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martes, 23 de septiembre de 2008

No more complaints

Había una vez una Chloè que comenzaba a volverse una viejilla amargosa, de esas horrorosas que son tan fastidiosas como el ruido de la fresa perforando diente. Esta vieja Chloè se quejaba absolutamente de todo. Todo. TODO. Pues al parecer no estaba muy a gusto con la forma que estaba tomando su vida a esas alturas. Mucha gente decía que más que amargosa, era ambiciosa, pues siempre quería más de lo que tenía y no se conformaba con nada de lo que la vida le ofrecía. BitterChloè se pasaba los días pensando únicamente en todo lo que le molestaba y jamás en lo que la hacía feliz, por ello creía que huir era una buena opción. Lo tenía todo planeado: un buen día, tomaría sus cosas y se iría ahí donde su dedo sobre el Globo Terráqueo había apuntado aquella vez en el estudio del papá de Ciappa Destra. Desaparecería un tiempo, sin dar mayores informes, pensaría y comenzaría de nuevo en otro lugar; sin embargo, para que ese plan se llevara a cabo, hacían falta un par de cosas: dinero y un plan.
BitterChloè estaba consciente de ello y en realidad se negaba a huir así como así; aunque realmente no veía mucha opción para poner remedio a su situación de descontento. Lo pensaba y lo repensaba. 'Un día,' se decía una y otra vez, 'un día tomaré mis cosas y adiós...' y se dedicaba a rumiar su descontento mientras sus planes iban tomando forma.
En el proceso, BitterChloè conoció a un hombre que le devolvió una imagen parecida a la de sí misma y su visión cambió. Se olvidó de la amargura que la rodeaba y comenzó a ver poco a poco los colores brillantes que hace tanto tiempo no veía. Supo reconocerlos, sin embargo los aceptó con mucha cautela, pues su experiencia le dijo que no todo lo que brillaba era oro.
Paso a paso, Chloè fue deshaciéndose de todo aquello que le molestaba en un principio y su humor se fue modificando con cada paso. Dejó de ser triste, gris, amargosa y quejumbrosa. Comenzó a valorar cosas que hace mucho había valorado, pero a las que les había perdido el sentido y recuperó energías para hacer tareas que antes le parecían irrealizables.
Sigue dando pasitos de bebé, pues tuvo que re-educarse en muchos sentidos, como en el sentimental, pues poco a poco se había acostumbrado a dejar morir lo que sentía por pensar que probablemente era una inconforme y que su camino correcto era conformarse con lo que la vida le presentaba.
Chloè reflexionó incluso sobre las quejas y los argumentos de su amiga la Yahui y se dio cuenta que probablemente, pero no en todo, Yahui tenía razón. En otro tiempo y en otro lugar, BitterChloè habría dicho que tenía la razón y que Yahui podía irse por un tubo y ahí fue donde Chloè, con ayuda del hombre que había conocido, cambió el rumbo del camino.
Ahora Chloè ya no piensa en huir, sino en enfrentar las cosas, una a una y paso a pasito para poder ir decidiendo lo que quiere hacer de su vida, pues sabe bien lo que no quiere, pero para llegar a lo que quiere, le faltan aún muchos kilómetros.

lunes, 2 de junio de 2008

Untitled

You Used to Love Me
(Escuchando: Up The Line de George Smith & Bacon Fat)
Pues ya, después del berrinche entendí que a veces la gente no sabe cómo decir adiós de una manera sana y lo hace de las formas más infantiles que se le pueden ocurrir. Lo siento, Yahui, pero para mí no es un adiós definitivo, porque sé que tarde o temprano, la vida, en algún punto, nos volverá a reunir. Tal vez miraremos atrás y las idioteces que vivimos ahora como grandes problemas y parteaguas en nuestras vidas nos harán doler la panza de la risa y entonces, tal vez, volveremos a compartir una botella (o media) de mezcal a dedalitos. Igual te quiero y lo sabes. Probablemente por las razones erróneas (como el pasado y no el presente, como el muerto y JJ y no Jelipe y Quiau), pero igual, TE QUIERO.
Qu'est-ce qu'il m'arrive? Je dors au bord de mon lit...
(Escuchando: Ce que je suis de Holden)
Estas semanas he sentido un horrible impulso de huir... de meter todo en una maleta y largarme de nueva cuenta de aquí, como lo hice una vez, aunque aquélla vez iba con algo entre las manos y no sentía ese impulso de huir. No sé, a veces creo que la vida me juega malas pasadas, recordándome lo feliz que fui a orillas del Río Sena, en aquella ciudad pequeñita, como el asteroide del Principito, junto a Ciappa Destra, junto a l'autre, junto a Mme L y su familia... de pronto sueño despierta y me imagino recorriendo de nueva cuenta las orillas del Sena, pensando en el calor que debe hacer ahora, en que en tan sólo unos días el río estará lleno de barcos de vela provenientes de todo el mundo...
Pero de nada me sirve soñar despierta y desvelarme todas las noches imaginando y pensando en un lugar donde ahora no estoy, si al día siguiente he de despertar con una cruda terrible de realidad: estoy donde estoy, haciendo lo que hago, escuchando lo que escucho y el espejo me devuelve la imagen de alguien que no sé quién es, insatisfecha, cansada, harta... ¿Pero a qué se debe dicha insatisfacción, dicho hartazgo, dicho cansancio? ¿Será que ahora gran parte de mis sueños depende de otras personas y no de mí misma? ¿Será que odio depender de alguien más que no sea la única persona que ha estado en las buenas y en las malas conmigo? Tal vez un tiempo se ha cumplido, tal vez un ciclo se ha cerrado y no he querido verlo...
Don't change your name, keep it the same
(Escuchando: AM180 de Grandaddy)
Pienso en la última vez que me sentí de este modo y me da miedo. Me da terror perder de nuevo la cabeza a esa escala. Y me da horror decir una palabra más. La razón de este congelamiento verbal prefiero guardármela, hasta no estar segura de estar haciendo lo correcto, hasta no saber que estoy con la cabeza bien puesta sobre los hombros, consciente de lo que puede pasar si me dejo llevar por ello o si no lo hago...
I wanna know how you did it
(Escuchando: Whites Only Party de The Dears)
¿Cómo hago para escribir más? ¿Cómo hago para no perder el hilo? Ya no quiero dejar de escribir tanto... ese méndigo trabajo no me reditúa tan bien y me quita mucho tiempo... ¡agh!

lunes, 7 de abril de 2008

¿Para qué digo que no?

Pues hace un rato fui de metiche al blog de Yahui y me puse a leer las cosas que ha escrito en estos días en que no he tenido mucha oportunidad de leer por chorrocientasmil otras cosas que traigo en mi cabeza hueca... ¿y pues pa' qué digo que no, si sí?
La verdad sí me cayó la pedrada y sí me quise poner el saco... Pues ya saben, lean el mentado blog y entonces entenderán el por qué de este debrayín.
Y ahora voy a hacer una de las cosas que tanto le chocan a Yahui y voy a hablar de las cosas desde mi puntgo de vista, o sea, lo voya hacer sobre mí... ego, ego, ego. Y es que sí... sinceramente me siento mal porque creo que a veces no le doya Yahui el tiempo y los momentos que ella quiere que le dé, porque ya una vez hablamos de esto y me dijo algo que comienzo a comprender: que no quería contar conmigo sólo para ciertas cosas, sino que a veces necesitaba que yo estuviera con ella en el desmadre, que es cuando ella lo necesita. También creo que tiene razón al decir que cambiar sus planes 'sólo para que ciertas personas estén' no lo arreglaría... ¡changos! sí me siento mal con ella, sobre todo por que a fin de cuentas, sigue siendo alguien muy querido para mí, pero tampoco quiero decir que haré el esfuerzo de estar cuando ella me necesite porque eso sería hacerlo sólo porque me siento obligada a ello. Pero... tampoco quiero seguirle fallando así... chale, qué desmadre.

jueves, 27 de diciembre de 2007

Somos egoístas

La verdad es que la gente hoy en día no sabe escuchar. A nadie le importan los problemas que puedan tener los otros, por muy interesantes que pudieran ser.
La prueba es simple: comienza a contarle cualquier cosa a alguien y verás como en dos segundos se transforma en una invitación a que nadie te haga caso. Siempre habrá algo más importante qué decir o qué hacer y lo que tú pudieras sentir o pensar no es del interés de nadie.
Otra prueba es que la gente siempre está interrumpiendo al que habla y luego se queja de que no es capaz de ser concreto. Pero insisto, el problema no es la incapacidad para concretar, sino la ineptitud para escuchar.
Comienzo a pensar que la gente, en realidad, es sorda.

viernes, 6 de julio de 2007

I need some love

A más de un mes que llevo aquí, apenas me estoy acomodando, más que con calzador que por dejar que las cosas sigan su cauce natural. No me gusta que sea así de forzado, pero ya me la han sentenciado, o me aclimato o me aclimuero.
Jelipe sigue haciendo berrinches porque decidí no salir con él y sus primos cada fin de semana. Sin embargo, tengo mis razones: me aburro. Últimamente la gente en general me aburre, pues no todos son como Yahui y el muerto, que me entienden porque no intentan cambiarme, sino porque en verdad les gusto como soy (a Dios gracias). Con ellos dos me siento perfectamente, protegida, tranquila... querida.
Y es que ya entendí, no es necesario que esté con el muerto para sentir que me da su amor. De hecho, prefiero quedármelo como amigo que como "presencia amorosa", pues creo que cuando hemos estado juntos se ha guardado todo lo que quiere decirme por miedo e inseguridad. Así como amigos es como si disparara balas de salva, aunque no voy a negar que sí hace que se me salga una que otra lagrimita cuando me confiesa cosas bonitas, como que todo lo que él ha creado está dedicado a sus papás y a mí.
Y hablando de sus papás... esta semana comimos todos juntos como hacíamos cuando el muerto y yo éramos algo. Debo confesar que en ningún otro lugar me siento como parte de la familia, aunque Jelipe ha hecho muchos esfuerzos parecidos. Terminando de comer las delicias que siempre prepara la mamá del muerto, ella y su papá me confesaron que me extrañaron y que ya hasta querían irme a buscar donde estuviera, pues les hice mucha falta. Eso también hizo que el gañote se me cerrara y los ojitos se me enrojecieran. El muerto me lo dice una y otra vez; tengo una familia de ése lado y aunque a veces me saque de onda, creo que es verdad. Me siento bien ahí y sé que tengo un lugar.
Con la Yahui, pues como siempre, tenemos nuestras etapas de "no te soporto" pero la última vez que la vi me sentí tan bien... y no sólo por que hicimos lo mismo que siempre hacemos (chelas, mezcal, botanita...) sino porque sé que con ella no hay tox de nada. Luego variamos un poquito, pues se fue con Jelipe y conmigo a echar fiesta y al final, dormimos todos (Jelipe, Yahui y yo) en casa del Jelipe. Antes me hubiera dado mucha pena llevarla a esos trotes, pero no porque ella me dé pena ajena, sino la bola de borrachos con los que salimos... pero creo que todo estuvo bien. Si la próxima vez Yahui se niega a ir con nosotros... bueno todo es culpa del Jelipe.
Ciappa Destra me escribe casi diario, lo cual me da mucho gusto, pero me desespera cuando se pasa de quejumbres, como últimamente. Lo peor es que la terapeo, le pido que haga algo por estar mejor y ¿qué pasa? Solita se cierra las puertas... bueno, en ése caso, no hay peor perdido que el que no quiere encontrarse.
Hoy abrí mi correo después de un buen rato de no abrirlo y me encontré con que l'autre me escribió. Para qué digo que no sentí bonito... pero no tanto porque me escribiera, sino porque me dio nostalgia de las tardes nubladas y lluviosas de N, cuando estando en su cama me tapaba casi hasta los ojos, los cerraba un momento para abrirlos al siguiente y descubrirlo mirándome y sonriendo.
Necesito eso. Necesito amor y lo estoy buscando en todos lados donde puedo.