres un signo más claro?) “Bien sûr que non!” (¿Y ahora qué carambas vas a decir? ¿Pues qué puedo decir? Nada...)

Salí de ahí, un rato después, sintiendo un hueco en la panza.

miércoles, 7 de febrero de 2007

Entre Apolo y Dioniso

(Marcador: Apolo y Dioniso, texto en ambos: los dos)

Me había dicho que vivía cerca de SS. Eso sí lo había entendido. (Donc, on peut se voir a SS, non? Oui, pour toi c’est facile d’arriver là). Texto: “Dimanche, 15 h SS”. Respuesta: “Mais, tu es au courant que tout est fermé le dimanche?Texto encore: “Pas quelques cafés au Centre Ville”. ¡Ilusa!

La verdad, buscaba excusas para hacerme la menos fácil. Sabía hacia dónde iba la cosa. Llegué a SS y ya me estaba esperando. J’ai marché vers lui. Me miró y se levantó (estaba sentado) caminó también hacia donde yo estaba. Wait a minute, he’s walking quite decisively. Paró el pico... ¿Qué hace? ¡Diablos! Eso sí no lo esperaba: deuxiéme fois qu’on se voit et il me salut comme si on étais déjà quelque chose. Esto no me late, pas du tout. Terminamos en el café que hoy es de casi diario con las morras. Café y luego... ¿lluvia? Fais chier! Putain! Merde! ¿Un pretexto para lo que sigue? On peut aller chez moi...C’est lui qui a possé la question. Y yo pensando en responder que no, abro la boca y: “Pour quoi pas? Où est-ce que t’habites?¡Me lleva el demonio contigo, Guibert! ¡Contigo no se puede! Lost cause! T’es folle, toi! Fuck! Fais chier!

Camino a su casa, me tomó de la mano. (“No mames, Guibert, ¿y si alguien te ve?... no mames tú, ¿quién chingados te va a conocer aquí?... ah, pos sí, ‘erdá?”. Llegamos a su hogar. (Casi) Todo bajo control. (“¡Vaya! Por lo menos es limpio: cama hecha, ni rastros de bóxers, pantalones o calcetines sobre el piso... ¿Lo habrá tenido todo fríamente calculado? Naaaaaaaaaaaah”) Como no hay sillas, nos sentamos sobre la cama (“¡¿?! What the fuck is going on with you, Guibert? I don’t even recognize you!!!!... Sorry, mii no spik inglich... ¿¡!?”) Me abrazó, me jaló hacia sí, buscó mi boca... ¿beso? Sí, beso... Tout de suite, on était déjà en posición horizontal. (“¿Pos qué te digo, Guibert? Estás más ensartada que nada... pos sí, ya ni me digas... ya ni pepsi”) ¿La ropa? Aún en su lugar. Se detuvo un momento, me miró... “est-ce que je peux faire une question?”... “oui” (“a ver si ahora sí dices que no... ¿Cuándo vas a entender que no veniste de huila? Ay, pero si bueno ¿eh?”)... “Qu’est-ce que tu veux avec moi?”... (“Piensa rápido... cómo se dice ‘no commitments’?... ¡sepa!”) “Pas de compromis... pas d’obligations...”... “Je ne comprends pas”... “Oui, tu sais? Pas de o-bli-ga-ti-on. Nous ne sommes pas ensemble”... “D’accord, c’est bon”.

Esa tarde no hubo nada. Sólo besitos, besos y besotes y cachondeo, calor y apretones. La ropa se quedó en su lugar. (“Por lo menos es medio decente: Il ne couche pas au premier rendez vous”). ¿Y la conciencia? Quién sabe. Yo creo que prefirió cerrar los ojos.

Pero sí a mí me encanta la "Gasolina"

A l’autre lo conocí cuando tenía muy poco tiempo de haber llegado. Lo conocí como nunca antes se me hubiera ocurrido conocer a alguien: bailando reggaetón (pues sí ¿y qué? Lejos de casa se vale, ¿no?) en ese antro que acá se anuncia como: “helping ugly people having sex since 1987. Yo dándole con todo al chancleo por la nostalgia de la reciente partida, la emoción de que aún tan lejos, parecía que nunca me había ido... la Yahuitl me hacía mucha falta. Cuando menos me di cuenta, ¡chin! Ya estaba bailando en lo oscurito con l’autre. ¿Pa’ qué digo que no si sí? Sí me dio el remordimiento de conciencia horrible, porque sabía que estaba a punto de ponerle el cuerno al Jelipe. ¿Que cómo lo supe? Bien fácil, cada vez que l’autre se me acercaba un poquito de más y me hacía como que me quería tentalear, yo pensaba “a ver, ¿otro poquito?”. No sé cuántas canciones pasaron entre nuestros intentos de quesque conversación “que me llamo l’autre” “no pues que yo vengo del otro lado del mundo” “no pues que no entiendo” “No pues que yo menos...” y mientras: “a ella le gusta la gasolina... dame más gasolinaaa... que tengo la camisa negra, porque negra tengo el alma... que lo que pasó pasó... entre tú y yo...

Finalmente me dio el síndrome Cenicienta, de regresar a casa a la hora señalada, pero por primera vez no era porque tuviera toque de queda, sino porque al día siguiente, la chamba llamaba temprano y después de tanto sudar, baño seguro a las 7. Además, mis acompañantes se morían de sueño. El chancleo había estado duro. La mana con su “ándale ya vámonos o te quedas...” y yo sin poder entender palabra de lo que decía l’autre. Tomé el celular que tenía entre las manos y le guardé mi número, esperando equivocarme, porque aún no me lo sabía bien, pero ya sería cosa del destino. Le dije “me tengo que ir” me hizo cara de “no, por favor” y yo medio le expliqué que tenía trabajo al día siguiente y que “mes amis m’attendent”. Dí las gracias o eso iba a hacer, porque me acerqué y... ¿me está dando el beso en la boca? ¡Me está dando el beso en la boca! Oh, merde! Salí de ahí con la conciencia oliendo a axila de francés.

Juro que ebria no estaba, acá el pinche alcohol cuesta un ojo de la cara. Ça veut dire: embriagarse es prácticamente imposible a menos que tengas varo. Whatever, el punto es que todo el camino de regreso al château me fui pensando: “¿En qué diablos pensabas, Chloé Guibert? Esto no es ni la Bella Airosa, ni veniste tan lejos a putear... ¿y el Jelipe? ¿No te desvivías entre sus brazos y decías hace unos días que lo amabas y que no sé qué?... Pinche conciencia pendeja... pus total, ¿qué tanto es tantito? Ojos que no ven, corazón que no siente... ¿No ves que el Jelipe ni está aquí? Y si tú no le dices, yo tampoco...” Eso es lo malo de tener una conciencia tan influenciable...

Cuando llegué al château, ya estaba más tranqui, entramos y me dije: “¿Para qué te buscas tantos problemas? Seguro ni te va a llamar...” Mi conciencia se quedó tranquila. Subimos los chingomil pisos del château, me preparaba para dormir como princesita, ya ni pensaba en l’autre ni en el beso que nos habíamos dado, cuando: “turururururú”. Texto au portable. ¿Qué pinche borracho manda mensajes a estas horas de la madrugada? Ash, pero si de veras... “Je suis content de t’avoir recontré, Chloé. J’aimerais te revoir. L’autre, qui pens a toi”. Putain! Es el méndigo destino que me dice que necesito relajarme un poquito. Mais je étais sûre de m’avoir trompé au numéro de telephone. “Uno no es ninguno y como dos es uno, pues volvemos a empezar”. Le contesté el texto: “si tu veux, on peut se voir ce week-end... Dimanche?”. La conciencia me gritaba: “¡Tu vas te mettre dans le bordel!”, pero yo ya estaba muy dormida como para escucharla.

martes, 6 de febrero de 2007

Hombres

No sé porqué me extraña tanto si ya lo sé: los hombres y las mujeres no pertenecemos a la misma especie, eso me cae de madres. No sé por qué de pronto me sacan de onda los berrinches de "l'autre", que últimamente se comporta como niño berrinchudo y se excusa diciendo "Tu me manques". Chiappa Destra me lo dijo anoche, cuando vio todo el desmadre en el que me estaba metiendo en tan sólo 5 segundos: "tu vas te mettre dans le bordel... ça c'est sûre". Gracias, amiga, lo necesitaba... ¡pero si ya lo sabía nomás que me hacía pendeja! Pero si es una necedad pensar que alguien mucho más joven que yo pueda tener la capacidad de no clavarse... Lo ví, lo ví desde antes y no hice nada, ¿por qué? Pues por el miedo que me daba sentirme sola acá... ¿Y ahora qué hago? Pues nada, la actitud infantil ante todo: "Pero si yo no hice nada... él se clavó solito..." Pero si lo primero que debí haber hecho fue no haberme quedado con un sólo ejemplo de los hombres franceses, debí haber probado más panes, pero no, todo porque cuando me mandaba medio alcoholizado los textos a las tres de la mañana, yo decía: "ay, es que pobrecito, necesita compañía..." Si la que necesitaba compañía era yo...
¿Y ora? Pos tenga para que se entretenga...