A veces me da nostalgia por viejos tiempos.
Y extraño a alguien que no debería extrañar.
Y es difícil saber que lo extraño porque sé que no volverá.
Creo que muy en el fondo sé que por más que haga, diga e intente, él no dará su brazo a torcer. Me parece que lo dije bien así: él es 10 veces más orgulloso que yo.
No quiero ni siquiera nombrarlo.
Pónganle el nombre que quieran ustedes.
Leo y releo los posts que he ido dejando atrás y entonces me acuerdo del por qué ya no es como fue.
Tomo valor y me digo: tus respuestas están aquí, tú misma las tienes, ya las sabes.
Acepto.
No, no puedo aceptarlo.
Vuelvo a aceptarlo.
Retrocedo como el cangrejo.
Mi cabeza explotará con tantas preguntas.
Mis ojos se sienten enormes con tantas lágrimas contenidas.
¿Para qué llorar?
Lo hecho, hecho está.
Los pasos no se pueden desandar.
Pero si tan sólo pudiera regresar a hace exactamente un año... sabiendo lo que ahora sé, habiendo visto lo que he visto.
No tomaría las mismas decisiones.
Pero tampoco te valoraría como ahora lo hago.
Seguiría quejándome.
Tal vez retrocedería aún más.
Tal vez borraría todo lo que he vivido los pasados 2 años.
Me hubiera gustado conocerte después de Francia.
Tal vez la historia sería distinta y no habríamos cometido tantos errores.
Pero no existe el 'y si hubiera...'
Me gusta pensar que en una dimensión paralela, aún somos felices, tú y yo, juntos, como esa tarde en que me dijiste que me amabas, mientras la luz del sol a punto de morir se tornaba rojiza al entrar por mis cortinas. Tus ojos y los míos conectados, cerrados en una sola mirada.
Sigues tan vivo en mi imaginación...
Sé que te has hecho el propósito de no perdonarme, de olvidarme, de enterrarme y contra eso, ya nada puedo hacer.
Sé que debo hacer lo mismo y amarrarme los ovarios para ya dejarte en paz.
No puedo darle vuelta a la página.
No puedo borrarte, ni borrar mis recuerdos de tí.
Quiero hacerlo.
Quiero hacerlo, porque no merecemos cargar con el fantasma de lo que fuimos.
Te lo he dicho ebria, pero ahora te lo digo sobria: te amo y en verdad, no sólo a veces, te extraño.
Mostrando entradas con la etiqueta quiero llorar. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 8 de abril de 2009
jueves, 26 de febrero de 2009
No hero in her skies
He olvidado lo que se siente tener un millar de mariposas furiosas en el estómago... esa casi náusea placentera que es enamorarse. La última vez que lo hice sentí la mitad de cosas que la vez anterior y un cuarto de lo que sentía la penúltima vez.
Sueño todas las noches con alguien que en nada se parece a la gente que conozco. ('Til I find somebody'). Sí, la vida es benevolente conmigo la mayoría de las veces.
Ser deseada por adolescentes calientes me hace sentir tener la sartén por el mango. Cada vez que me gritan 'bombón' o 'mamacita' cuando voy por la calle (sí, por fin me acostumbré a eso también...) me siento fuerte...
Pero cada vez pienso si en algún lugar lejano, si en algún punto y en algún momento habrá alguien esperándome que me haga de nuevo temblar las piernas, que se convierta en el objeto de mi deseo y que me inspire... ¿Habrá alguien por quien pueda volver a perder la cabeza?
A veces pienso que ese sentimiento emocionante sólo era producto de las hormonas y que ahora es imposible sentir de nuevo ese poder inmovilizador con la misma fuerza...
Y me pregunto si en estos momentos no sería prudente dar la razón a quienes han dicho que soy depresiva... (mientras no me llamen deprimente...) ¿Será tonto buscar revivir ese perder la cabeza? ¿Será inútil? ¿Será el síndrome de Peter Pan? Tal vez me niego a creer que he crecido y que parte de lo que he tenido que dejar atrás sea ese sentir tan profundamente. ¿Me estaré volviendo una piedra?
Carajo, sólo quiero alguien que me inspire a hacer cosas que hace mucho o nunca haya hecho, pero ya nada ni nadie me emociona así... No hay héroes ya.
lunes, 2 de junio de 2008
Untitled
You Used to Love Me
(Escuchando: Up The Line de George Smith & Bacon Fat)
Pues ya, después del berrinche entendí que a veces la gente no sabe cómo decir adiós de una manera sana y lo hace de las formas más infantiles que se le pueden ocurrir. Lo siento, Yahui, pero para mí no es un adiós definitivo, porque sé que tarde o temprano, la vida, en algún punto, nos volverá a reunir. Tal vez miraremos atrás y las idioteces que vivimos ahora como grandes problemas y parteaguas en nuestras vidas nos harán doler la panza de la risa y entonces, tal vez, volveremos a compartir una botella (o media) de mezcal a dedalitos. Igual te quiero y lo sabes. Probablemente por las razones erróneas (como el pasado y no el presente, como el muerto y JJ y no Jelipe y Quiau), pero igual, TE QUIERO.
Qu'est-ce qu'il m'arrive? Je dors au bord de mon lit...
(Escuchando: Ce que je suis de Holden)
Estas semanas he sentido un horrible impulso de huir... de meter todo en una maleta y largarme de nueva cuenta de aquí, como lo hice una vez, aunque aquélla vez iba con algo entre las manos y no sentía ese impulso de huir. No sé, a veces creo que la vida me juega malas pasadas, recordándome lo feliz que fui a orillas del Río Sena, en aquella ciudad pequeñita, como el asteroide del Principito, junto a Ciappa Destra, junto a l'autre, junto a Mme L y su familia... de pronto sueño despierta y me imagino recorriendo de nueva cuenta las orillas del Sena, pensando en el calor que debe hacer ahora, en que en tan sólo unos días el río estará lleno de barcos de vela provenientes de todo el mundo...
Pero de nada me sirve soñar despierta y desvelarme todas las noches imaginando y pensando en un lugar donde ahora no estoy, si al día siguiente he de despertar con una cruda terrible de realidad: estoy donde estoy, haciendo lo que hago, escuchando lo que escucho y el espejo me devuelve la imagen de alguien que no sé quién es, insatisfecha, cansada, harta... ¿Pero a qué se debe dicha insatisfacción, dicho hartazgo, dicho cansancio? ¿Será que ahora gran parte de mis sueños depende de otras personas y no de mí misma? ¿Será que odio depender de alguien más que no sea la única persona que ha estado en las buenas y en las malas conmigo? Tal vez un tiempo se ha cumplido, tal vez un ciclo se ha cerrado y no he querido verlo...
Don't change your name, keep it the same
(Escuchando: AM180 de Grandaddy)
Pienso en la última vez que me sentí de este modo y me da miedo. Me da terror perder de nuevo la cabeza a esa escala. Y me da horror decir una palabra más. La razón de este congelamiento verbal prefiero guardármela, hasta no estar segura de estar haciendo lo correcto, hasta no saber que estoy con la cabeza bien puesta sobre los hombros, consciente de lo que puede pasar si me dejo llevar por ello o si no lo hago...
I wanna know how you did it
(Escuchando: Whites Only Party de The Dears)
¿Cómo hago para escribir más? ¿Cómo hago para no perder el hilo? Ya no quiero dejar de escribir tanto... ese méndigo trabajo no me reditúa tan bien y me quita mucho tiempo... ¡agh!
domingo, 30 de marzo de 2008
Tanto peca...
Ayer en la mañana cuando iba camino a la chamba me sucedió una de las cosas que más me molesta que sucedan.
En el camino de ida a la chamba, un fulano se sentó a mi lado. Al principio pensé que los empujones que me daba con las piernas eran su forma machista de decirme que quería abrir más las suyas, así que no me dejé. Luego, en un alto, sentí algo como... ¿me estaba frotando la pierna?
Pensé que sólo movía su pierna al ritmo de la música que traía el chof, me quité un audífono y... no había música.
Miré al tipo de reojo y... tenía las manos moviéndose ligeramente alrededor del... paquete.
Me dio asco.
Estaba a punto de bajar.
Sólo debía aguantar unos segundos más... que se hicieron interminables.
Ni siquiera quise dirigirle la palabra al puerco éste para que me dejara pasar para bajarme. En varias ocasiones intenté empujarlo, cambiar la pierna de posición para bloquear la suya. Pero lo que no me cabe en la cabeza es... ¿por qué no hice nada?
Hace ya unos años, golpée a un tipo en plena calle por "mamasearme", ¿por qué con este cabrón no hice nada?
Cuando me paré para pasar y bajarme, el tipo me revisó hasta el color de chones, me le quedé viendo con ojos amenazantes... hijo de puta.
El resto del día me sentí asqueada.
La gente, insisto, es un asco.
martes, 11 de marzo de 2008
Stream of consciousness
A job that slowly kills you.
Me urgen vacaciones. Ya. Ando irritable. ¿Y así quieren que una sola semana me baste para descansar? En una semana descansarán los mensos, porque en mi caso, no basta. Hago demasiadas cosas como para encima tener sólo una semana de vacaciones. No me frieguen.
Ni siquiera puedo concentrarme como debiera ni terminar las cosas que he comenzado desde hace meses por querer llegar a mi casa y ya no saber nada de nada.
She's a golden retriever
Hace unos días se llevaron a mis perros, los primeros perros que pude considerar como míos en serio, pues sus dueños no los alimentaban ni cuidaban como debían. Me los mataron a los dos. ¿Con qué fin? Que vayan y sacrifiquen a sus madres o mejor aún, que los sacrifiquen a ellos aprovechando su condición de inútiles crónicos. Mi Fox y mi Greñuda no tenían la culpa de tener unos dueños tan pen...
El viernes vi una camioneta de la perrera llena de perritos. Me puse a llorar de la tristeza. ¿Tengo corazón de pollo? No, sólo pensé en Fox y Greñuda y sus caritas de 'por favor, acaríciame' y me acordé de aquél 15 de septiembre en que corretée a Fox por el jardín en calzones y bien ebria.
Black Magic that blows your mind away
El sábado me lancé al MXBeat nomás por ver a Jarvis (y los Beastie... pa' que no me regañen). Jarvis es Jarvis y siempre lo será. Es todo un showman. Parece freak pero se mueve como dios. He blew my mind away.
Tú puedes sanar tu vida
Hay una cosa que no entiendo y nunca entenderé. ¿Qué le ve la gente a las novelas y libros en general de autosuperación? Todas esas cosas ni siquiera merecen tener un lugar en las librerías... ¿Que un señor que está peor que yo pero tiene más dinero me venga a decir que existe una fórmula para ser feliz? No me vengan con mam...
Como burro en primavera
Odio que llegue la primavera. La gente en las calles se pone como burro en primavera y nomás andan viendo a ver qué sacan y de dónde... ¿por qué no se guardan sus comentarios? Mis castos oídos están hartos de "mamacita, "bombón", "corazón"... ¿por qué no aprenden al wey aquél a quien le valió verme caminar junto al muerto? Sí, él sí fue chido: me miró a los ojos, me sonrió y cantó "hello, sunshine, come into my life...". Guácala. Odio a la gente.
Welcome back, Chloè.
jueves, 17 de enero de 2008
La neblina en las montañas.
"Te echo mucho de menos. Te quiero mucho. Eres una persona muy importante para mí... En verdad quisiera que estuvieras aquí..."
* * *
Ella nunca me habría dicho algo así de ninguna otra forma. Sé que cuando lo dijo ya se había bebido más de media botella de vino. Creo firmemente en la sabiduría popular: los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.
* * *
Recuerdo sus ojos cafés, de enormes pestañas buscándome en la Gare de Rouen. Recuerdo con qué ternura describía mi cara de terror al encontrarme. Recuerdo esa primera vez que escuché su voz e inmediatamente me sentí tranquila, aunque apenada. Recuerdo su bigote, porque tiene bigote. Recuerdo su manera de fumar. Recuerdo su cabello corto y canoso, aunque sólo tiene 34 años. Recuerdo con que curiosidad me preguntaba sobre el viaje, sobre mis padres, sobre mi país, si tenía planes en particular, qué quería hacer, qué buscaba allí... Recuerdo cada rincón de su casa, las veces que sonrió conmigo o por mí. Recuerdo con qué afán preguntaba acerca de los fines de semana. No quería que me aburriese o sintiese sola.
* * *
"El asistente que llegó este año es chileno. Vive en Boulingrin, donde vivía Isaí, en el Lycée Flaubert, así que apenas lo veo. Pero no me interesa llevarme con él o relacionarme con él. La única asistente que quiero eres tú".
* * *
Me hizo parte de su familia. Por medio de la confianza. Me confió lo que ella considera lo más importante: sus hijas. Nunca recibí un abrazo de su parte, excepto el día en que nos despedimos. "No llores, que me harás llorar". No quiso ir a la Gare. Su esposo me llevó. Su esposo me despidió. Sé que volveré a verla. Sé que se ganó el lugar que ocupa.
* * *
Sus frases más recurrentes eran: "te voy a matar" y "me cago en la mar". Yo la molestaba cuando iba a clase con el madrileño que tan mal le caía: "Tengo clase con tu amigo". Chiappa Destra tomó una foto donde salimos ella y yo con su esposo, estando ella de vacaciones. Él nos llevó a recorrer las playas de Normandía. Chiappa, al ver la foto, dijo que se llamaría "Me cago en la mar".
* * *
"Mi madre me dio mucho dinero antes de morir para ir a verte. Sólo por eso me lo dio. Y estoy muy mal, pero iré a verte y eso me consuela sólo un poco".
* * *
Hoy vi niebla en las montañas. Recordé el día que me llamó para ver si había visto la nieve caer la noche anterior. "Por fin conociste la nieve... ¿estás contenta?"
jueves, 27 de diciembre de 2007
Somos egoístas
La verdad es que la gente hoy en día no sabe escuchar. A nadie le importan los problemas que puedan tener los otros, por muy interesantes que pudieran ser.
La prueba es simple: comienza a contarle cualquier cosa a alguien y verás como en dos segundos se transforma en una invitación a que nadie te haga caso. Siempre habrá algo más importante qué decir o qué hacer y lo que tú pudieras sentir o pensar no es del interés de nadie.
Otra prueba es que la gente siempre está interrumpiendo al que habla y luego se queja de que no es capaz de ser concreto. Pero insisto, el problema no es la incapacidad para concretar, sino la ineptitud para escuchar.
Comienzo a pensar que la gente, en realidad, es sorda.
La prueba es simple: comienza a contarle cualquier cosa a alguien y verás como en dos segundos se transforma en una invitación a que nadie te haga caso. Siempre habrá algo más importante qué decir o qué hacer y lo que tú pudieras sentir o pensar no es del interés de nadie.
Otra prueba es que la gente siempre está interrumpiendo al que habla y luego se queja de que no es capaz de ser concreto. Pero insisto, el problema no es la incapacidad para concretar, sino la ineptitud para escuchar.
Comienzo a pensar que la gente, en realidad, es sorda.
domingo, 16 de septiembre de 2007
De egoísmos y otras cosas
But now that you've made way
A better tide to get at these roads
Again
And so the time's right back to you
And all the chances that I blew.
Kashmir, Rocket Brothers
Desde que tengo uso de memoria, la gente me ha dicho que soy egoísta. Y sí, tal vez sí lo soy, pero creo que vivimos en una época en que si nosotros mismos no nos encargamos de nosotros, nadie más lo hará. A veces la gente es tan desconsiderada que se la pasa echando culpas a la gente que les rodea quienes terminan por creerse que los egoístas son ellos. Y luego se la pasan diciendo "lo único que quiero es tantita comprensión", pero cuando se trata de otorgarla, todo mundo se avienta la bolita.
Bueno, el punto es que una y mil veces, la gente me ha acusado de egoísta y no me importa aceptar que sí lo soy, pero más que nada porque creo que si no cuido mis propios intereses, nadie más lo hará. En ese sentido, yo quisiera que la gente fuera un poquito más consciente de sí misma y de los demás.
Creo que hay quienes no se conocen bien a sí mismos y que por eso se meten en camisas de once varas cuando se ponen a criticar a los demás. Habemos quienes, por mensos tal vez, hemos vivido estigmatizados toda la vida con 20 mil etiquetas idiotas que quienes nos rodean nos cuelgan arbitrariamente. Y entonces lo que provocan es que nuestra confianza en nosotros mismos se vea mermada y comencemos a preguntarnos si no estaremos mal en algún punto.
Sí, es verdad que todos los problemas en una relación interpersonal son culpa de las personas involucradas en su total, no de una sola, aunque a veces el problema principal radica en que uno habla de más y el otro habla de menos (o unos y otros, porque las relaciones no siempre son de dos), con lo cual se complica un poco el trabajo.
Creo que no soy la única persona que quisiera que todo el mundo pudiera ver el interior de mi cabeza (aunque ciertas zonas tendrían password) para no tener qué hablar y hablar, pues no sé si a alguien le pase igual, pero a veces estamos "blah blah blah blah" un buen rato, para al final darnos cuenta de que no hay orejas que escuchen. Es cansado tratar una y otra vez un mismo problema, proponer soluciones y al final darse cuenta de que las cosas están igual o peor. Lo malo es que cuando eso sucede, uno se transforma en rollero, panchero, berrinchudo, enojón, malhumorado y problemático, mientras el otro cuate se queda callado y no saca las cosas que le molestan sino hasta que se dicen las cosas que molestan de él. De ahí que entonces el pancho que en un principio era una cosa tan sencilla, de pronto de transforme en una tormenta en un vaso de agua. Sólo que de vez en cuando, el vaso es tan pero tan grande, que no se le ven los bordes, ni se alcanza a ver una rayita de azul que nos indique que la tormenta está a punto de disiparse.
¿Y por qué todo este rollo ahora? Bueno, la cosa es que la mala del cuento soy yo, por decir las cosas que me molestan en el momento en que me molestan y proponer soluciones que luego me hacen quedar como que quiero que las cosas se hagan a mi modo, mientras el Jelipe se queda calladote y empieza el "es que tú haces, es que tú dices, es que tú me haces sentir..." cuando yo saco alguna cuestión que me molesta, logrando únicamente hacer el pedo más y más grande.
Pero bueno, esta vez no seré la berrinchuda, la rollera, la panchera ni la bruja del cuento. Me sentaré a esperar que se me pase el coraje y entonces, si me da la gana, haré algo al respecto. Mientras tanto, léanse esto para que vean la manera que tiene Jelipe de hacerme "ver" que está enojado...
Y no se trata de ver quién diablos tiene la razón, sino sólo de igualdad, lo que quiere decir que si yo me devano los sesos para decirle de una manera decente lo que me molesta, lo menos que podría esperar a cambio sería lo mismo (o sea que se devanara los sesos para la misma cuestión) y que me escuchara.
Engrane:
Jelipe,
Los otros,
moi,
Putain,
quiero llorar
martes, 14 de agosto de 2007
People are toujours people
Cero y van dos personas que me decepcionan ésta semana... ¿Alguien más se apunta?
Idioteces
As I live and breathe,
You have killed me,
you have killed me.
Yes, I walk around, somehow,
But, you have killed me.
There's no point saying this again.
Morrisey, You Have Killed Me.
Jamás se me hubiera ocurrido que Jelipe podía ser capaz de una idiotez de ésa magnitud con el afán de controlarme. Sé que siente que me le estoy escapando de las manos por culpa del muerto, aunque aquí me veo obligada a explicar que el temor que siente es total y absolutamente infundado.
No sé de qué otra manera lo puedo explicar si no es así: El muerto fue y es el amor de mi vida. Sin embargo, de habernos casado, a estas alturas estaríamos divorciados por incompatibilidad de caracteres. Así que si no puede estar en mi vida dejándome quererlo y queriéndome, éso no significa que no pueda estar en mi vida de otra forma. No soy tan cerrada como para pensar que si lo amo y me ama, sólo podríamos ser pareja. Creo que nosotros somos el claro ejemplo de dos personas que se aman, pero no pueden estar juntas por infinidad de razones, comenzando porque ninguno de los dos lo quiere en este momento. Tal vez un día volvamos a estar juntos, tengo que ser sincera, es una posibilidad que existe y existirá, pues tanto él me ha dicho que soy su media naranja como yo sé que él es lo mismo para mí. Sin embargo, no es algo que queramos. A mí me cuesta aún creer que sea él exactamente por quien mi corazoncito late y con quien quisiera estar forever and ever, porque además, tengo tanto miedo de ésas cuestiones de "hasta que la muerte nos separe" que mejor me la llevo con calmita. Así que, por ése lado, quiero seguir conociendo gente hasta estar 100% segura de a quién quiero por el resto de mi vida, por lo que no creo que lo que esté haciendo con Jelipe sea perder el tiempo (aunque a éstas alturas, ya lo dudo mucho).
Insisto, el temor que siente Jelipe a causa del muerto, es absolutamente infundado, pues a pesar de que éste señor sea el amor de mi vida, eso no significa que correré a sus brazos por el simple hecho de que se aparezca en mi vida (que de así ser, ya habría corrido a tirarme de cabeza). Tampoco voy a estar con él sólo porque no creo tener alguna otra opción más que él. En verdad quisiera que no fuera él mi media naranja, en verdad me gustaría encontrar a alguien que se ajustara más a mis expectativas, pero creo que no lo encontraré si antes no arreglo mi vida. Aunque ése es tema de otro blog.
A Jelipe, lo que me une es un cariño infinito por lo bien que la he pasado con él, por la paciencia, el coraje y el amor que me ha demostrado, pero por mi parte es claro que a éstas alturas no es amor lo que siento. Y en verdad duele aceptarlo y saber que voy a lastimar a alguien de ésta manera tan horrible, pero no puedo mentirme ni mentirle a él.
Ahora, no sé si queda claro el por qué, aún si no amo a Jelipe, sino al muerto, Jelipe no debiera sentirse amenzado por su presencia en mi vida: escogí estar y seguir con Jelipe, por varias razones, claro, que tal vez nada tengan qué ver con el amor; pero con el muerto no quiero estar. Así de simple y así de complicado es ésto. Sin embargo, sigo sin entender por qué Jelipe se pone en el plan que se pone al hablar del muerto.
Nunca (más) voy a mentirle, diciéndole que no veo al muerto e inventándole que salgo con x o y cuando lo veo, no es mi idea de la sinceridad. Pero tal vez él prefiera que así lo haga, pues cada vez que se trata el asunto, Jelipe se pone como loco y varias veces hemos estado a un nada de tronar. Jelipe ha tratado de controlarme de todas las formas habidas y por haber cuando se trata del muerto: cuando recién apareció, fue una clara orden de mandarlo a la chingada lo que me dijo, después, me ordenó no verlo y la última: "demuéstrame que me amas dejando de verlo 31 días seguidos".
Que me perdonen todas aquéllas personas que sí crean en el "o él o yo", pero ésas son ridiculeces, idioteces, sandeces... que por ningún motivo deben salir de boca de alguien que se diga amar a otra persona. Por encima de todo, está el libre albedrío, sagrada cualidad que nos distingue (aunque a veces no mucho) de los animales, porque somos nosotros mismos quienes debemos decidir qué rumbo tomar de nuestra vida, qué hacer de ella, cómo llevarla, con quién llevarla... y no alguien más que se siente amenazado por una presencia. ¿Qué diablos pasa por la cabeza de alguien que dice éste tipo de cosas? ¿De verdad creerán que se les va a escoger por encima de otra persona que no nos pide ningún tipo de sacrificio?
En el momento en que me lo puso así, lo único que pude contestar fue: lo siento, pero lo que me pides es ridículo. Jamás dejaría de ver a alguien, sea el muerto o cualquier otra persona, por el simple hecho de que te sientes amenazado por él y creo que dejar de ver a una persona por la cual te sientes amenazado un tiempo x, no es una petición coherente, pues terminado ése plazo, no te hará sentir mejor que lo vea después de haber dejado de verlo.
¡Bendito sea mi libre albedrío, por más equivocado que esté!
domingo, 8 de julio de 2007
Noche lluviosa de sábado
Lo dije ya una vez y lo repito: últimamente la gente en general me aburre. Y no creo que se deba a la onda que Jelipe me quiere enjaretar: o sea, "estás deprimida".
Me cuesta tanto creer que la gente esté tan... hueca. ¿De verdad no les preocupará cultivar un poquitito de cabeza? La superficialidad, ¿está de moda o cómo?
Empezando porque ahora sale una película de David Lynch y te encuentras cines retacados de pseudo intelectuales con disfraz que corren a comprar sus boletos como si fuera el pre-estreno de Harry Potter and The Order Of The Phoenix (y saben que nada tengo en contra del Potter, excepto el amor poco crítico que la gente siente por él y otras cosas) a su complejo más cercano. Ya se sabe, al Lynch no hay que entenderlo, sólo quererlo, pero nunca faltan los valientes que dicen que han descubierto el hilo negro en sus películas lo cual me hace siempre mucho ruido. También hay qué decir que Lynch no es el único director de culto, sino que se ha hecho el nombre que se ha hecho porque nadie entiende por completo sus películas (ni en sueños lo hará), pero como se ha puesto de moda, pues ya todos los que se creen inteligentes le tienen un altar al lado de su cama.
Me acordé un poco con esto de algo que leí en Vida en el Limbo: antes, sólo los apestados usábamos Converse, hoy incluso existen marcas de zapatos que se han encargado de copiar el estilo una y otra vez... y es cierto, ahora los Converse son básicos para la imagen pseudointelectualinteresante que la gente quiere dar.
Pero bueno, ¿todo esto por qué? Pues por que ayer fue el colmo de todos los males, cuando me encontré escuchando sin querer una situación de lo más horrible. Fui a una fiesta con Jelipe, y en una de las clásicas idas al baño, los borrachos gritones traspasaban la puerta con sus gritotes:
- "Ay, sí güey, la nalga aguada se ve horrible, ¡especialmente en las mujeres! Es que no mames, güey, ¿por qué no se cuidan? ¿Es de verdad tanto esfuerzo ir al gym? No creo, güey. Pero es que las viejas ya quieren creerse como que le dan más atención a su cabeza que a su cuerpo... que no mamen, ¿no? Un poco de los dos no estaría nada mal... pero en ése caso, ¿a quién le importa si la vieja es inteligente? Es lo de menos, ¿no crees?..."
Y en ése momento salí del baño sólo para encontrarme con una hermosa imagen: dos gorditos, feítos, bastante desagraciados, como orígenenes de las voces que hasta entonces había escuchado...
Zas... ¿y tú, qué autoridad tienes?
lunes, 18 de junio de 2007
No estoy de humor
Pues con Jelipe las cosas mejoran. ¿Que como le hicimos? Fácil, la cercanía ayudó, sin embargo, ni él ni yo estamos 100% contentos con lo que somos ahora.
Creo que me volví una viejita amargada o él retrocedió unos 5 años en su crecimiento. Pero como no estoy de mucho humor para escriir, he aquí una lista de las cosas que me enojan de todo en este momento:
1. Subirme a un pecero. No sé si los cabrones que manejan se volvieron más idiotas mientras no estuve o de plano es verdad de que en el pasaje va su vida...
2. Que me vean como si fuera bicho raro. Incluso dentro de mi cuadra, salgo a la calle y la gente parece que vio un fantasma o me hacen creer que traigo mocos colgando de la nariz.
3. El ruido. Si antes me sacaba de quicio, ahora no sé cómo definir lo que el ruido me produce, sobre todo cuando es un borracho idiota que grita como si con el grito se le fuera a bajar un poco la peda para seguir chupando o los radios a todo volumen de mi papá, llenos de gente que balbucea cosas incomprensibles y hace ruido.
4. Subirme a un taxi en la noche. Después de lo que le pasó a Yahui, yo no me quiero arriesgar, además de que me cae que en este lugar no me siento segura.
5. No sentirme segura.
6. Que mis papás hayan adquirido nuevos vicios fregativos, como la controlada de las horas de llegada, las llamadas de teléfono (¿quién te habló?) y el querer saber hasta el último detalle de mi vida francesa (¿y la mantequilla es igual que aquí?)
7. Que Jelipe pregunte todo el tiempo si ya no lo quiero porque no estoy a gusto.
8. Que no existe minuto en el día en que pueda estar tranquila, dado que mis papás entran a mi cuarto como si yo no estuviera ahí.
9. Que ya no puedo comer chile como antes. Ahora, cada vez que se me pasa la mano, me da chorrillo...
10. Que no me encuentro y no me encuentro y no me encuentro.
11. Que hay gente que sólo me busca para preguntarme "¿y qué me trajiste?" ¡Putain! ¿Cuando diablos van a entender que prefiero gastarme el dinero en mi misma y no en otros?
12. Que la gente en general me molesta y me parece pendeja... De no ser por Jelipe y por Yahui, ya me habría puesto un tiro.
Y un sinfín de cosas que ya no puedo seguir nombrando porque nomás me pongo de malas... ¿Cuándo se me va a quitar esto?
Creo que me volví una viejita amargada o él retrocedió unos 5 años en su crecimiento. Pero como no estoy de mucho humor para escriir, he aquí una lista de las cosas que me enojan de todo en este momento:
1. Subirme a un pecero. No sé si los cabrones que manejan se volvieron más idiotas mientras no estuve o de plano es verdad de que en el pasaje va su vida...
2. Que me vean como si fuera bicho raro. Incluso dentro de mi cuadra, salgo a la calle y la gente parece que vio un fantasma o me hacen creer que traigo mocos colgando de la nariz.
3. El ruido. Si antes me sacaba de quicio, ahora no sé cómo definir lo que el ruido me produce, sobre todo cuando es un borracho idiota que grita como si con el grito se le fuera a bajar un poco la peda para seguir chupando o los radios a todo volumen de mi papá, llenos de gente que balbucea cosas incomprensibles y hace ruido.
4. Subirme a un taxi en la noche. Después de lo que le pasó a Yahui, yo no me quiero arriesgar, además de que me cae que en este lugar no me siento segura.
5. No sentirme segura.
6. Que mis papás hayan adquirido nuevos vicios fregativos, como la controlada de las horas de llegada, las llamadas de teléfono (¿quién te habló?) y el querer saber hasta el último detalle de mi vida francesa (¿y la mantequilla es igual que aquí?)
7. Que Jelipe pregunte todo el tiempo si ya no lo quiero porque no estoy a gusto.
8. Que no existe minuto en el día en que pueda estar tranquila, dado que mis papás entran a mi cuarto como si yo no estuviera ahí.
9. Que ya no puedo comer chile como antes. Ahora, cada vez que se me pasa la mano, me da chorrillo...
10. Que no me encuentro y no me encuentro y no me encuentro.
11. Que hay gente que sólo me busca para preguntarme "¿y qué me trajiste?" ¡Putain! ¿Cuando diablos van a entender que prefiero gastarme el dinero en mi misma y no en otros?
12. Que la gente en general me molesta y me parece pendeja... De no ser por Jelipe y por Yahui, ya me habría puesto un tiro.
13. Que siento mi espacio vital invadido con tanta pinche gente que hay aquí (¿Cuándo van a hacer caso al seguro social y se van a hacer la vasectomía o la ligadura de trompas? ¿Cuándo van a empezar a hablarles derecho en las escuelas para que no haya tanta escuincla mocosa que ya es madre? ¡Me lleva! Si no hay dinero para continuar la escuela, pues ¡menos para tener un hijo!)
Y un sinfín de cosas que ya no puedo seguir nombrando porque nomás me pongo de malas... ¿Cuándo se me va a quitar esto?
Seación de berdades (sic)
Pues empezando por ahí, ¿no? No has crecido. Todavía ni siquiera aprendes a escribir... ¡chingá, ya es tiempo de que crezcas!
El muerto sigue dando patadas de ahogado. Manda sms e insiste en que hablemos y/o nos veamos (claro, como ahora ya se quedó sin chica...) Se escuda detrás de que somos amigos. Se escuda detrás de que según esto soy su alma gemela.
Ayer hablamos como 1 hora y media por teléfono y todo para que me contara todo el chisme de su chica. Ya no me dan celos, hubo un tiempo en que sí los sentí. Siento que a ella no le interesa y él se aburre. Lo que sí me da es hueva, y mucha. Veo con tristeza que he crecido, que ya no soy ni la sombra de quien era hace apenas dos años, pero él sigue clavado en lo mismo. Sigue con la onda de despedirse trágicamente y chantajear a sus víctimas, sique con la onda de "estoy deprimido, ni siquiera me he levantado para ir a trabajar" Y se lo dije "chale, no cambias... sigues siendo el mismito que se despide con la promesa de volver... ¿por qué no dejas a la gente tranquila seguir con su vida? ¿Por qué hemos de vivir con el miedo de que vuelvas? Pues tú quieres volver, pero chance y de quien te despides no quiere que vuelvas..."
Zas
Se quedó en absoluto silencio.
Estamos a años luz de crecimiento.
¿Y qué me contestó?: "Me doy cuenta que tú y yo ya no podremos estar nunca juntos... ¡qué irónica es la vida!"
Pos no, la vida no es irónica, tú eres un baboso que no sabe despedirse, eso es todo. Si no funciona, pues no funciona... a fuerza, ni los zapatos entran.
Y hoy, quería que nos viéramos a como diera lugar. Yo estaba con Jelipe y no podía salirle con un: "¿adivina a quién vamos a ver?" Cuando sabe la historia y sabe todo... todo por que necesitaba abrazos. ¿Y lo que yo necesito, cuándo? Necesito mi tiempo con Jelipe.
¿Por qué no puede entender que el ser parte importante de mi vida no significa que cuando me lo pide, se lo voy a dar todo y hasta voy a poner mis necesidades en segundo plano para estar con él? Chale... chale y ¡chale!
El muerto sigue dando patadas de ahogado. Manda sms e insiste en que hablemos y/o nos veamos (claro, como ahora ya se quedó sin chica...) Se escuda detrás de que somos amigos. Se escuda detrás de que según esto soy su alma gemela.
Ayer hablamos como 1 hora y media por teléfono y todo para que me contara todo el chisme de su chica. Ya no me dan celos, hubo un tiempo en que sí los sentí. Siento que a ella no le interesa y él se aburre. Lo que sí me da es hueva, y mucha. Veo con tristeza que he crecido, que ya no soy ni la sombra de quien era hace apenas dos años, pero él sigue clavado en lo mismo. Sigue con la onda de despedirse trágicamente y chantajear a sus víctimas, sique con la onda de "estoy deprimido, ni siquiera me he levantado para ir a trabajar" Y se lo dije "chale, no cambias... sigues siendo el mismito que se despide con la promesa de volver... ¿por qué no dejas a la gente tranquila seguir con su vida? ¿Por qué hemos de vivir con el miedo de que vuelvas? Pues tú quieres volver, pero chance y de quien te despides no quiere que vuelvas..."
Zas
Se quedó en absoluto silencio.
Estamos a años luz de crecimiento.
¿Y qué me contestó?: "Me doy cuenta que tú y yo ya no podremos estar nunca juntos... ¡qué irónica es la vida!"
Pos no, la vida no es irónica, tú eres un baboso que no sabe despedirse, eso es todo. Si no funciona, pues no funciona... a fuerza, ni los zapatos entran.
Y hoy, quería que nos viéramos a como diera lugar. Yo estaba con Jelipe y no podía salirle con un: "¿adivina a quién vamos a ver?" Cuando sabe la historia y sabe todo... todo por que necesitaba abrazos. ¿Y lo que yo necesito, cuándo? Necesito mi tiempo con Jelipe.
¿Por qué no puede entender que el ser parte importante de mi vida no significa que cuando me lo pide, se lo voy a dar todo y hasta voy a poner mis necesidades en segundo plano para estar con él? Chale... chale y ¡chale!
Engrane:
Días de muertos,
moi,
Putain,
quiero llorar,
regreso
miércoles, 30 de mayo de 2007
This is the end.
Dos días más. Sólo dos días más.
El lunes que me fui de mi casa, ésa de la foto, no podía dejar de llorar. Iba en el tren, por última vez el recorrido R-P, los ríos que pienso son todos el Sena, y lloraba y lloraba me sorbía los mocos y volvía a llorar. Lo más difícil fue despedirse de M, G y A. G y A me veían llorar y bien sacadas de onda, ponían cara de que iban a llorar también. M me decía "no llores, que si no todos vamos a llorar ahorita" y yo tratando de aguantarme las lágrimas haciendo esfuerzos para que no se me salieran, hasta que me dolían los ojos de tanta represión. Viendo de reojo, creo que vi una lagrimita en los ojos de M, cosa que nunca antes había visto. Monsieur L me acompañó hasta la gare, cargó mis maletas y las dejó en el tren, me dio un abrazo fuerte y luego siguió el tren hasta que tomó velocidad (sí, ya sé, como de telenovela, ¡pero es bonito!).
Donde el corazón se me dobló bien feo y sentí la tripa que se hacía nudo, fue cuando pasamos por ése punto desde donde se puede ver todo R, con el río, la catedral, el edificio de l'autre, el edificio de la región... ahí sí, hasta los otros pasajeros me voltearon a ver con cara de "¡changos! creo que ésta va caminando hacia la silla eléctrica".
Luego mandé un mensaje a Ciappa Destra: "Je suis déjà sur le train, je peux pas m'arrêter de pleurer..." y ella me contestó, como si de verdad creyera que es un consuelo: "Ne pleure pas. Tu sera finalment entourée par tous ceux qui te aiment. J'ai cherché de parler avec A: il veut pas. Je suis en depression. Je sens quelque chose pour lui" pero creo que no entiende que me di cuenta que en R también conocí personas que me quieren y a quienes quiero... ¿será que ella no encontró a nadie así? De todos modos, me sacó de onda su manera de hacer inmediatamente las cosas sobre ella. ¿Por qué no me escribió antes para contarme que había querido hablar con A y que él no había querido? ¿Porque escogió el momento en que yo le escribí? Le contesté: "Mais tu sais que ça c'est pas vrai, cést seulment l'afection normale. Je suis trop hereusse, c'est pour ça que je pleure, en plus, j'ai aussi des personnes qui m'aiment et qui j'aime ici, ça tu le sais" y finalmente, ella contestó: "Faites attention avec el muerto. Biz et pense à moi quelque fois" como si quisiera en realidad darme a entender que no pienso en los demás, sólo en mí misma (de un modo es cierto y en eso, el muerto tiene razón, ser un poco egoísta no me va a hacer daño).
Veo las fotos del comienzo y me parece como si hubiera sido ayer que llegué a este mismo lugar con cara de susto y sin entender nada. Hubiese querido que el tiempo pasara más lento, pero no tengo ningún remordimiento de haber hecho o no haber hecho algo. Hice lo que pude hacer y quise hacer y tan tan. Ahora es cuestión de esperar al regreso para ver los resultados.
Jelipe anda otra vez como loco con eso de que no hace nada y se siente inútil y los demás lo hacen sentir peor de inútil. Anda deprimido y clavado en la onda de que está tocando fondo y no puede haber nada peor. Se lamenta de todo, pero cuando le digo algo, me reclama que no lo entiendo y que lo único que me pide es apoyo... ¿Pero qué clase de apoyo? ¿Apoyo de escucharlo y quedarme callada mientras me dice que piensa en meterse una bala en el cerebro? Desolée, pero eso no puedo hacerlo. Sabe mi historia familiar con eso de la "ayuda profesional" y la empastillada y aún así se atreve a decir que probablemente ésa sea su solución. No, no y no... creo que si se sigue clavando en estas ondas de "estoy muy mal y nada sirve" tendré que dejarlo, pero no por egoísta, sino porque no creo que sea muy sana para mí esa actitud. Sé que se oye ojete, pero es éso o viviré con un cargo de consciencia que no quiero tener. Sin embargo, aún tengo la esperanza de que todo cambie en cuanto vuelva.
Me doy tres días. Tres días para estar feliz de haber vuelto a casa, luego de ésos tres días, seguramente querré salir volando rumbo a otro lugar...
Engrane:
Jelipe,
Los otros,
moi,
quiero llorar,
regreso
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