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lunes, 2 de junio de 2008

Untitled

You Used to Love Me
(Escuchando: Up The Line de George Smith & Bacon Fat)
Pues ya, después del berrinche entendí que a veces la gente no sabe cómo decir adiós de una manera sana y lo hace de las formas más infantiles que se le pueden ocurrir. Lo siento, Yahui, pero para mí no es un adiós definitivo, porque sé que tarde o temprano, la vida, en algún punto, nos volverá a reunir. Tal vez miraremos atrás y las idioteces que vivimos ahora como grandes problemas y parteaguas en nuestras vidas nos harán doler la panza de la risa y entonces, tal vez, volveremos a compartir una botella (o media) de mezcal a dedalitos. Igual te quiero y lo sabes. Probablemente por las razones erróneas (como el pasado y no el presente, como el muerto y JJ y no Jelipe y Quiau), pero igual, TE QUIERO.
Qu'est-ce qu'il m'arrive? Je dors au bord de mon lit...
(Escuchando: Ce que je suis de Holden)
Estas semanas he sentido un horrible impulso de huir... de meter todo en una maleta y largarme de nueva cuenta de aquí, como lo hice una vez, aunque aquélla vez iba con algo entre las manos y no sentía ese impulso de huir. No sé, a veces creo que la vida me juega malas pasadas, recordándome lo feliz que fui a orillas del Río Sena, en aquella ciudad pequeñita, como el asteroide del Principito, junto a Ciappa Destra, junto a l'autre, junto a Mme L y su familia... de pronto sueño despierta y me imagino recorriendo de nueva cuenta las orillas del Sena, pensando en el calor que debe hacer ahora, en que en tan sólo unos días el río estará lleno de barcos de vela provenientes de todo el mundo...
Pero de nada me sirve soñar despierta y desvelarme todas las noches imaginando y pensando en un lugar donde ahora no estoy, si al día siguiente he de despertar con una cruda terrible de realidad: estoy donde estoy, haciendo lo que hago, escuchando lo que escucho y el espejo me devuelve la imagen de alguien que no sé quién es, insatisfecha, cansada, harta... ¿Pero a qué se debe dicha insatisfacción, dicho hartazgo, dicho cansancio? ¿Será que ahora gran parte de mis sueños depende de otras personas y no de mí misma? ¿Será que odio depender de alguien más que no sea la única persona que ha estado en las buenas y en las malas conmigo? Tal vez un tiempo se ha cumplido, tal vez un ciclo se ha cerrado y no he querido verlo...
Don't change your name, keep it the same
(Escuchando: AM180 de Grandaddy)
Pienso en la última vez que me sentí de este modo y me da miedo. Me da terror perder de nuevo la cabeza a esa escala. Y me da horror decir una palabra más. La razón de este congelamiento verbal prefiero guardármela, hasta no estar segura de estar haciendo lo correcto, hasta no saber que estoy con la cabeza bien puesta sobre los hombros, consciente de lo que puede pasar si me dejo llevar por ello o si no lo hago...
I wanna know how you did it
(Escuchando: Whites Only Party de The Dears)
¿Cómo hago para escribir más? ¿Cómo hago para no perder el hilo? Ya no quiero dejar de escribir tanto... ese méndigo trabajo no me reditúa tan bien y me quita mucho tiempo... ¡agh!

martes, 13 de mayo de 2008

Adiós, adiós...

Oh, the times we had...
Beirut, Postcards from Italy
Yo no sé por qué me afecta tanto este adiós, si estaba visto que entre nosotros ya no existía la más mínima conexión. Ella se empeñaba en hacerme ver que mi visión de la vida y mi entendimiento eran limitados y cerrados. Y sí, llegué a dudarlo, probablemente había algo que no estaba viendo o mi cabeza era mucho más dura de lo que yo pensaba. En realidad, no me conocía. Creo que nunca se dio el tiempo de conocerme. Pienso que pensaba conocerme por el tiempo que pasamos juntas y lo que compartimos ('Cómo fumar mota en 5 lecciones', 'Cuando vaya a Oaxaca, busque el mezcal del Oro', 'Viruta y Capulina vs. Los Imperdibles', 'El Regreso de los muertos', y una larguísima lista de etcéteras); pienso que pensaba... porque en realidad nunca me dijo ni sí ni no, ni tal vez, ni luego... ¿Qué nos unía, entonces?
Creo que a la gente la unen circunstancias y necesidad. Circunstancias porque ella se sentaba junto a mí en Corrientes Generales de la Literatura Hispánica y un día ella encontró el libro que debíamos leer y yo no. Necesidad porque ambas buscábamos qué nos motivara. All you need is love, solíamos decir. De pronto, no hubo más necesidad ni circunstancias: ella se volvió norteña y yo oriental, y no había nada que una necesitara de otra que no se pudiera cubrir mediante sustituciones. Pasó el trabajo y la obligación, pasó que siempre estuve en el último lugar de su lista de personas que le necesitan y a quienes puede servir de algo. Pasó también que la cosa más estúpida de pronto se convirtió en el pretexto perfecto. Pero ya qué más da... desde hace bastante tiempo no hicimos más que forzar las cosas y aferrarnos a algo imaginario. Tal vez por eso no duele tanto.
Cosas malas hubo muchas, quejas tengo al por mayor, pero me quedo con lo chido, me quedo con lo divertido ('¡¡¡wey, tu vieja parece Tomb Raider!!!', '¿quieren una sorpresita?', papas con chile y limón, cerveza Löwenbrau light, porque no había de otra en su tiendita de confianza, los chorrocientos mil discos que disfrutamos juntas y los que no también, las llamadas a Chalco y Mty. con aliento alcóholico, con los fines más... en fin, ya qué... y Francia, a donde ella me acompañó paso por paso, casi casi). A ella (y a su curiosidad por lo que sucedía con l'autre) le debemos la creación de este blog, otra de las muchas cosas buenas que dejó.
¿Qué le hacemos? Gente va, gente viene. Así es de cabrona la vida, y más cuando se ha decidido dejar de luchar.

domingo, 30 de marzo de 2008

Tanto peca...

Ayer en la mañana cuando iba camino a la chamba me sucedió una de las cosas que más me molesta que sucedan.
En el camino de ida a la chamba, un fulano se sentó a mi lado. Al principio pensé que los empujones que me daba con las piernas eran su forma machista de decirme que quería abrir más las suyas, así que no me dejé. Luego, en un alto, sentí algo como... ¿me estaba frotando la pierna?
Pensé que sólo movía su pierna al ritmo de la música que traía el chof, me quité un audífono y... no había música.
Miré al tipo de reojo y... tenía las manos moviéndose ligeramente alrededor del... paquete.
Me dio asco.
Estaba a punto de bajar.
Sólo debía aguantar unos segundos más... que se hicieron interminables.
Ni siquiera quise dirigirle la palabra al puerco éste para que me dejara pasar para bajarme. En varias ocasiones intenté empujarlo, cambiar la pierna de posición para bloquear la suya. Pero lo que no me cabe en la cabeza es... ¿por qué no hice nada?
Hace ya unos años, golpée a un tipo en plena calle por "mamasearme", ¿por qué con este cabrón no hice nada?
Cuando me paré para pasar y bajarme, el tipo me revisó hasta el color de chones, me le quedé viendo con ojos amenazantes... hijo de puta.
El resto del día me sentí asqueada.
La gente, insisto, es un asco.

lunes, 21 de enero de 2008

Razones

No es que me azote y no duerma en las noches por el remordimiento o algo así. Tampoco es que de verdad haya sido un parteaguas en mi vida, ni mucho menos. Pero estuve pensando en ello. En realidad es algo constante en mi cabezota hueca, porque de cierta manera sí es una piedrota en el camino que ahora debo sortear, pues ese es un aspecto de mí misma que ahora que he tenido tiempo para revalorar(me) no me gusta mucho que digamos.

Cuando vivía en la P.C., hubo un incidente en el que ahora pienso cuando paso por ahí o cuando me sucede algo similar. Un día, cuando iba camino a la universidad, me subí en el pecero que me llevaba a T. Un mono que iba leyendo un libro me llamó la atención. Era llenito. De cabello claro y ojos grises. Él dejó su lectura y me miró. No nos sonreímos ni nada. Pasó. Llegamos a T. Todos los que íbamos en el pecero, bajamos y se me olvidó el monito. Sin embargo, al subir al pecero que me llevaría hasta la puerta de la universidad, ahí estaba de nuevo. Dejó de nuevo su lectura y me miró. Esta vez fue por más tiempo. Me siguió con la mirada hasta mi asiento y se acomodó. Siguió en su lectura, sin embargo en el trayecto, me dedicaba algunas miradas. él bajó antes que yo. Pensé que no volvería a verlo y me dí de topes por no haber buscado su mirada y sonreído.

Me gustó, sí, pero como siempre, la pena y la inexperiencia en esas cosas me ganaron (¿qué es lo correcto en esas situaciones, sentarte junto a él y preguntar alguna estupidez, como la hora aún cuando traes reloj, decir 'hola'... qué?)

Unos días o meses después, salí a correr al parquecito que quedaba detrás de mi casa: un camino de tezontle improvisado para los vecinos 'saludables'. Mi mamá salió a caminar para sentirse activa. Caminábamos juntas un rato, en lo que yo calentaba, platicábamos de cosas tontas, cuando un pastor alemán me llamó la atención. Siempre he querido un perro y me gustan los perros grandes. El animal se veía juguetón, traía una rama gruesa en el hocico y venía directo hacia nosotras. Al levantar la vista buscando al dueño, me encontré algo agradable: el mismo tipo del pecero, con su cabello claro y sus ojos grises (clavados en mí). Nos sonrío y dijo "buenos días". Le contestamos el saludo. Pasó de largo. Mi madre volteó a verme y me preguntó si lo conocía. Le dije que no (¿para qué meterse en detalles? 'Sí, mamá, sí lo conozco, no sé cómo se llama pero lo ví una vez en el pecero y me gustó'). Las dos levantamos los hombros y seguimos en lo que estábamos. Por lo visto, era mi vecino (¿demasiada coincidencia?).
Era mi hora de correr. Me separé de mi mamá y subí al caminito de tezontle para mis rigurosos 30 minutos de ejercicio. En las tres o cuatro vueltas que me daba tiempo de darle al famoso caminito me lo crucé varias veces, siempre con sus ojos grises clavados en mí. Pero la mensa de yo, en vez de sonreír, saludar o algo, me hacía güey. Trataba de encontrar el valor para decir lo que fuera. Sentí que él también buscaba el momento.
Se terminaron mis 30 minutos y fui a buscar a mi mamá. La encontré en la parte baja del caminito, caminando tranquilamente. Me reuní con ella y caminamos algunos pasos más, hasta que dijo que estaba cansada y que volviéramos a casa. En el camino, me contó que el monito se la había cruzado una vez y, de manera indirecta, preguntó por mí: "¡Ya la dejaron sola!". "No," respondió mi mamá, "anda por allá arriba corriendo". Pensé que el día siguiente sería otro día y que entonces encontraría el valor suficiente para decir hola mientras abría la reja de mi casa.
Basta decir que no volví a verlo, a pesar de que lo busqué varias veces cuando salía a correr, a él o a su perro, pero nunca más lo encontré. Pasaba por cada calle, escuchando atentamente a ver si escuchaba el ladrido de un perro grande, buscaba en cada calle una señal suya, pero nada. Salía a caminar por el caminito de tezontle a distintas horas del día, buscando si quiera verlo de lejos para saber dónde vivía y pasar más seguido, buscando contacto. Nada.
E insisto, no es algo que me quite el sueño, pero aún hoy, a no sé cuántos años de eso, paso por la P.C. y me acuerdo. Aún busco rastros suyos en las calles. Nunca ha habido nada más allá de un recuerdo. Y me doy de topes, aunque no muchos, ni muy visibles, sólo me digo "qué güey". Y no porque piense que de ahí pudo salir la relación de mi vida, tal vez sólo hubiera sido una conversación estilo "hola, ¿cómo te llamas? ¿Qué te gusta?" "El rock" "A mí el grupero" "Bueno, sale, bye". Pero ahora nunca lo sabré.
Y ésa es una de las razones por las cuales creo que bien me dice el muerto que debo arreglar mi faceta social, porque cosas como ésa me han sucedido muchas veces, no con tanto material para un post, pero es algo recurrente, desde que alguien me sonríe en la calle, lo encuentro atractivo, pero en vez de sonreír de vuelta, desvío la mirada.

jueves, 27 de diciembre de 2007

Somos egoístas

La verdad es que la gente hoy en día no sabe escuchar. A nadie le importan los problemas que puedan tener los otros, por muy interesantes que pudieran ser.
La prueba es simple: comienza a contarle cualquier cosa a alguien y verás como en dos segundos se transforma en una invitación a que nadie te haga caso. Siempre habrá algo más importante qué decir o qué hacer y lo que tú pudieras sentir o pensar no es del interés de nadie.
Otra prueba es que la gente siempre está interrumpiendo al que habla y luego se queja de que no es capaz de ser concreto. Pero insisto, el problema no es la incapacidad para concretar, sino la ineptitud para escuchar.
Comienzo a pensar que la gente, en realidad, es sorda.

martes, 23 de octubre de 2007

¡Hombres!

Últimamente los hombres no hacen más que sacarme de onda. Y no sé porqué me acuerdo de ese dicho que nos aplican "a las mujeres no hay que entenderlas, hay que quererlas" pero aplicado hacia ellos. A veces creo que ya me los sé de pies a cabeza y me salen con cada cosita que me deja más idiota de lo que ya estoy. Pero para qué me detengo en hacerla de jamón, si puedo ir directito a contarles el chisme.


Caso sin resolver # 1: El muerto, para variar y no perder la costumbre. A la fecha me sigue sacando de onda con sus cosas, lo bueno es que ya no es de mala forma. Es decir, ya no me mueve el piso como lo hacía antes, cuando me cimbraba hasta la raíz, sino que ahora siento una especie de lástima por él... ¿cómo? Pues la cosa es que me sigue contando de todas sus mujeres, como siempre, sólo que cada vez que conoce una nueva, se enamora, según él. Ya le dije que si quiere que las cosas trasciendan con alguna, debería hacer ciertos sacrificios y no andar de cabroncito, pero no lo entiende, mona que conoce, mona de la que se enamora. Y lo peor es que se enoja si lo haces ver como un cabrón. Hace unos días, me contó de su "última adquisición" y se enojó cuando le dije "pues a ver ahora cuánto te dura el gusto". Me contestó que yo nunca querré verlo feliz y tranquilo con alguien, le respondí que él tampoco y le ennumeré las veces que me ha dicho "No, Chloè, ese cuate no es para tí", "es un naco, ¡no juegues!" y más se enojó. Y creo que el peor berrinche vino cuando le dije exactamente lo mismo que él me ha dicho tantas veces: "pues si no quieres que opine, no me cuentes cosas, lo siento, pero no puedo quedarme callada si veo que la cagas y la cagas; la solución la tienes tú y ya".
Caso sin resolver # 2: Hace unos años, conocí a un mono en las clases de francés que tomaba en la universidad. Fue casi enseguida del truene con el muerto. Este monito y yo salimos varias veces, aunque yo nunca supe con qué fin por su parte. Existía una especie de afinidad particular entre él y yo, hablábamos bien de música e incluso de teoría crítica, pues al ser psicólogo (en segunda carrera, la primera era una ingeniería) era un cuate culto, curioso e inteligente (o al menos eso parecía). Un buen día, se me ocurrió decirle que me gustaba y su respuesta fue "pues tú no eres mi máximo, pero no entiendo como alguien como tú puede fijarse en alguien como yo... véte en un espejo y véme, creo que no tenemos nada qué ver..." Y después de eso sólo estuvimos jugando jueguitos estúpidos, pues cuando yo comencé a salir con alguien más, él me la hacía de jamón preguntándome qué lugar ocuparía ahora que yo tenía a alguien más. Hace unos días, fui a tomar un café al centro con una amiga de la prepa a quien hace mucho no veía para contarle de mis aventuras francesas y algunas otras cosillas, y mientras estábamos en pleno lavadero, él entró al café. Lo vi distinto, descuidado, gordo... apagado. Lo saludé, me abrazó, me miró de pies a cabeza (y como buen hombre, se detuvo unos segundos de más en el pecho) y me dijo lo bien que me veía, que estaba muy cambiada y que le gustaría que nos viéramos pronto... ¿Quién diablos lo entiende?
Caso sin resolver # 3: Jelipe. Luego del horrible truene que nos aventamos, lo comencé a extrañar a los pocos días y quise hablar con él para aclararle ciertas cosas que había dicho el día que tronamos. Le pregunté a Godzilla si creía que su hermano querría hablar conmigo y me respondió que lo dudaba, que lo conocía y que sabía lo orgulloso que era y que dudaba que le importara. Sin embargo, decidí llamarlo y pedirle que nos viéramos. Yo pensé que me diría que no y que le hiciera como quisiera, sobre todo por el " en verdad espero que no te arrepientas con el tiempo" que me dijo al final de la llamada tronadora. Me dio que sí, lo cual para mí ya era muy raro, aunque yo no iba con expectativas muy altas luego de las muchas veces que me contó que él jamás había regresado con una novia, que para él un truene era un truene y que asumiría las consecuencias. Sin embargo, luego de hablar, estamos juntos de nuevo, aunque no por completo, pues primero debemos trabajar en nosotros mismos, ambos decidimos poner de nuestra parte y estamos mejor... ¿qué lo hizo cambiar de opinión?
Caso sin resolver #4: La Polla. Después de que todos sus intentos me hicieron pensar que no buscaba nada serio conmigo, años después volvemos a donde hace muchos años estuvimos, coqueteándonos por msn y arreglando reuniones furtivas. Lo que es no tener qué hacer (lo digo por los dos).
Caso sin resolver #5: El que me gusta y que el muerto llama naco. Nos vimos un domingo, fuimos a desayunar y anduvimos por varios lugares gastando dinero (discos, juegos, películas), al final hubo besos, besos que me hicieron temblar las rodillas, emoción o eso parecía, me tomó la mano, abrazos apretados y todas esas cosas que uno hace cuando alguien le gusta. Pero luego de eso, siento que sus mensajes y su trato se enfriaron. Sin embargo, el sábado pasado, a media boda de mi prima, cuando yo ya estaba briaga y él pacheco, llamó para dejarme escuchar a Yo La Tengo, desde el Manifest. Antes de colgar, me dijo "te quiero... mucho". Ahora está en casa por todo un mes a causa de un hombro roto, por lo cual no podremos vernos en no sé cuánto tiempo, me llama a veces dos veces al día, pero no sé si se deba a su aburrimiento...
Caso sin resolver #6: Hace unos dos años, uno de mis vecinos vino pidiéndome que le diera clases de inglés particulares. A los 10 minutos salió el peine: le gustaba y quería que saliéramos. Se pasó un muy buen rato rogándome por un acostón. Un día, incluso, me encerró en su casa con la promesa de no dejarme salir sino hasta que por lo menos le diera un beso. Pero él tenía novia y estaba, según, muy enamorado. Antes de irme a Francia, quiso darme mi "despedida" pero qué hueva... el niño tenía 18 años cuando lo conocí, yo 25, así que éramos dos polos opuestos. Lo he visto poco desde que volví, pero hace una semana se presentó en mi casa, bien pedo, para decirme que lo único que quería era una oportunidad... de andar conmigo. No sé de dónde saca esas ideas, pero qué pantaloncitos pensar que a sus 20 años puede con una de 27 histérica y maleada como yo... ¿Qué diablos lo hizo cambiar de objetivo?
Tal vez debería seguir los consejos que el muerto me ha dado y los que yo también le he dado y no complicarme la existencia con tanto mono que no puedo manejar... ¿pero éso cómo se hace?

sábado, 13 de octubre de 2007

¡Y lo grito a los 4 vientos!

Sí, lo confieso. Me gusta mucho alguien de quien nadie sabe, excepto el muerto. Como es alguien que él ha visto una o dos veces, cree conocerlo. Y me dice "no, Chloè... ese wey es un naco" y con mayor razón me gusta... por llevarle la contra y por naco, ¡porque naco es chido! Y porque él, el naco, es chido...

lunes, 24 de septiembre de 2007

¿Celos? (II)

Ya alguna vez había hablado de que mis relaciones con las mujeres no son exactamente idóneas, sobre todo porque siempre resultan en desmadre y medio. Generalmente, mi experiencia es que las mujeres no pueden soportar otras mujeres que no sean "lo que se espera de una mujer". Mi abuelo citaba mucho a Rosario Castellanos y a Sor Juana, con aquéllo de "Mujer que habla latín, no tiene marido ni buen fin" y siempre que me suceden cosas como la que ahora vivo, me acuerdo mucho de él.
A mi parecer, los celos son resultado de una inseguridad, a veces propia y otras provocada por nuestra pareja, con ciertas actitudes; aunque pienso que se divide en un 70% inseguridad propia y un 30% inseguridad provocada. Por lo que mi opinión de los celosos extremos es muy baja. Lo peor de todo es que, socialmente, está aceptado que todos seamos un poquito celosos, pues hay gente que de verdad cree que "te cela por que te quiere".
Según yo, todos somos un poco celosos, aunque hay niveles: los enfermos y los sanos. O sea, no es malo sentir pasos en la azotea si una nena o un güey llega y le embarra las nalgas y/o pechos a tu güey o nena e incluso medio poner jeta para ver si el otro o la otra es capaz de decir "oye, ¿no ves que tengo novia?". Pero la cosa se vuelve horrible cuando el celoso es una patada en la cola para el celado y quienes le rodean.
La cosa es que a lo que voy con todo esto es a que estoy viviendo una situación verdaderamente incómoda: la mujer de mi cuñado no me puede ver cerca de él.
Dicen todos los que nos conocen que incluso estando a medio mundo de distancia, la mujer me ha sentido como amenaza. Mi cuñado me lo ha dicho, Jelipe me lo ha dicho, hasta el suegro se ha dado cuenta, los cuates de la chamba también se dan cuenta (pues además, para los que no saben, mi cuñado y yo trabajamos juntos).
Entiendo que la situación de esta mujercita no es la más privilegiada: (creo que ni la secundaria tiene) no trabaja, ya estuvo casada y el marido la engañó, su educación es totalmente conservadora (es una de ésas que esperan que los "señores" estén chupando y echando madres en un lugar y del otro lado, las viejas bordando, encerradas), se siente menos que medio mundo, pero no se quiere superar... Sí, es una mujer cerrada que piensa que las mujeres sólo servimos para servir a los hombres y para exigirles que nos quieran y obviamente le molesta una mujer como yo, que a pesar de que sigo siendo una niña en muchos aspectos, en otros ya tengo un carácter bien formado que no se parece en nada a lo que ella es.
Para su desgracia, entre mi cuñado y yo, existe buena química desde siempre, incluso una complicidad, pues a veces no hacemos más que hacernos gestos para saber qué nos estamos comunicando. Pero no ve más allá y no comprende que yo no lo veo como hombre, sino como el carnal de mi novio. Tampoco entiende que una mujer pueda decidir por sí misma y decida cultivar su mente y su espíritu antes que preservar la especie.
Chale, ni que yo fuera la octava maravilla del mundo y todos los hombre se enamorarán de mí nomás al verme... y aunque lo fuera, qué poca seguridad en sí misma tiene que no es capaz de creerse lo que es.
Lo que yo me pregunto es... ¿por qué, encima de todo lo que tengo que y quiero hacer, debo entrar a una telenovela del Canal de las Estrellas y ser el objeto de los celos de una mona que se encuentra a disgusto con su vida y no hace nada por remediarlo?
No se pierda los próximos capítulos por este su blog.

domingo, 16 de septiembre de 2007

De egoísmos y otras cosas

But now that you've made way
A better tide to get at these roads
Again
And so the time's right back to you
And all the chances that I blew.
Kashmir, Rocket Brothers
Desde que tengo uso de memoria, la gente me ha dicho que soy egoísta. Y sí, tal vez sí lo soy, pero creo que vivimos en una época en que si nosotros mismos no nos encargamos de nosotros, nadie más lo hará. A veces la gente es tan desconsiderada que se la pasa echando culpas a la gente que les rodea quienes terminan por creerse que los egoístas son ellos. Y luego se la pasan diciendo "lo único que quiero es tantita comprensión", pero cuando se trata de otorgarla, todo mundo se avienta la bolita.
Bueno, el punto es que una y mil veces, la gente me ha acusado de egoísta y no me importa aceptar que sí lo soy, pero más que nada porque creo que si no cuido mis propios intereses, nadie más lo hará. En ese sentido, yo quisiera que la gente fuera un poquito más consciente de sí misma y de los demás.
Creo que hay quienes no se conocen bien a sí mismos y que por eso se meten en camisas de once varas cuando se ponen a criticar a los demás. Habemos quienes, por mensos tal vez, hemos vivido estigmatizados toda la vida con 20 mil etiquetas idiotas que quienes nos rodean nos cuelgan arbitrariamente. Y entonces lo que provocan es que nuestra confianza en nosotros mismos se vea mermada y comencemos a preguntarnos si no estaremos mal en algún punto.
Sí, es verdad que todos los problemas en una relación interpersonal son culpa de las personas involucradas en su total, no de una sola, aunque a veces el problema principal radica en que uno habla de más y el otro habla de menos (o unos y otros, porque las relaciones no siempre son de dos), con lo cual se complica un poco el trabajo.
Creo que no soy la única persona que quisiera que todo el mundo pudiera ver el interior de mi cabeza (aunque ciertas zonas tendrían password) para no tener qué hablar y hablar, pues no sé si a alguien le pase igual, pero a veces estamos "blah blah blah blah" un buen rato, para al final darnos cuenta de que no hay orejas que escuchen. Es cansado tratar una y otra vez un mismo problema, proponer soluciones y al final darse cuenta de que las cosas están igual o peor. Lo malo es que cuando eso sucede, uno se transforma en rollero, panchero, berrinchudo, enojón, malhumorado y problemático, mientras el otro cuate se queda callado y no saca las cosas que le molestan sino hasta que se dicen las cosas que molestan de él. De ahí que entonces el pancho que en un principio era una cosa tan sencilla, de pronto de transforme en una tormenta en un vaso de agua. Sólo que de vez en cuando, el vaso es tan pero tan grande, que no se le ven los bordes, ni se alcanza a ver una rayita de azul que nos indique que la tormenta está a punto de disiparse.
¿Y por qué todo este rollo ahora? Bueno, la cosa es que la mala del cuento soy yo, por decir las cosas que me molestan en el momento en que me molestan y proponer soluciones que luego me hacen quedar como que quiero que las cosas se hagan a mi modo, mientras el Jelipe se queda calladote y empieza el "es que tú haces, es que tú dices, es que tú me haces sentir..." cuando yo saco alguna cuestión que me molesta, logrando únicamente hacer el pedo más y más grande.
Pero bueno, esta vez no seré la berrinchuda, la rollera, la panchera ni la bruja del cuento. Me sentaré a esperar que se me pase el coraje y entonces, si me da la gana, haré algo al respecto. Mientras tanto, léanse esto para que vean la manera que tiene Jelipe de hacerme "ver" que está enojado...
Y no se trata de ver quién diablos tiene la razón, sino sólo de igualdad, lo que quiere decir que si yo me devano los sesos para decirle de una manera decente lo que me molesta, lo menos que podría esperar a cambio sería lo mismo (o sea que se devanara los sesos para la misma cuestión) y que me escuchara.

lunes, 3 de septiembre de 2007

Levantando ámpula

Bueno niños, ¿ahora resulta que trato mal al Jelipe? No, queridines. A veces creo que es necesario un jalón de orejas bien firme y fuerte para obtener ciertas cosas que de otra manera se darían por sentadas.

Muchos se han de preguntar por qué sigo con el Jelipe si hay tantas cosas con las que no estoy de acuerdo de él. Es un poco complicado de explicar, sobre todo porque a lo mejor muchas de mis razones ni siquiera son tan válidas. Pero lo intentaré, no para justificarme, sino para que vean que no va por pura necedad mía todo eso de los berrinches. Pero para eso debo tal vez regresar al inicio de la historia, así que siéntense bien derechitos, póngase sus lentecitos, prendan un cigarrito y pongan una jarrita de café a calentar porque Chloè va agarrando vuelo (ni pedo, güeyes, ahora se aguantan por andar simpatizando con el Jelipín)


Mon Coeur, Mon Amour


Luego del desmadre que fue lo del muerto, pensaba que jamás de los jamases iba a parecer alguien que me moviera el tapete así de grueso, que me trajera verdaderamente de nalgas y a quien yo trajera igual y todo ese desajuste emocional que se vive luego de una relación como la que yo viví con el muerto ("si él no me quiere, nunca nadie me va a querer"). Muchos saben que esa segunda vez, yo juraba que terminaba casada. Sin embargo, al muertito le dio frío y ni paper, a recomenzar.

Unos meses después de todo el drama de la separación, el Jelipín empezó a figurar en el panorama. No era una relación así como muy cercana ni nadie le tiraba el can a nadie. Platicábamos de lo que nos gustaba (que ni de chiste era parecido) y nos dejábamos mensajines en el myspace. Luego comenzamos a platicar por el msn y todo bien tranquis. Más por compromiso que por otras razones, de repente nos decíamos que sería chido conocernos, pero como que nunca lo tomamos en serio. Creo que lo que buscábamos era tener un amigo y una amiga con quien de pronto compartir un gansito, un cigarro y chisme en plena banqueta. Incluso llegué a darle mi teléfono, pero nunca pudimos coincidir.

Esa etapa del teléfono fue cagada. Yo le había dado mi celular porque nunca me ha gustado que mis papás me pregunten "¿quién era?" cada vez que alguien me llama, de donde sea. Odio dar explicaciones. Así, para los dos era más fácil, pues él podía llamarme de su chamba.

Unas semanas antes de conocernos, mi nana, que además había sido nana de mi mamá y sus hermanas, murió, así que fuimos a velorio, rosarios, misas... En una de esas, estaba en una de las misas, llorando a moco tendido, acordándome de los momentos bonitos que pasé con mi nana cuando el celular comenzó a vibrar dentro de mi chamarra. Me sequé las lágrimas y me sorbí los mocos, carraspée para liberar mi garganta y salí para contestar. Del otro lado, una voz me dijo "Perdón, señorita, ¿ahí venden tortas?" No sabía si pendejear al güey o soltarme llorando, ni siquiera sabía qué contestar. Me decidí por el enojo. "Está equivocado", dije. Y entonces él se sacó de onda y me dijo "¿sabes quién habla?" "No", le dije. "Soy Jelipe..." Me dijo un poco como excusa. "Lo siento, me agarras en un mal momento..." le expliqué dónde estaba. Creo que se le caía la cara de vergüenza, se disculpó y dijo que me llamaría otro día. Y lo hizo, pero siempre las circunstancias eran igual de oportunas.

Un buen día, por messenger, decidimos que sería chido conocernos. Así que quedamos dos días después en Coapa (¿por qué diablos estará Coapa en mi Karma?). Llegué hora y media tarde, nunca me pude explicar el por qué, pero por fortuna, él seguía esperándome. Tal vez porque me las olía de lo que sucedería unos minutos después. Yo recuerdo haberlo visto y que mi mente se quedó en blanco, me pareció guapísimo. Pero mis estúpidos prejuicios me hicieron pensar que tal vez no tendría ni un gramo de inteligencia.

Cuando me dí cuenta, habíamos pasado seis horas en un café hablando y hablando.

Quince días después, nos dimos nuestro primer beso y lo que luego pasó fue que nos dejamos llevar. Pasé con él 8 meses increíbles, donde aunque sabía que me iría, mi idea era darle lo mejor de mí y dejar que él me quisiera. Sonaba gandalla dejar que se enamorara perdidamente, sobre todo cuando sabíamos que me iría, pero él quiso y yo quise. Y bajo advertencia no hay engaño.
Mi idea también era por fin sacarme al muerto de la cabeza, aunque sabía que eso no sería tan fácil, pero Jelipe me ofrecía la oportunidad de resarcir mis errores y descubrir en dónde estaba fallando.
I've found my soldier girl, she's so far away
Las cosas empezaron a fallar exactamente el día que le dije que no lo extrañaba. Ya estaba en Francia y un buen día lo llamé y me dijo "cuando te fuiste, me pasé tres días llorando". En ese momento no entendí por qué se había deprimido tanto si seguíamos juntos, si los dos estábamos vivos, aunque no físicamente juntos, y nos seguíamos queriendo. Yo quería que él estuviera contento por mí, porque estaba logrando uno de los sueños de mi vida, aunque entendía que era difícil para él estar en un lugar donde todo lo recordaba a mí. No quise cargar con el dolor de pensar que si algo malo le sucedía, sería mi culpa. Cuando le dije que no lo extrañaba, pensaba en alivianarle el sentimiento de que todo estaba mal, quería que se diera cuenta de que a pesar de todo, no tenía que sufrir porque yo me sintiera mal. Sin embargo, él lo tomó por otro lado y empezaron las broncas.
El resto de la historia ya se la saben: está llena de celos, mentiras, peleas... pero tengo bien claro por qué sigo y quiero seguir. Estando sola, aprendí que no puedo ir por la vida abandonando gente sólo porque no me convence alguna cosa en particular de ellos. No puedo seguir huyendo sin dar pelea y sin decir ni "agua va". Esta vez quiero enfrentar los problemas y aprender a resolverlos, que fue lo que no hice con el muerto. Él siempre sacaba los problemas y proponía soluciones, mientras yo me sentaba a llorar pensando que la que estaba mal era yo, porque en realidad, en esa relación, yo era Jelipe y no sabía pedir lo que necesitaba.
No quiero ser la mala de la historia y aparecer en los libros como la rompecorazones por excelencia, quiero ser una chica valiente que se enfrenta a los problemas y los resuelve, cueste lo que cueste. Quiero que Jelipe y yo crezcamos y trabajemos juntos porque nos queremos... además, ¿no dicen: el que quiera azul celeste que le cueste? Yo quiero azul celeste.

jueves, 30 de agosto de 2007

¡O te cuadras o te cuadras!

Una vez más tuve una de ésas peleas fenomenales con Jelipe. Esta vez, casi fue fatal. Y todo porque descubrí que los celos de Jelipe no son por el muerto en particular, sino por todo aquel que se me acerque. Terminó por colmar mi paciencia y, lo que pocas veces, lo dejé hablando solo y corrí. Tal vez fui de nuevo esa niña berrinchuda de siempre (¿qué, acaso alguna vez se me quitó?) y no le di oportunidad de explicar su punto, pero es que eso de que se me ponga chilleta porque saldré con un amigo es de lo más... ridículo, por no encontrar palabra mejor.
El pretexto que me dio fue que un día le conté que en un concierto al que fui con un mono con el que anduve, se puso medio cachonda la cosa. Ahora piensa que me voy a los conciertos con los amigos a cachondear y coger. Y es que un amigo me invitó a ver a Explosions in The Sky y Jelipe me salió con que no quería que fuera (si ni siquiera planeaba aceptar, eso de que me inviten así nomás me da muuuuuuuuuuuucha pena), al fin ya sabía cómo era eso de los conciertos, así que, de nuevo, entramos en la onda de que no confía en mí.
En otro momento de mi vida le hubiera escupido en la cara y al día siguiente hubiera ido a dejarle sus cositas; pero ésta vez decidí crecer y dejarlo decidir. Así que muy dignamente, le llamé el lunes por la tarde y le dije "tenemos qué hablar" a lo que preguntó: "¿Estás enojada?" (No, güey, nomás me estoy haciendo pendeja, de seguro...)
Así que me planté frente a él y le hablé lo más sinceramente que pude:
"Tus inseguridades me están fastidiando demasiado. No puede ser que cada vez que veo a un amigo te me pongas tan idiota como para ordenarme, prácticamente, que no vea a mis amigos. Lo siento, pero si tú esperas una chica que esté encerradita en su casa y no tenga amigos, te vas a tener que buscar otra, porque yo no soy así. Por otro lado, si no has aprendido a confiar en mí en un año y cacho, jamás lo vas a hacer, así que de una vez te digo que los cambios son ya o son ya, porque la siguiente vez, no la contamos. Tú has visto como ha ido subiendo mi temperamento desde las primeras peleas por la misma razón hasta ahora. Ayer yo no iba a volver, hoy iba a venir a enfrentarte, darte tus cosas y decirte adiós, pero decidí hablarlo antes de cometer un error."
Jelipe me dijo que no podía ponérmele así por sólo unas cuántas veces que hemos peleado por ésta razón desde que regresé, por lo que continué con mi discurso:
"Perdóname, pero no, esto no viene desde que regresé y te lo demuestro facilísimo:
a) antes de irme, me dijiste que si pasaba algo en Francia con alguien que no te contara, pero a los pocos días, cambiaste de opinión y siempre sí quisiste saber. Luego me preguntabas a cada rato si no tenía ya alguien más.
b) Varias veces me llamaste sólo para contarme que habías tenido un sueño en el que yo te ponía el cuerno, supongo que un poco como chantaje para ver si terminaba confesándote algo que tú ya estabas dando por hecho.
c) Cuando estuviste allá, me hiciste una escenita de celos por uno de los profes con los que trabajaba ("pero no fue escena, sólo te pregunté si no había pasado nada con él..."). Discúlpame, pero para mí, discutir insistentemente sobre un mismo tema por 10 minutos es ya una escenita.
d) Cuando regresaste y yo me quedé allá, tú seguiste insistiendo en que tal vez yo tenía a otra persona. Incluso un día me llamaste y como, según tú, te contesté de mala manera, intentaste checarme pidiendo que te pasara a Ciappa Destra, sólo para verificar que allí estaba conmigo.
e) Puedo entender tus celos por el muerto, pero no tus celos por lo que pasé antes de llegar a tí, porque sí te vas a poner así, pues ten celos hasta del mono con el que me di mi primer beso y, más aún, de aquél con quien que tuve mi primera vez.
Así que fácil, son 6 meses que llevas duro y dale con tus inseguridades. Yo no sé si piensas que soy una niña tonta que no sabe decir que no o que de plano me ando cogiendo al primero que se me cruza enfrente, pero si es así, tienes una muy mala imagen de mí que no corresponde con quien soy en realidad, por lo que o te aplicas, o de plano mejor ya no perdemos nuestro tiempo"
Jelipe se quedó callado como 5 minutos, echo bolita en su cama, mientras, le seguía insistiendo que tomara ya una decisión. La hizo de tox, se echó uno de ésos discursos tan suyos en los que cree estar diciendo mucho y no dice nada en realidad, dijo que la cosa no era ponerle condiciones, y que siendo así, ya no estaba tan seguro de querer seguir.
"La decisión es tuya, yo ya te dije, yo quiero seguir pero con esa condición."
Al final terminó dándome la razón, pues se dio cuenta que no se la estaba haciendo de tox porque sí, recordó todas y cada una de ésas veces en que me interrogó hasta el cansancio y con esa vocecita de "me atoraste" pidió perdón.

domingo, 15 de julio de 2007

No soy de aquí ni soy de allá

Pregúntome éstos días con más frecuencia que antes por qué siento que no encajo en ningún lado. Si salgo con Jelipe y sus amigos, me siento como que volví a la primaria, pues las niñas sólo se juntan con las niñas y los niños con los niños... Los niños hablan de cochecitos, las niñas de muñecas sus casitas, sólo que a gran escala porque la mayoría de ellos ya están casados y con hijos. Y yo me siento ajena. No puedo hablar de cochecitos ni de muñecas, porque me dan hueva ambos...
A veces quiero hablar de música, de libros, de cine... pero nadie conoce la música que yo conozco, nadie lee tantos libros nomás porque sí (o leen puro churro) y a todo el mundo le gustan las películas de acción y aventuras... Algunas veces sueño con tener una conversación inteligente con alguien y no hablar de lo que cuesta rentar un depa, o tener un coche; de lo que es tener hijos o qué comida vas a preparar en la semana...
Me aburro en todos lados... ¿qué diablos?
¿Será de verdad tan difícil encontrar a alguien con quien tener una conversación inteligente?

domingo, 8 de julio de 2007

Noche lluviosa de sábado

Lo dije ya una vez y lo repito: últimamente la gente en general me aburre. Y no creo que se deba a la onda que Jelipe me quiere enjaretar: o sea, "estás deprimida".
Me cuesta tanto creer que la gente esté tan... hueca. ¿De verdad no les preocupará cultivar un poquitito de cabeza? La superficialidad, ¿está de moda o cómo?
Empezando porque ahora sale una película de David Lynch y te encuentras cines retacados de pseudo intelectuales con disfraz que corren a comprar sus boletos como si fuera el pre-estreno de Harry Potter and The Order Of The Phoenix (y saben que nada tengo en contra del Potter, excepto el amor poco crítico que la gente siente por él y otras cosas) a su complejo más cercano. Ya se sabe, al Lynch no hay que entenderlo, sólo quererlo, pero nunca faltan los valientes que dicen que han descubierto el hilo negro en sus películas lo cual me hace siempre mucho ruido. También hay qué decir que Lynch no es el único director de culto, sino que se ha hecho el nombre que se ha hecho porque nadie entiende por completo sus películas (ni en sueños lo hará), pero como se ha puesto de moda, pues ya todos los que se creen inteligentes le tienen un altar al lado de su cama.
Me acordé un poco con esto de algo que leí en Vida en el Limbo: antes, sólo los apestados usábamos Converse, hoy incluso existen marcas de zapatos que se han encargado de copiar el estilo una y otra vez... y es cierto, ahora los Converse son básicos para la imagen pseudointelectualinteresante que la gente quiere dar.
Pero bueno, ¿todo esto por qué? Pues por que ayer fue el colmo de todos los males, cuando me encontré escuchando sin querer una situación de lo más horrible. Fui a una fiesta con Jelipe, y en una de las clásicas idas al baño, los borrachos gritones traspasaban la puerta con sus gritotes:
- "Ay, sí güey, la nalga aguada se ve horrible, ¡especialmente en las mujeres! Es que no mames, güey, ¿por qué no se cuidan? ¿Es de verdad tanto esfuerzo ir al gym? No creo, güey. Pero es que las viejas ya quieren creerse como que le dan más atención a su cabeza que a su cuerpo... que no mamen, ¿no? Un poco de los dos no estaría nada mal... pero en ése caso, ¿a quién le importa si la vieja es inteligente? Es lo de menos, ¿no crees?..."
Y en ése momento salí del baño sólo para encontrarme con una hermosa imagen: dos gorditos, feítos, bastante desagraciados, como orígenenes de las voces que hasta entonces había escuchado...
Zas... ¿y tú, qué autoridad tienes?

miércoles, 20 de junio de 2007

Periodo de "aceptancia"

Bueno, pues ya, se acabaron los dramas en cuanto al problema del muerto. Finalmente lo vi. Sólo que antes de verlo no le dije a nadie. Pero es que varias cosas han pasado estos días que me han hecho pensar y crecer y pensar que he crecido.
Cuando estaba recién comenzada la bronca, yo me preguntaba para qué me buscaba y juraba que no quería volver con él y puro drama, ¿no? Pero conforme ha ido pasando el tiempo, me he tranquilizado. Después estaba con que me encantaba que me dijera que yo era lo max de lo max para él. Después vino la onda del encabronamiento porque veía que estaba echando las cosas a perder con su nueva chica, a la que decía que adoraba. Finalmente y luego de tanto pancho, hoy lo ví y terminaron de caerme muchos veintes:

Hay gente que se vuelve Imborrable en nuestra vida. Gente que nos ha marcado tanto y tan hondamente que se vuelve referencia forzada de todo lo que hacemos y vivimos. Hay veces que por más que luchemos por sacarnos a alguien del corazón, sólo logramos enterrarlo más hondo. Sé que no quiero estar con él ahora, pero también sé que eso podría cambiar de un momento a otro. Por lo pronto, somos amigos, nos hablamos con la verdad, nos jalamos las orejas cuando la estamos regando y nos queremos. Pero es un amor limpio, pues sabe que estoy con alguien y yo sé que él en este momento está con alguien aunque acabe de romper con ella. No siento necesidad de darle besos o de hacerle el amor. Me gusta hablar con él y podemos hablar de todo. Sé que eso cambiaría si volviéramos a estar juntos, así que como nunca hemos sido amigos, ahora lo estamos siendo y creo que eso nos da mucha más paz que cualquier otra cosa. Aprendí a aceptar que hay cosas que no puedo cambiar, como el hablar siempre de él y que esté aunque no esté físicamente, como el escuchar una canción e inmediatamente pensar en si le gustaría o no, preguntarme qué estará haciendo de su vida y si será feliz...

Sé que ahora no quiero cambiar que esté en mi vida, le guste a algunos o no.

lunes, 18 de junio de 2007

No estoy de humor

Pues con Jelipe las cosas mejoran. ¿Que como le hicimos? Fácil, la cercanía ayudó, sin embargo, ni él ni yo estamos 100% contentos con lo que somos ahora.
Creo que me volví una viejita amargada o él retrocedió unos 5 años en su crecimiento. Pero como no estoy de mucho humor para escriir, he aquí una lista de las cosas que me enojan de todo en este momento:
1. Subirme a un pecero. No sé si los cabrones que manejan se volvieron más idiotas mientras no estuve o de plano es verdad de que en el pasaje va su vida...

2. Que me vean como si fuera bicho raro. Incluso dentro de mi cuadra, salgo a la calle y la gente parece que vio un fantasma o me hacen creer que traigo mocos colgando de la nariz.

3. El ruido. Si antes me sacaba de quicio, ahora no sé cómo definir lo que el ruido me produce, sobre todo cuando es un borracho idiota que grita como si con el grito se le fuera a bajar un poco la peda para seguir chupando o los radios a todo volumen de mi papá, llenos de gente que balbucea cosas incomprensibles y hace ruido.

4. Subirme a un taxi en la noche. Después de lo que le pasó a Yahui, yo no me quiero arriesgar, además de que me cae que en este lugar no me siento segura.

5. No sentirme segura.

6. Que mis papás hayan adquirido nuevos vicios fregativos, como la controlada de las horas de llegada, las llamadas de teléfono (¿quién te habló?) y el querer saber hasta el último detalle de mi vida francesa (¿y la mantequilla es igual que aquí?)

7. Que Jelipe pregunte todo el tiempo si ya no lo quiero porque no estoy a gusto.

8. Que no existe minuto en el día en que pueda estar tranquila, dado que mis papás entran a mi cuarto como si yo no estuviera ahí.

9. Que ya no puedo comer chile como antes. Ahora, cada vez que se me pasa la mano, me da chorrillo...

10. Que no me encuentro y no me encuentro y no me encuentro.

11. Que hay gente que sólo me busca para preguntarme "¿y qué me trajiste?" ¡Putain! ¿Cuando diablos van a entender que prefiero gastarme el dinero en mi misma y no en otros?

12. Que la gente en general me molesta y me parece pendeja... De no ser por Jelipe y por Yahui, ya me habría puesto un tiro.

13. Que siento mi espacio vital invadido con tanta pinche gente que hay aquí (¿Cuándo van a hacer caso al seguro social y se van a hacer la vasectomía o la ligadura de trompas? ¿Cuándo van a empezar a hablarles derecho en las escuelas para que no haya tanta escuincla mocosa que ya es madre? ¡Me lleva! Si no hay dinero para continuar la escuela, pues ¡menos para tener un hijo!)

Y un sinfín de cosas que ya no puedo seguir nombrando porque nomás me pongo de malas... ¿Cuándo se me va a quitar esto?

Seación de berdades (sic)
Pues empezando por ahí, ¿no? No has crecido. Todavía ni siquiera aprendes a escribir... ¡chingá, ya es tiempo de que crezcas!
El muerto sigue dando patadas de ahogado. Manda sms e insiste en que hablemos y/o nos veamos (claro, como ahora ya se quedó sin chica...) Se escuda detrás de que somos amigos. Se escuda detrás de que según esto soy su alma gemela.
Ayer hablamos como 1 hora y media por teléfono y todo para que me contara todo el chisme de su chica. Ya no me dan celos, hubo un tiempo en que sí los sentí. Siento que a ella no le interesa y él se aburre. Lo que sí me da es hueva, y mucha. Veo con tristeza que he crecido, que ya no soy ni la sombra de quien era hace apenas dos años, pero él sigue clavado en lo mismo. Sigue con la onda de despedirse trágicamente y chantajear a sus víctimas, sique con la onda de "estoy deprimido, ni siquiera me he levantado para ir a trabajar" Y se lo dije "chale, no cambias... sigues siendo el mismito que se despide con la promesa de volver... ¿por qué no dejas a la gente tranquila seguir con su vida? ¿Por qué hemos de vivir con el miedo de que vuelvas? Pues tú quieres volver, pero chance y de quien te despides no quiere que vuelvas..."
Zas
Se quedó en absoluto silencio.
Estamos a años luz de crecimiento.
¿Y qué me contestó?: "Me doy cuenta que tú y yo ya no podremos estar nunca juntos... ¡qué irónica es la vida!"
Pos no, la vida no es irónica, tú eres un baboso que no sabe despedirse, eso es todo. Si no funciona, pues no funciona... a fuerza, ni los zapatos entran.
Y hoy, quería que nos viéramos a como diera lugar. Yo estaba con Jelipe y no podía salirle con un: "¿adivina a quién vamos a ver?" Cuando sabe la historia y sabe todo... todo por que necesitaba abrazos. ¿Y lo que yo necesito, cuándo? Necesito mi tiempo con Jelipe.
¿Por qué no puede entender que el ser parte importante de mi vida no significa que cuando me lo pide, se lo voy a dar todo y hasta voy a poner mis necesidades en segundo plano para estar con él? Chale... chale y ¡chale!