viernes, 6 de julio de 2007
I need some love
miércoles, 21 de febrero de 2007
Aujourd'hui
domingo, 18 de febrero de 2007
Indiscreciones
Después de aquél primer encuentro en que me llevó a su casa, creo que fue esa misma semana que volvimos a vernos. Lo cagado de todo fue que cada vez me preguntaba si quería volver a verlo, y como en aquél entonces no tenía mucho más que hacer, decía que sí. Entonces, ésa segunda vez que nos vimos, pues directo: “ven a mi casa” nada de “vamos a vernos en tal lugar”. Yo ya me había dado cuenta de hacia donde iba el asunto y no voy a decir que no me gustó la idea. Antes de partir, Jelipe me había dicho: “si pasa algo con alguien más, no quiero saber...” Lo que era como un permiso... ¿o no?
Total que esa segunda vez, comenzamos casi de inmediato con los besitos, el cachondeo, quitarnos la pena... L’autre me tocaba sin tocarme. Aún no se atrevía a meter mano por debajo de la ropa, pero cuando lo hacía por encima y llegaba al punto indicado... se detenía un momento y... como que se daba la vuelta hacia el otro lado. En algún momento se detuvo algunos segundos y me miró. “Est-ce que je peux faire une question?” Ya vamos a empezar... “Est-ce que tu veux qu’on fasse l’amour?” Se puso color tomate. El problema fue que me lo dijo tan rápido que no entendí ni madres. Le pedí que repitiera (¿pues qué? En ese momento, mi francés era de ¡la chingada! Lo peor de todo es que lo sigue siendo..). Repitió más despacio “Est-ce que tu veux qu’on fasse l’amour?”. Pues ni modo que dijera que no, ¿verdad? Ante una proposición tan directa y tan... prometedora. Entonces, cerró las cortinas, apagó la luz (no sé qué obsesión tienen los franceses con la luz, pero la mayoría, o al menos según el sondeo que he hecho, prefieren la luz apagada), comenzó a desvertirse, me pidió que me desvistiera, comenzamos con los besos súper cachondos, el toqueteo... y el problema de siempre: ¿Guibert, dónde vas a poner las manos? Es la verdad, nunca sé qué hacer con las manos. Al final quedaban sólo de por medio los chones y cuando yo pensé que ya, se detuvo y dijo: “Desolé” y se acostó a mi lado. What?! That’s it?! Después entendí: No paraguas. ¿Pues qué iba a decir en ese caso? “C’est pas grave”. Nos quedamos abrazados y me besó la frente varias veces. “T’es très gentil avec moi...” fue lo que me respondió. Lo intentamos una vez más, pero obtuvimos el mismo resultado. Así que nada pasó. Nos vestimos y me fui. Pensé que el problema era que él en realidad no quería hacerlo o tal vez, estaba demasiado nervioso. Unos días después, me volvió a enviar un mensaje: “viens demain a 16h” Y fui. Volvió a pasar lo mismo. No pudo. Otra vez, “C’est pas grave”, “t’es gentil”... Yo comenzaba a preguntarme si no debería olvidarme del asunto y buscar otro, al fin éste no me estaba sirviendo para lo que yo quería. Pero me dije “Guibert, si bien esto es sólo para ti una historia de sexo, tampoco se trata de desechar a la gente por que no te sirve, dale chance, está nervioso y encima de todo, está chavo...”. La tercera vez que pasó lo mismo, yo estaba por preguntarle si estaba seguro de querer hacerlo o si no sería que tal vez no estaba totalmente seguro, que tal vez debíamos esperar un rato, cuando él me contó que al principio siempre le pasaba esto, que no sabía si eran los nervios o qué, pero que al principio le pasaba esto. Pensé: “bueno, sólo lo hemos intentado tres veces, chance en una de ésas sí se puede” pero ya me estaba aburriendo. Finalmente, un buen día, pudo y entonces fue una catarsis para los dos. Luego me dio un masaje en la espalda, el cual no estuvo nada mal, porque regresé a mi casa súper relajada y tranquila, pero ahora me pregunto si no habrá sido que ésas veces en que no pudo, era como un aviso de que aún podía echarme para atrás.
Por cierto, a mitad de la historia, el Jelipe cambió de opinión y dijo que siempre sí quería saber... pero yo no pienso decir nada... ¿para qué me dice algo si a la mera hora se va a arrepentir?
¡Eso era lo que había qué contestar!
viernes, 9 de febrero de 2007
Anoche vi nevar
(Algún lugar de Francia. 1.48 h. Suena In the Shadows de The Rasmus en un celular)
Moi: (pensé que era mensaje. ¿Ahora qué querrá este mono? ¿Al fin va a aceptar que está hasta las manitas por mí? No es mensaje. Es llamada. No mames... es la primera vez que éste güey me llama) Ouais...
L’autre: (ruidos de viento, gente gritando...) Chloé? Tu dormais?
Moi: Non... (sólo estaba en contemplación para mis adentros... ¿qué carajos quieres?)
L’autre: Je suis à MSA et je voulais te dire une chose...
Moi: Dites Moi... (pero rapidito, que tengo sueño... y mañana me levanto tempra, ¡baboso! Además, ya sé qué me quieres decir. No estoy en la universidad, ¿eh? Como otros... para quienes cualquier pretexto es bueno para irse a chupar y luego quejarse al día siguiente de que les duele el hígado. Mi tiempo sí es oro...)
L’autre: Je voulais te dire que...ici il neige. Et que quand j’ai vu la neige, j’ai pensé a toi... excuse moi pour t’appeler assez tard, mais... tu dois le voir... c’est magnifique la neige... (en el fondo, sus potes gritaban como enanos extasiados. No entendía qué carajos decían pero... “ouiiiiiiiiiiiiiiiii c’est magnifique la neige!!!!!!”) (risas de l’autre) C’est vrai, c’est magnifique la neige. (En el fondo me pareció escuchar a sus potes que decían “Dites-elle de venir!!!!)
Moi: Ah, bon... T’es fou, toi! (En vez de estármela contando, deja de estar chingando, cuelga y déjame ir a la ventana a ver... éste ya se volvió completamente idiota y loco... ¡y de un día para el otro!)
L’autre: C’est toi qui m’a fait devenir fou. J’éspére que tu voies la neige cette nuit...
Moi: Ah, bon, moi aussi... (Cuelga ya, pinche francés loco... no será una de tus alucinaciones alcohólicas? Para mí que de MSA te vas directito a AA...)
L’autre: Regardes par ta fênetre, peut-être il neige là-bas aussi...
Moi: OK (Pero si es lo que quiero hacer, francés de mierda, pero con tu choro, ¡no puedo ver qué pedo!)
L’autre: Bonne nuit. Dors bien!
Moi: Merci. (Si me dejaras, eso haría...)
One of Us Misread
But one of us misread,
What d’you know?
It happened again.
Misread, Kings Of Convenience
Desde hace no sé cuánto tiempo ya me las olía que l’autre andaba clavándose. Fueron varias las cosas que me lo dijeron, y todo empezó con un sencillo “J’adore faire l’amour avec toi. C’est pas comme avec les autres filles... ”. Pero lo dejé pasar, ni pepsi, para mí eso no quería decir nada. Según yo, seguíamos en terreno seguro. Otro día, me dijo “Est-ce que je peux faire une question? Qu’est-ce que tu pens de moi?” Pues le respondí que era lindo, que era chido, que era divertido... pero que casi no lo conocía. Y entonces me dijo “bon, je me suis rendu compte que tu jamais me demandes des choses sur moi. Tu jamais m’as demandé même d’avoir un verre d’eau... moi aussi, je pens que je te connais très peu, mais t’es gentil, très gentil avec moi. Veux-tu savoir qu’est-ce que je pens de toi? T’es belle, t’es gentil, t’es folle, mais, quand-même, je te connais très peu...” Eso que me dijo fue lo primero que me hizo pensar “este mono se está clavando...” ¿Para qué carambas quería “conocerme más”? Eso pasó cuando teníamos como un mes de haber empezado a vernos. Unos días después, me contó de él de su familia, me enseñó fotos de sus hermanos, me contó que su abuelo estaba muy enfermo y no recuerdo qué tanto más... Me preguntó sobre mí y mi familia, pero no quise contarle mucho; para mí estábamos pasando más allá del “cuchiplanchis” y así no convenía... “Pas d’obligations, pas d’obligations” me repetía una y otra vez en la cabeza. ¿Sería que no me había entendido?
Alguna vez vi en su cara una sonrisa extraña. Más bien, de pronto estábamos juntos y sonreía como si no se diera cuenta... primero fingía no darme cuenta, pero luego, se me quedaba viendo raro. “Qu’est-ce qu’il t’arrive?” le preguntaba yo. Y siempre la misma respuesta: “rien...”, y se volteaba para seguir sonriendo. “Pas de soucis” me decía a mi misma, circúlele, circúlele, aquí no pasa nada. Pero me sacaba de onda. Eso olía muy mal, pero seguramente yo no me dí cuenta. (¡No, no, sólo fingía, no quise verlo!)
Cuando comenzó su etapa comunicativa, me preocupé (pero sólo un poquito). Pero luego hacía cosas que me decían que quien se había equivocado era yo (como invitarme a quedarme a cenar, preparar él la cena, servir los platos, todo lindo y de pronto, él había terminado su cena (steack haché avec puré de pommes de terre, très français) le faltaba su último cachito de steack haché (crudo) y... metió la mano, o mejor dicho el tenedor, en mi plato para volarme un poco de puré sin pedirme permiso... sí, me sacó mucho de onda, pues según yo, no existía ésa confianza entre nosotros...) que ni al caso, que no se estaba clavando. Otro día, lo mismo, me invita a cenar, salmón y arroz... whatever... media cena, con todo y tele encendida, como buen hombre, ni pela cuando hay tele y de pronto... “burrrrrrrrrrrrp”... ¡eructó! ¡Frente a mí! (Se oye mal, pero descansa el animal...) Y bueno con esas cosas... ay no, cómo se va a estar clavando conmigo...
Antes de las vacaciones de diciembre, se puso medio raro: “Est-ce que je peux te faire une question?” Quería saber detalles de mi vida sexual: con cuántos, si él estaba dentro de los mejores, si me gustaba su trasero (¡¿?!), si pensaba que era guapo... nada del otro mundo, puras superficialidades. Que no, no se está clavando.
Luego vino Noël y todo iba súper chido, no nos íbamos a ver en casi tres semanas porque él se iba a su casa. Ni a quién le importara, ¿no? Pretexto perfecto para distanciarse, pensé. Me mandó mensajito en Noël: “Joyeux Noël”. Pudo habérselo enviado a medio mundo, cero personalizaciones... no se podía estar clavando. En Año Nuevo, texto: “Je te souhaite une très bonne année, Chloé”. “Pas de problème”, cero amor... aquí no ha habido ninguna baja. Terminan las vacaciones y de pronto “Dimanche je reviens. J’ai très envie de paser un moment avec toi”. Va, no hay bronca, no nos hemos visto desde hace dos semanas. El día que nos vimos... Se deshacía en atenciones: ¿tienes frío? ¿No te mojaste (con la lluvia)? ¿Qué tal tus vacaciones? ¿Necesitas algo? Diablos, se siente bonito ser consentida... (¿pero era consentirme o era que se estaba clavando? Ay, no, cómo se va a clavar....)
Luego de eso, pasaron casi tres semanas sin vernos. La semana pasada, me manda un mensaje “Est-ce qu’on peut se voir ce soir?” No, ni madres; yo ya había planeado irme de compras con Chiappa Destra y nada me lo iba a impedir. Respuesta “Dsl. J’ai déjà qlq chose prevu. Demain?” pero ni ganas tenía de verlo... incluso ya estaba pensando en mandarlo al cuernillo y como andaba medio resfriada, más tarde envíe un texto: “Dmain ça sera encore imposible. J suis malade et je veux pas que tu deviens malade aussi” Pas de réponse. El viernes me sentí un poquito sola y dije: “OK, pourquoi pas? C’est seulement pour me sentir moins seule...” Envío el texto y: “Dsl. J’suis rentré chez moi pour le weekend” Pas de soucis. Al fin que ni quería.
Esta semana, el lunes (textos):
L’autre: “On peut se voir quand?”
Moi: .... (me tardé en contestar)
L’autre: “Demain tu peux venir a partir de 16h”
Moi: “Demain je peux pas. C’est l’anniversaire de Chiappa Destra et on a déjà quelque chose de prévu. Mercredi?” (pero ni ganas tenía de verlo)
L’autre: “Je peux pas mercredi, jeudi, vendredi, samedi” (ah, chingá, ora hasta reyecito salió, si las cosas no se hacen cuándo y cómo él quiere, a la chingada, ¿no?)
Moi: ... (estaba que me llevaba pifas, ahora sí, ¿no? Muy mandoncito... pues que se busque una pinche vieja a la cual pueda mandar, porque a mí no me va a tratar como si fuera su vieja...)
Comentario offside de Chiappa Destra: “Tu vas te mettre dans le bordel... tu vas te mettre dans le bordel... tu vas te mettre dans le bordel...” (con la tonadita de “lero, lero” y risa de Befana)
Moi: “Il peut avoir mon doigt (el de en medio)... je m’en fous... je suis pas sa femme, ni son esclave... il peut aller s’en faire fou!” (chinga tu madre, pinche francés de mierda, no eres nada distinto del resto... no quiero volver a saber ni madres de los franceses... ¡váyanse todos al infierno!)
L’autre: (5 minutos después) “Ça me fait vraiment chier. Je suis desolé. Tu me manques”
Comentario offside de Chiappa Destra: “T’es déjà dans le bordel... t’es déjà dans le bordel... t’es déjà dans le bordel...” (risa de Befana a todo lo que da)
Moi (texto): “Je suis desolée, mais vraiement je peux pas demain”
L’autre: “Je comprends, mais maintenant j’ai beaucoup de cours et je dois rentrer le weekend prochain chercher ma voiture car je l’ai cassé la semaine dérniére.”
Moi: (¿y qué chingados quieres que yo haga? C’est toi qui a cassé la voiture, pas moi! Moi, je m’en fous si tu meurres... si je peux pas, je peux pas!!!!) OK. je viens a 16h. (Mais non, tu devais dire non... ¡chingada madre, Guibert, ya vamos a empezar! ¿No te has dado cuenta que te está manipulando?... n’oigo, n’oigo, soy de palo... ¡A quién no deberías escuchar es a él!)
L’autre: Genial! C’est cool mais je rentre a 16h45 donc viens à 17h.
Moi: (!ah¡ Pero cómo serás chismoso... habías dicho a las 16h. ¡Chinga tu madre! ¿Quién carajos te entiende?)OK, mais je dois partir à 19h.
L’autre: Pas de problème mais soit pas en retard. (¿sí, y qué? Sigo llegando tarde a todos pinches lados) Gros gros bissous.
Moi: ... (Fais chier! ¿Ahora hasta los horarios me quieres controlar? ¡Chinga mil y un veces a tu madre! ¿Ya ves, Guibert? Ora te aguantas por pendeja..)
L’autre: (10 minutos después) T’as raison. Demain je suis a 16h chez moi pardon.
Moi: (jojojojojojojojojojojojo, parece que ya tienes dueño, Guibert. Jojojojojojojojo ¡Pero dueño de tu tiempo!... ¡Cállate, pinche consciencia pendeja!... jojojojojojojojojo) OK je viens a 16h.
L’autre: (mardi, 15h) En fait, j’ai cours cet aprés-midi.
Moi: ¡¿?!... (¿Ya ves? Ya te están mangoneando bien y bonito... ¡te lo dije!... Mais il a dévénu completement fou d’un jour a l’autre... qu’est-ce qu’il lui arrive?)
L’autre: (10 minutos después) Mais comme je veux te voir, tu peux venir a 17h demain.
Moi: (Pinche francés loco... Al cuerno contigo...) D’accord. A demain. (A ver si así el puto capta que si me vuelve a cambiar el plan, se va a ir derechito a la piedra de los sacrificios)
L’autre: (Mercredi, 17h09) T’arrive quand?
Moi: (Bueno, a éste ya se le acabó de cocinar el cerebro con tanto alcohol que se ha tomado... jajajajajajajajajaja ¡Te lo dije! Todos son iguales, los miras tantito a los ojos y ya se creen que te pueden traer cortita...) Dans 5 min (grrrrrrrrrrrrrrrrrrr)
¿Me creerás si te digo que llegué y estaba como loco? Pero como loco de... pasión. Se me abalanzó a los brazos, me abrazó, me llenó de besos “On se voit jamais”, más besos... Me tomó en sus brazos, me besaba y me besaba... agarraba aire... me volvía a besar. Cerró las cortinas y...
Nos sentamos sobre su cama. Me acosté en sus piernas, me hacía piojito. Me contó su vida en las pasadas tres semanas (il ne voulait pas me raconter comment est-ce qu’il avait cassé sa voiture, mais, aucun souci), me hacía más piojito. Sonreía en esa manera extraña en que sonríe a veces. Me miraba y me miraba. Yo medio abría los ojos de repente, lo veía mirándome... “Qu’est-ce qu’il t’arrive?”... la respuesta de siempre “...rien...”, suspiro, me seguía mirando. “Dites-moi, qu’est-ce qu’il t’arrive?”... esta vez la respuesta fue otra: “Ça, je le garde pour moi...” (What the fuck is he saying?!) “S’il te plait, dites moi qu’est-ce qu’il t’arrive?”... “Il n’y a pas de françaises qui ont les yeux comme ça...” (¡Chingá! ¿Quieres un signo más claro?) “Bien sûr que non!” (¿Y ahora qué carambas vas a decir? ¿Pues qué puedo decir? Nada...)
miércoles, 7 de febrero de 2007
Entre Apolo y Dioniso
(Marcador: Apolo y Dioniso, texto en ambos: los dos)
Me había dicho que vivía cerca de SS. Eso sí lo había entendido. (Donc, on peut se voir a SS, non? Oui, pour toi c’est facile d’arriver là). Texto: “Dimanche, 15 h SS”. Respuesta: “Mais, tu es au courant que tout est fermé le dimanche?” Texto encore: “Pas quelques cafés au Centre Ville”. ¡Ilusa!
La verdad, buscaba excusas para hacerme la menos fácil. Sabía hacia dónde iba la cosa. Llegué a SS y ya me estaba esperando. J’ai marché vers lui. Me miró y se levantó (estaba sentado) caminó también hacia donde yo estaba. Wait a minute, he’s walking quite decisively. Paró el pico... ¿Qué hace? ¡Diablos! Eso sí no lo esperaba: deuxiéme fois qu’on se voit et il me salut comme si on étais déjà quelque chose. Esto no me late, pas du tout. Terminamos en el café que hoy es de casi diario con las morras. Café y luego... ¿lluvia? Fais chier! Putain! Merde! ¿Un pretexto para lo que sigue? “On peut aller chez moi...” C’est lui qui a possé la question. Y yo pensando en responder que no, abro la boca y: “Pour quoi pas? Où est-ce que t’habites?” ¡Me lleva el demonio contigo, Guibert! ¡Contigo no se puede! Lost cause! T’es folle, toi! Fuck! Fais chier!
Camino a su casa, me tomó de la mano. (“No mames, Guibert, ¿y si alguien te ve?... no mames tú, ¿quién chingados te va a conocer aquí?... ah, pos sí, ‘erdá?”. Llegamos a su hogar. (Casi) Todo bajo control. (“¡Vaya! Por lo menos es limpio: cama hecha, ni rastros de bóxers, pantalones o calcetines sobre el piso... ¿Lo habrá tenido todo fríamente calculado? Naaaaaaaaaaaah”) Como no hay sillas, nos sentamos sobre la cama (“¡¿?! What the fuck is going on with you, Guibert? I don’t even recognize you!!!!... Sorry, mii no spik inglich... ¿¡!?”) Me abrazó, me jaló hacia sí, buscó mi boca... ¿beso? Sí, beso... Tout de suite, on était déjà en posición horizontal. (“¿Pos qué te digo, Guibert? Estás más ensartada que nada... pos sí, ya ni me digas... ya ni pepsi”) ¿La ropa? Aún en su lugar. Se detuvo un momento, me miró... “est-ce que je peux faire une question?”... “oui” (“a ver si ahora sí dices que no... ¿Cuándo vas a entender que no veniste de huila? Ay, pero si bueno ¿eh?”)... “Qu’est-ce que tu veux avec moi?”... (“Piensa rápido... cómo se dice ‘no commitments’?... ¡sepa!”) “Pas de compromis... pas d’obligations...”... “Je ne comprends pas”... “Oui, tu sais? Pas de o-bli-ga-ti-on. Nous ne sommes pas ensemble”... “D’accord, c’est bon”.
Pero sí a mí me encanta la "Gasolina"
A l’autre lo conocí cuando tenía muy poco tiempo de haber llegado. Lo conocí como nunca antes se me hubiera ocurrido conocer a alguien: bailando reggaetón (pues sí ¿y qué? Lejos de casa se vale, ¿no?) en ese antro que acá se anuncia como: “helping ugly people having sex since
Finalmente me dio el síndrome Cenicienta, de regresar a casa a la hora señalada, pero por primera vez no era porque tuviera toque de queda, sino porque al día siguiente, la chamba llamaba temprano y después de tanto sudar, baño seguro a las 7. Además, mis acompañantes se morían de sueño. El chancleo había estado duro. La mana con su “ándale ya vámonos o te quedas...” y yo sin poder entender palabra de lo que decía l’autre. Tomé el celular que tenía entre las manos y le guardé mi número, esperando equivocarme, porque aún no me lo sabía bien, pero ya sería cosa del destino. Le dije “me tengo que ir” me hizo cara de “no, por favor” y yo medio le expliqué que tenía trabajo al día siguiente y que “mes amis m’attendent”. Dí las gracias o eso iba a hacer, porque me acerqué y... ¿me está dando el beso en la boca? ¡Me está dando el beso en la boca! Oh, merde! Salí de ahí con la conciencia oliendo a axila de francés.
Juro que ebria no estaba, acá el pinche alcohol cuesta un ojo de la cara. Ça veut dire: embriagarse es prácticamente imposible a menos que tengas varo. Whatever, el punto es que todo el camino de regreso al château me fui pensando: “¿En qué diablos pensabas, Chloé Guibert? Esto no es ni