La verdad es que la gente hoy en día no sabe escuchar. A nadie le importan los problemas que puedan tener los otros, por muy interesantes que pudieran ser.
La prueba es simple: comienza a contarle cualquier cosa a alguien y verás como en dos segundos se transforma en una invitación a que nadie te haga caso. Siempre habrá algo más importante qué decir o qué hacer y lo que tú pudieras sentir o pensar no es del interés de nadie.
Otra prueba es que la gente siempre está interrumpiendo al que habla y luego se queja de que no es capaz de ser concreto. Pero insisto, el problema no es la incapacidad para concretar, sino la ineptitud para escuchar.
Comienzo a pensar que la gente, en realidad, es sorda.
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jueves, 27 de diciembre de 2007
sábado, 13 de octubre de 2007
¡Y lo grito a los 4 vientos!
Sí, lo confieso. Me gusta mucho alguien de quien nadie sabe, excepto el muerto. Como es alguien que él ha visto una o dos veces, cree conocerlo. Y me dice "no, Chloè... ese wey es un naco" y con mayor razón me gusta... por llevarle la contra y por naco, ¡porque naco es chido! Y porque él, el naco, es chido...
Engrane:
A mí que me esculquen,
Cuadraditos,
Los otros,
moi,
Putain
domingo, 30 de septiembre de 2007
¡Celos! (III)
Bueno, estoy aquí para saldar la deuda y dar explicaciones acerca del rollazo del blog anterior. Creo que la idea primordial quedó clara: la brujer de mi cuñado está completa y absolutamente celosa de mí. Sin razón alguna, que es lo peor de todo. Y en estos momentos, con tantas cosas que tengo que hacer y con tanto que traigo en la cabeza, lo menos que quiero es meterme en una comedia-trágico-musical de esas feas.
Recuerdo que al principio, cuando supe que Godzilla (mi cuñado) ya tenía vieja, me alegré por él. Pensé que le haría bien tener trabajo, novia y más cosas en la cabeza. Ya estaba yo en Francia, cuando el Godzilla me escribió contándome el drama que estaba viviendo:
1. La brujer era su alumna en la escuela y no querían que nadie se enterara, sobre todo los jefes.
2. La brujer estaba separada (que no divorciada) del papá de sus hijas, y el güey, cuando se dió cuenta que esta mona ya tenía a alguien más, comenzó a hacerla de jamón.
3. La brujer tiene dos hijas (una de 7 y la otra de 8 años).
4. La brujer ya no podía tener más hijos, pues se ligó las trompas cuando nació la segunda. Y Godzillita dudaba porque él sí quería tener chavitos (algún día).
Así que le recomendé que tuviera cuidado y que no se alocara, pero a menos de un mes después, ya estaba viviendo en casa de ella. Recuerdo que, estando tan lejos, sólo podía preguntarle al Jelipe cómo era ella. Y Jelipe, sin dudarlo, inmediatamente me contestaba "¡es una naca!". Varias veces le pedí que no se prejuiciara, que intentara tener un trato cordial con ella, pues finalmente era su cuñada y ni pex.
Hace unas semanas, por cuestiones de chamba, le pedí chance a Godzilla de quedarme en casa de ellos a dormir para no tener que ir hasta mi casa tan tarde, pues teníamos algunas cosas que hacer, al término de las cuales, nos fuimos con los de la chamba a echar unos tacos. Caminando de regreso a su casa, Godzilla me soltó la sopa. Me contó, como desde que yo estaba en Francia, su brujer se ponía hiper celosa cuando nos llegábamos a encontrar en el msn. Me contó que ahora le hacía cualquier cantidad de dramas sin razón porque se iba a trabajar y sabía que yo estaba ahí. Incluso Godzilla me pidió que no me llevara pesado con él frente a ella, como si yo me le colgara a Godzilla o lo agarrara a besos frente a ella. Esto último me pesó mucho, pues siempre he tenido una buena relación con Godzilla, platicamos de su hermano, de música, de chamba, bromeamos, nos damos consejos, fumamos del mismo cigarro, cosas de lo más normales entre cuates. Incluso, siento que con Godzilla siempre ha existido una complicidad chida, pues a veces no hacemos más que voltear a vernos y hacernos gestos para entendernos, pero no tanto así como para darle motivos a su brujer para estar celosa. Digamos que nos vemos como hermanitos, aunque el muerto insista (por varias cosas que le he contado que me ha dicho Godzilla) que le gusto. Además, a la relación entre Godzilla y yo hay que agregarle un plus: soy la vieja de su hermano. Y que me disculpe la brujer, pero ya con eso, se mata todo lo demás, pues aunque hubiera chispitas entre nosotros, la sangre es la sangre y punto (y si él no respetara su llamado, yo sí).
Sé que la brujer ha tenido un pasado medio oscuro en el sentido de las relaciones amorosas (el ex le puso el cuerno, razón por la que se separaron), pero no por eso tiene que pensar que así le irá en la feria siempre. Sé también que el hecho de no trabajar le alimenta las inseguridades y le da tiempo suficiente para hacerse ideas de lo que pueda estar haciendo Godzilla a sus espaldas, además de que la forma en que fue educada le hace pensar que una mujer como yo es de cuidado (chia, ni que fuera la octava maravilla del mundo).
¿Pero por qué digo que la forma en que fue educada la hace pensar que soy de cuidado? Pues porque es una mujer-parásito-lastre. Su educación le dicta que ella nació para parir, cuidar su casa, atender a su marido y extender la manita en días de quincena, la cual es una forma de vida con la que, por más cómoda que se vea, yo no comulgo ni tantito. Para ella no existe la palabra "superación", pues cada vez que se le menciona, su respuesta es "¿y para qué quiero superarme? No, yo así estoy bien..." por lo que una mujer autosuficiente es como el diablo para ella.
Pues por mi parte, no tendría de qué preocuparse. Yo estoy bien con el Jelipe, y a Godzilla no lo veo más que como carnalito, porque aparte de todo, es justo todo lo que no quiero en un hombre. Así que no entiendo por qué tanto drama de la brujer.
martes, 14 de agosto de 2007
Idioteces
As I live and breathe,
You have killed me,
you have killed me.
Yes, I walk around, somehow,
But, you have killed me.
There's no point saying this again.
Morrisey, You Have Killed Me.
Jamás se me hubiera ocurrido que Jelipe podía ser capaz de una idiotez de ésa magnitud con el afán de controlarme. Sé que siente que me le estoy escapando de las manos por culpa del muerto, aunque aquí me veo obligada a explicar que el temor que siente es total y absolutamente infundado.
No sé de qué otra manera lo puedo explicar si no es así: El muerto fue y es el amor de mi vida. Sin embargo, de habernos casado, a estas alturas estaríamos divorciados por incompatibilidad de caracteres. Así que si no puede estar en mi vida dejándome quererlo y queriéndome, éso no significa que no pueda estar en mi vida de otra forma. No soy tan cerrada como para pensar que si lo amo y me ama, sólo podríamos ser pareja. Creo que nosotros somos el claro ejemplo de dos personas que se aman, pero no pueden estar juntas por infinidad de razones, comenzando porque ninguno de los dos lo quiere en este momento. Tal vez un día volvamos a estar juntos, tengo que ser sincera, es una posibilidad que existe y existirá, pues tanto él me ha dicho que soy su media naranja como yo sé que él es lo mismo para mí. Sin embargo, no es algo que queramos. A mí me cuesta aún creer que sea él exactamente por quien mi corazoncito late y con quien quisiera estar forever and ever, porque además, tengo tanto miedo de ésas cuestiones de "hasta que la muerte nos separe" que mejor me la llevo con calmita. Así que, por ése lado, quiero seguir conociendo gente hasta estar 100% segura de a quién quiero por el resto de mi vida, por lo que no creo que lo que esté haciendo con Jelipe sea perder el tiempo (aunque a éstas alturas, ya lo dudo mucho).
Insisto, el temor que siente Jelipe a causa del muerto, es absolutamente infundado, pues a pesar de que éste señor sea el amor de mi vida, eso no significa que correré a sus brazos por el simple hecho de que se aparezca en mi vida (que de así ser, ya habría corrido a tirarme de cabeza). Tampoco voy a estar con él sólo porque no creo tener alguna otra opción más que él. En verdad quisiera que no fuera él mi media naranja, en verdad me gustaría encontrar a alguien que se ajustara más a mis expectativas, pero creo que no lo encontraré si antes no arreglo mi vida. Aunque ése es tema de otro blog.
A Jelipe, lo que me une es un cariño infinito por lo bien que la he pasado con él, por la paciencia, el coraje y el amor que me ha demostrado, pero por mi parte es claro que a éstas alturas no es amor lo que siento. Y en verdad duele aceptarlo y saber que voy a lastimar a alguien de ésta manera tan horrible, pero no puedo mentirme ni mentirle a él.
Ahora, no sé si queda claro el por qué, aún si no amo a Jelipe, sino al muerto, Jelipe no debiera sentirse amenzado por su presencia en mi vida: escogí estar y seguir con Jelipe, por varias razones, claro, que tal vez nada tengan qué ver con el amor; pero con el muerto no quiero estar. Así de simple y así de complicado es ésto. Sin embargo, sigo sin entender por qué Jelipe se pone en el plan que se pone al hablar del muerto.
Nunca (más) voy a mentirle, diciéndole que no veo al muerto e inventándole que salgo con x o y cuando lo veo, no es mi idea de la sinceridad. Pero tal vez él prefiera que así lo haga, pues cada vez que se trata el asunto, Jelipe se pone como loco y varias veces hemos estado a un nada de tronar. Jelipe ha tratado de controlarme de todas las formas habidas y por haber cuando se trata del muerto: cuando recién apareció, fue una clara orden de mandarlo a la chingada lo que me dijo, después, me ordenó no verlo y la última: "demuéstrame que me amas dejando de verlo 31 días seguidos".
Que me perdonen todas aquéllas personas que sí crean en el "o él o yo", pero ésas son ridiculeces, idioteces, sandeces... que por ningún motivo deben salir de boca de alguien que se diga amar a otra persona. Por encima de todo, está el libre albedrío, sagrada cualidad que nos distingue (aunque a veces no mucho) de los animales, porque somos nosotros mismos quienes debemos decidir qué rumbo tomar de nuestra vida, qué hacer de ella, cómo llevarla, con quién llevarla... y no alguien más que se siente amenazado por una presencia. ¿Qué diablos pasa por la cabeza de alguien que dice éste tipo de cosas? ¿De verdad creerán que se les va a escoger por encima de otra persona que no nos pide ningún tipo de sacrificio?
En el momento en que me lo puso así, lo único que pude contestar fue: lo siento, pero lo que me pides es ridículo. Jamás dejaría de ver a alguien, sea el muerto o cualquier otra persona, por el simple hecho de que te sientes amenazado por él y creo que dejar de ver a una persona por la cual te sientes amenazado un tiempo x, no es una petición coherente, pues terminado ése plazo, no te hará sentir mejor que lo vea después de haber dejado de verlo.
¡Bendito sea mi libre albedrío, por más equivocado que esté!
jueves, 24 de mayo de 2007
Etiquetas
Hace dos noches tuve una exageradísima bronca con Jelipe por una cuestión que ni siquiera nos afecta. Y todo porque según él, soy cerrada. ¡Diablos! Nunca nadie me había dicho algo tan horrible... Preferiría pensar que es todo lo contrario, que abierta soy, aunque quienes me conocen no me dejarán mentir al respecto. Como Yahuitl diría, prefiero pensar que agarro la onda y que conmigo no hay que meterse en explicaciones innecesarias de es blanco o es negro. Y eso es lo que me molesta, que hay gente que por fuerza necesita las etiquetas para vivir feliz y tranquilo, como Jelipe que dice que por el simple hecho de haberme besuqueado alguna vez con una mujer y haberlo disfrutado, soy gay o probablemente bisexual. Pero es que los hombres jamás de los jamases entenderán que el órgano erótico (ya no digamos sexual) más importante es el cerebro, y no el cazzo, como los tontitos piensan. Y entonces, según la visión (cuadrada, digo yo) de Jelipe no cabe la más mínima duda de que lo hice porque soy gay. Nada de que lo hice por saber qué sentía, nada de que lo hice por traspasar mis límites y demostrarme que todo está en el coco, entre otras razones. Según él, ésa onda mía de decir que me gusta una chica que veo en la calle o que tal o cuál mujer me llama mucho la atención es porque me quiero ir a la cama con ellas y no porque la chica en cuestión me despierte un tipo extraño de erotismo en el que me imagino que se sentirá tener ésas piernas o ésas pompas o ésos labios y autoerotizarme.
Según la visión cuadrada de Jelipe, entonces, o eres o no eres. No hay nada en medio. Y yo no sé, pero me parece que de tanto poner etiquetas, un día nos vamos a quedar sin espacio.
Me molesta mucho que la gente siempre tenga qué poner etiquetas a todo para sentirse a gusto: "mi novio", "mi casa", "mi coche", "soy gay", "soy straight", "soy bi", "soy arquitecto", "soy pintor", "soy poeta"... "eres un bueno para nada", "eres un pendejo", "es una puta", "somos un equipo", "son unos idiotas", "tu chica", "mi amante", "su cuchiplanchis", "mi marido"... y un sin fin de etcéteras. Me molesta más aún que cada vez que presentas a alguien a otra persona, tienes qué especificar qué relación tienes con él, pues si no, una de las partes involucradas termina ofendida. No hay nada más fastidioso que decir "mira, te presento a Jelipe, mi novio", porque a veces se les barre y terminan diciendo nada más "mira, te presento a MI NOVIO", en especial si son chicas que te presentan a su chico, no vaya a ser que en una de ésas se los vayas a bajar. Y lo mejor es cuando escuchas una conversación entre hombres estilo: - "¿Qué onda, güey, ya andas con Paquita?" -"No seas pendejo, cabrón, es mi movida"... Alguna vez también tuve una bronca por esto con Jelipe, pues cuando ha conocido a mis amigos y familia, siempre lo presento como "Jelipe" y tan tán. Pero un día me dijo "oye, no estaría mal que al Jelipe le agregaras que soy tu novio, ya son varios los que me preguntan quién soy..." y yo bien enojada porque creo que las personas primero son personas y después todo lo que quieran ser y que si él y yo sabemos la naturaleza de nuestra relación, pues a los demás debería importarles un cazzo. Y por el contrario, cuando llego a conocer a su familia y amigos, me presenta como "mira, es mi novia, Chloé" o sea, todo al revesado, porque para colmo, según sus ideas, primero soy su novia y luego soy Chloé... ¡Pues no y no y no! Insisto, primero la individualidad y las etiquetas a la chingada, porque la naturaleza de mi relación con él es cosa que sólo a nosotros debiera importarnos.
¿Por qué es tan difícil vivir sin etiquetas? Pues porque los seres humanos necesitan de los límites que les ponen ésas etiquetas, o sea, si yo digo "es mi cuchiplanchis" pues me estoy autoponiendo el límite de no enamorarme... ¿o no? Porque de plano sería alguien con quien me daría pena admitir que ando, entonces, pues que se quede en algo más lejanito. La bronca es cuando nos salen los tiros por la culata (sin albures de ningún tipo) y entonces el famoso cuchiplanchis se transforma en la madre o padre de nuestros hijos, o el macho bien macho sale con que se resbaló y se le hizo agua la canoa...
Por eso voto por la desaparición de las etiquetas, porque no por nada dicen por ahí que cae más pronto un hablador que un cojo y eso de las etiquetas, pues es nomás por chingar.
Y a propósito de chingar... ¿tons qué, soy cerrada?
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Cuadraditos,
Lo que me caga de este mundo
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