miércoles, 30 de mayo de 2007

This is the end.

Dos días más. Sólo dos días más.

El lunes que me fui de mi casa, ésa de la foto, no podía dejar de llorar. Iba en el tren, por última vez el recorrido R-P, los ríos que pienso son todos el Sena, y lloraba y lloraba me sorbía los mocos y volvía a llorar. Lo más difícil fue despedirse de M, G y A. G y A me veían llorar y bien sacadas de onda, ponían cara de que iban a llorar también. M me decía "no llores, que si no todos vamos a llorar ahorita" y yo tratando de aguantarme las lágrimas haciendo esfuerzos para que no se me salieran, hasta que me dolían los ojos de tanta represión. Viendo de reojo, creo que vi una lagrimita en los ojos de M, cosa que nunca antes había visto. Monsieur L me acompañó hasta la gare, cargó mis maletas y las dejó en el tren, me dio un abrazo fuerte y luego siguió el tren hasta que tomó velocidad (sí, ya sé, como de telenovela, ¡pero es bonito!).

Donde el corazón se me dobló bien feo y sentí la tripa que se hacía nudo, fue cuando pasamos por ése punto desde donde se puede ver todo R, con el río, la catedral, el edificio de l'autre, el edificio de la región... ahí sí, hasta los otros pasajeros me voltearon a ver con cara de "¡changos! creo que ésta va caminando hacia la silla eléctrica".

Luego mandé un mensaje a Ciappa Destra: "Je suis déjà sur le train, je peux pas m'arrêter de pleurer..." y ella me contestó, como si de verdad creyera que es un consuelo: "Ne pleure pas. Tu sera finalment entourée par tous ceux qui te aiment. J'ai cherché de parler avec A: il veut pas. Je suis en depression. Je sens quelque chose pour lui" pero creo que no entiende que me di cuenta que en R también conocí personas que me quieren y a quienes quiero... ¿será que ella no encontró a nadie así? De todos modos, me sacó de onda su manera de hacer inmediatamente las cosas sobre ella. ¿Por qué no me escribió antes para contarme que había querido hablar con A y que él no había querido? ¿Porque escogió el momento en que yo le escribí? Le contesté: "Mais tu sais que ça c'est pas vrai, cést seulment l'afection normale. Je suis trop hereusse, c'est pour ça que je pleure, en plus, j'ai aussi des personnes qui m'aiment et qui j'aime ici, ça tu le sais" y finalmente, ella contestó: "Faites attention avec el muerto. Biz et pense à moi quelque fois" como si quisiera en realidad darme a entender que no pienso en los demás, sólo en mí misma (de un modo es cierto y en eso, el muerto tiene razón, ser un poco egoísta no me va a hacer daño).
Veo las fotos del comienzo y me parece como si hubiera sido ayer que llegué a este mismo lugar con cara de susto y sin entender nada. Hubiese querido que el tiempo pasara más lento, pero no tengo ningún remordimiento de haber hecho o no haber hecho algo. Hice lo que pude hacer y quise hacer y tan tan. Ahora es cuestión de esperar al regreso para ver los resultados.
Jelipe anda otra vez como loco con eso de que no hace nada y se siente inútil y los demás lo hacen sentir peor de inútil. Anda deprimido y clavado en la onda de que está tocando fondo y no puede haber nada peor. Se lamenta de todo, pero cuando le digo algo, me reclama que no lo entiendo y que lo único que me pide es apoyo... ¿Pero qué clase de apoyo? ¿Apoyo de escucharlo y quedarme callada mientras me dice que piensa en meterse una bala en el cerebro? Desolée, pero eso no puedo hacerlo. Sabe mi historia familiar con eso de la "ayuda profesional" y la empastillada y aún así se atreve a decir que probablemente ésa sea su solución. No, no y no... creo que si se sigue clavando en estas ondas de "estoy muy mal y nada sirve" tendré que dejarlo, pero no por egoísta, sino porque no creo que sea muy sana para mí esa actitud. Sé que se oye ojete, pero es éso o viviré con un cargo de consciencia que no quiero tener. Sin embargo, aún tengo la esperanza de que todo cambie en cuanto vuelva.
Me doy tres días. Tres días para estar feliz de haber vuelto a casa, luego de ésos tres días, seguramente querré salir volando rumbo a otro lugar...

jueves, 24 de mayo de 2007

Etiquetas

Hace dos noches tuve una exageradísima bronca con Jelipe por una cuestión que ni siquiera nos afecta. Y todo porque según él, soy cerrada. ¡Diablos! Nunca nadie me había dicho algo tan horrible... Preferiría pensar que es todo lo contrario, que abierta soy, aunque quienes me conocen no me dejarán mentir al respecto. Como Yahuitl diría, prefiero pensar que agarro la onda y que conmigo no hay que meterse en explicaciones innecesarias de es blanco o es negro. Y eso es lo que me molesta, que hay gente que por fuerza necesita las etiquetas para vivir feliz y tranquilo, como Jelipe que dice que por el simple hecho de haberme besuqueado alguna vez con una mujer y haberlo disfrutado, soy gay o probablemente bisexual. Pero es que los hombres jamás de los jamases entenderán que el órgano erótico (ya no digamos sexual) más importante es el cerebro, y no el cazzo, como los tontitos piensan. Y entonces, según la visión (cuadrada, digo yo) de Jelipe no cabe la más mínima duda de que lo hice porque soy gay. Nada de que lo hice por saber qué sentía, nada de que lo hice por traspasar mis límites y demostrarme que todo está en el coco, entre otras razones. Según él, ésa onda mía de decir que me gusta una chica que veo en la calle o que tal o cuál mujer me llama mucho la atención es porque me quiero ir a la cama con ellas y no porque la chica en cuestión me despierte un tipo extraño de erotismo en el que me imagino que se sentirá tener ésas piernas o ésas pompas o ésos labios y autoerotizarme.
Según la visión cuadrada de Jelipe, entonces, o eres o no eres. No hay nada en medio. Y yo no sé, pero me parece que de tanto poner etiquetas, un día nos vamos a quedar sin espacio.
Me molesta mucho que la gente siempre tenga qué poner etiquetas a todo para sentirse a gusto: "mi novio", "mi casa", "mi coche", "soy gay", "soy straight", "soy bi", "soy arquitecto", "soy pintor", "soy poeta"... "eres un bueno para nada", "eres un pendejo", "es una puta", "somos un equipo", "son unos idiotas", "tu chica", "mi amante", "su cuchiplanchis", "mi marido"... y un sin fin de etcéteras. Me molesta más aún que cada vez que presentas a alguien a otra persona, tienes qué especificar qué relación tienes con él, pues si no, una de las partes involucradas termina ofendida. No hay nada más fastidioso que decir "mira, te presento a Jelipe, mi novio", porque a veces se les barre y terminan diciendo nada más "mira, te presento a MI NOVIO", en especial si son chicas que te presentan a su chico, no vaya a ser que en una de ésas se los vayas a bajar. Y lo mejor es cuando escuchas una conversación entre hombres estilo: - "¿Qué onda, güey, ya andas con Paquita?" -"No seas pendejo, cabrón, es mi movida"... Alguna vez también tuve una bronca por esto con Jelipe, pues cuando ha conocido a mis amigos y familia, siempre lo presento como "Jelipe" y tan tán. Pero un día me dijo "oye, no estaría mal que al Jelipe le agregaras que soy tu novio, ya son varios los que me preguntan quién soy..." y yo bien enojada porque creo que las personas primero son personas y después todo lo que quieran ser y que si él y yo sabemos la naturaleza de nuestra relación, pues a los demás debería importarles un cazzo. Y por el contrario, cuando llego a conocer a su familia y amigos, me presenta como "mira, es mi novia, Chloé" o sea, todo al revesado, porque para colmo, según sus ideas, primero soy su novia y luego soy Chloé... ¡Pues no y no y no! Insisto, primero la individualidad y las etiquetas a la chingada, porque la naturaleza de mi relación con él es cosa que sólo a nosotros debiera importarnos.
¿Por qué es tan difícil vivir sin etiquetas? Pues porque los seres humanos necesitan de los límites que les ponen ésas etiquetas, o sea, si yo digo "es mi cuchiplanchis" pues me estoy autoponiendo el límite de no enamorarme... ¿o no? Porque de plano sería alguien con quien me daría pena admitir que ando, entonces, pues que se quede en algo más lejanito. La bronca es cuando nos salen los tiros por la culata (sin albures de ningún tipo) y entonces el famoso cuchiplanchis se transforma en la madre o padre de nuestros hijos, o el macho bien macho sale con que se resbaló y se le hizo agua la canoa...
Por eso voto por la desaparición de las etiquetas, porque no por nada dicen por ahí que cae más pronto un hablador que un cojo y eso de las etiquetas, pues es nomás por chingar.
Y a propósito de chingar... ¿tons qué, soy cerrada?

Adicciones

Ahí viene. Ya lo siento subir. Adoro este momento previo a sentir el efecto... mi cerebro está a la espera. ¿Cómo será ésta vez? ¿Qué me hará sentir? ¿Tendré efectos secundarios? Qué más da... Está entrando, con garra, con fuerza... siento el pecho caliente, mi respiración se agita. ¿Eso fue una sonrisa? No, no lo creo. Más bien fue una risa ahogada. Esto me hace feliz, lástima que sólo sea felicidad momentánea. Pero por el momento no me importa, lo quiero y lo quiero todo aunque al final termine vomitando por la rabia y la indigestión que me provoca. Ya siento ésa garra que me estruja las entrañas y que me hace chiquitito el estómago. Mis intestinos comienzan a moverse y siento el movimiento de cada pliegue. Al final, la continua sensación de querer ir al baño. Es emoción pura. Tengo ganas de gritar, de hacer algo loco, me desinhibo... pero no, recuerdo que hay límites. La felicidad momentánea se va al cabo de sólo treinta segundos. ¿Qué puedo hacer para que dure más?
Luego vienen los efectos secundarios de siempre: la inseguridad, la rabia, la paranoia y mi estómago se siente con ganas de arrojar todo lo que no tiene dentro. Ésa es la parte que no me gusta.
Cada vez que el muerto me dice que me ama, no le creo. Cada vez que me dice que soy su media naranja me da horror pensar que él podría ser mi vida. Quiero decirle que se vaya a chingar a su madre, pero no le puedo dar ése gusto. Soy mucho más inteligente que eso y aunque las ganas me coman de decírselo y de verlo sólo para escupirle la cara, le hago creer que no le guardo ningún rencor, para que me siga diciendo que soy lo máximo, que soy su vida y que siempre haré de él lo que yo quiera. Ésta es mi nueva adicción. Volar alto, alto con sus palabras, hincharme hasta que todas las habitaciones de ésta casa se me hacen insuficientes para mí sola y luego desinflarme y estrellarme contra el piso al darme cuenta que puede decir lo que se le dé la gana, pero no le creo una sola palabra.
(léase este blog escuchando 2 Rights Make 1 Wrong, del disco Rock Action de Mogwai.)

martes, 22 de mayo de 2007

¡Quiero una pinche vida normal!

Je ne suis pas ce que je suis
J'ai bien le droit aussi de faillir, défaillir
jusqu'à mesurer le prix
Mais, qu'est-ce qu'il m'arrive?
Je dors au bord de mon lit.
Holden, Ce que je suis
Después de que la he estado haciendo de drama con la reaparición del muerto entre que sí y entre que no me afectó, pues sigo haciéndola de drama. Después de la noche de conversación para terminar en los temas donde yo quería que termináramos, he estado pensando. Me doy cuenta que siempre me dan por mi lado soñador, me dan por mi lado débil, por ese lado que se desvive por vivir una vida como la de las telenovelas o las películas de Meg Ryan y entonces me encuentro preguntándome si no será que todavía lo amo con todas las fuerzas de mi corazón y que pido a gritos que me agarren de las greñas para hundirme en el drama de la relación tan complicada que siempre he tenido con él.
Pero me doy cuenta que no necesito eso, pues independientemente de que estemos juntos (como pareja) o no, estoy hundida en el drama de la relación. Parece que no hace falta que estemos juntos para tener lo que quiero de él, pues ahora no me hace falta que me abrace, me bese o me haga el amor... ni siquiera se me antoja sentir sus labios o sus manos, sólo quiero que me diga que soy el amor de su vida y que estoy en todo lo que él hace y que no me voy, que no me he ido y que no me voy a ir. ¿Pero por qué?
¿Por qué carajos es éso lo que quiero ahora de él? ¿Porqué necesito que me diga que me ama a pesar de que no quiere estar conmigo ni yo con él? Por eso me pregunto todos los días antes de hacer cualquier otra cosa si no será que lo amo, aunque jure y perjure lavarme la boca con detergente y cloro el día que vuelva a decirlo. Pero decirlo es una cosa... ¿y sentirlo?
Ni siquiera estoy segura de sentirlo... lo que siento son ganas de decirle que es un hijo de la chingada, un cabrón sin límites, un idiota, un pendejo... pero no lo voy a hacer, no le voy a dar gusto.
¿Se puede amar a dos personas? Porque a mi Jelipe lo adoro, lo amo y me muero de ganas de verlo de nuevo. Necesito sus besos, sus abrazos, las tardes post-lluvia caminando por el centro con un helado en una mano y la suya, huesudita y fría, en la otra, las tardes de películas interminables, de besos furtivos, de risas ahogadas entre almohadas y cabezazos en las paredes de su cuarto, las noches de alcohol y pláticas de nada; pero el muerto me resulta también interesante, sobre todo cuando me dice todas ésas cosas que quiero escuchar.
He contado ésa historia mil y una veces, buscando que pierda el sentido de repente, pero no lo logro. Cada vez que la cuento siento el corazón calientito, sonrío recordando las situaciones y las palabras... pero sé bien que éso ya fue y que no volverá a suceder. Porque encima de todo, ahora lo pienso y me da hueva. Me da hueva pensar en tener todo eso en este momento en mi vida. Porque estoy harta de la magia, porque estoy harta de no tener una vida como la de la gente promedio, que conoce gente y se casa con ellos sólo por no quedarse sola en la vida... ¿Por qué no puedo ser así? ¿Por qué tengo que desear una vida así de complicada?
No quiero la gloria de un poeta, no quiero la gloria de una estrella de rock, no quiero la gloria de tener la historia más bella del mundo, porque no la tengo, ésa historia ya no es mía, es de mi memoria, que a veces me traiciona y se acuerda tanto que me hace pensar que es real, que aún vive y que aún siento lo que sentía. O tal vez son sólo las ganas de complicarme la vida hasta el límite para hacer de mi vida un poco menos aburrida. ¡Pero si mi vida no es aburrida! ¿O sí?
Sólo sé que quiero una vida normal...
A Heart That's Full Up Like a Landfill
I'll take a quiet life
A handshake of carbon-monoxide
with no alarms and no surprises.
Radiohead, No Surprises
No voy a decir que no pienso en él porque sería una gran mentira. Hay días que pienso mucho más en él que los demás. Lo que no termino de entender es por qué lo pienso tanto si NO quiero estar con él. ¿Será que al final tiene razón y él también es mi media naranja? Pero yo no quiero que lo sea, creo que no merece ésa etiqueta, no puede ser que una pinche historia tan culera dé como resultado que él también es mi media naranja... No puedo aceptar que sea alguien como él quien se lleve ése crédito.
Pero para mi desgracia, es ya mucho tiempo el que llevo metida en ésta historia como para decir que no es la más importante de mi vida. Se llevó mi adolescencia y con ella he crecido tanto... y no puedo imaginarme sin ella. Y que impotencia siento de no poder desecharla de no poder sacármela.
A mi Jelipe lo amo, de éso estoy segura, y quiero que él sea mi vida. ¿Podré llegar tan lejos con él como para lograrlo?

Adopté un feto

No se olviden de darle una caricia a mi nueva adquisición...

lunes, 21 de mayo de 2007

Cada quién sus gustos

I remember when,
I remember when
I lost my mind...
Gnarls Barkley, Crazy
¿Pues pa' qué digo que no si sí? Me gusta el drama, me gusta el teatro, me gusta que en mi vida haya cosas que me saquen de control, unas más fuertes que otras, eso seguro, pero pues qué, cada quién sus perversiones, ¿no? Y las mías son... hacerme que no pero sí.
No por nada me pasé toda la noche en vela hablando con el muerto, por internet, que si no me sale caro... hablando de babosadas, presumiendo mi vida en Francia, leyendo sus broncas existenciales todo para que al final me dijera lo mismo de siempre, que yo soy doña Chingona. ¿Y para qué lo niego? me encanta buscármela y que me la den, me encanta ser la mera mera, me encanta ser una hija de la guayaba que logra lo que se le hinchan los ovarios.
Ni qué decir de cómo me hinché cuando me dijo que debo ir a visitar a sus papás que aún lo molestan por dejarme ir... ni qué decir de lo alto que volé cuando me dijo "por tercera vez, no te has ido, a menos que te quieras ir"... menos hablar de el súper boost de ego que me dio cuando dijo que soy encantadora, su media naranja, y que me ama... ya sé, ya sé, soy doña Chinguetas, como mi mamá siempre me lo dijo.
Pero esta vez hay una diferencia: siento chido que me lo diga, me infla el ego, pero sólo por unos segundos, porque no le creo... esta vez no correré como una niña asustada a sus brazos, pensando que nadie más puede quererme, pensando que para mí no hay nada más que lo que él puede darme y creo que por eso no hago lo que me dice mi razón: cortar de tajo esos contactos, por muy seguros que sean y sólo se trate de tontas conversaciones en el msn. Pero debo admitir que es adictivo eso de que lo llenen a uno de adulaciones, lo malo es que es como la droga: los efectos no duran toda la vida.
Sé que me van a decir que estoy jugando con fuego y pronto, cuando menos me lo espere, voy a quemarme, que no debo dar pie a que me diga todas esas cosas, que ya sé cómo son las cosas con él y demás, pero me gusta creer que se puede amaestrar alacranes, aunque termine uno envenenado. Ahora me siento intocable, pues por el momento, su veneno no me alcanza... me dice una y otra vez que me ama, pero que no quiere estar conmigo... porque según él, nuestra relación está más allá del bien y del mal (chale!) y yo me siento segura porque no quiero estar con él.
Se siente chido decirle "chinga tu madre" y que se aguante porque sabe que lo merece. Se siente chido que me diga que ahora en mi papel de hija de puta soy aún más atractiva de lo que era antes y lo mejor es que no le creo ni una sola palabra, aunque quiera, no le puedo creer por eso, me siento el tragafuegos, amaestrando al alacrán.
Y probablemente es eso lo que me excita y orgasmea... estar en el ojo del huracán.

jueves, 3 de mayo de 2007

Mándalo lejos

Ah, por cierto, con eso de que Jelipe anda portándose medio raro y de un humor un poco rancio, pues se me ocurrió contarle que el muerto me había buscado.
- Mándalo a la verga... No estoy jugando... Mándalo lejos.
Eso fue lo que me dijo sin pensarlo.
No me agradó su tono de órden. Si en toda mi vida he hecho lo que se me han hinchado los ovarios, ahora no es momento de empezar a obedecer.
No me gustó su respuesta. Debo ser sincera: aunque haya sido también lo primero que pensé cuando leí el mensaje del muerto ésa es una decisión que prefiero tomar yo sola. Además, como dice Yahuitl: no es tan malo tener en nuestras vidas, de alguna manera a la gente que en algún momento hemos querido.
Por lo pronto, Jelipe no interviene en la decisión que tome, pero es seguro: de hacerlo, no diré una palabra, aunque no me guste esconder secretos, pues me hace sentir culpable.

Todavía hay algo

Las personas con las que he platicado la reaparición del muerto, me han dicho que por qué no trabajar con él, que eso sería la prueba máxima para darme cuenta que lo he superado. Pero a lo que le tengo miedo es a no haberlo superado, a ser aún tan idiota como para tropezar con la mismita piedra por tercera vez... Cualquiera diría que a estas alturas debería ya haber aprendido algo, no? Pues no, o tal vez sí... pero me da miedo descubrirlo.
Pienso y repienso las cosas, tal vez no esté tan mal ayudar. Sería la prueba perfecta de que ya no queda nada. Pero si algo aprendí de la última tropezada, es que la gente no cambia. O al menos no como queremos que lo hagan...
No soy la misma, lo sé, no soy la misma que era hace unos ocho meses y mucho menos la misma que era hace casi dos años. Sé que tengo una ventaja ahora: estoy consciente de lo que no quiero de él. Pero también sé que otras veces a él poco le ha importado y ha seguido insistiendo... cómo se hace para demostrar que no hay nada?
Tal vez, todavía hay algo... la idea de que en un mundo perfecto, los ex pueden ser tus amigos incondicionales y padrinos de los hijos que quieres tener con alguien más...

martes, 1 de mayo de 2007

What do you want from me?

Como si necesitara algo más. Como si necesitara una sola presión más en este momento en que me siento tan horriblemente mal y con un hoyo continuo en la panza porque se me acabó el viaje. Vienen los muertos y escriben como si apenas ayer nos hubiéramos despedido para vernos mañana. Hacía casi dos años que no sabía de ti. Y tampoco quería saber, pero luego llegué aquí y al estar logrando uno de mis sueños, me acordé que también era uno de nuestros sueños y lo quise compartir. Y ahí va la burra al trigo "estoy en Francia" te escribí. Pero no esperaba que me contestaras, sólo que leyeras y sonrieras sabiendo que lo había logrado. Mas por cortesía o qué sé yo qué chingados, me respondiste un "felicidades" lleno de fantasías, como siempre... que si te daba gusto que yo fuera la que siempre habías pensado que yo era (en tu corazón o en la vida?), que si chido por mí y la manga del muerto... pero dejé todo ahí. Me dio miedo dejarme llevar por mis impulsos de nuevo y terminar donde ahora menos que nunca quería.
Ahora, vienes, o escribes o apareces, como quieras llamarlo, de un momento a otro, de la nada, como los fantasmas y me preguntas si quiero trabajar para tí... que por que no le tienes confianza a nadie más, que porque no hay nadie más chido que yo (blah blah) y nadie que te conozca tan bien (ça veut dire, tes chansons parlent de moi, encore?). Y dónde diablos queda el "ni siquiera podemos ser amigos" que me dijiste en aquél día fatal? Tal vez me adelanto a las cosas, tal vez malinterpreto al leer entre líneas que no debo leer... "sólo quiero trabajarlo con alguien con quien pueda tener tiempo" (tu redacción y ortografía fatales... quiere decir que quieres trabajarlo con alguien que pueda tener tiempo para hacerlo bien o con alguien con quien tú quieres compartir algo de tiempo?)
Qué más quieres de mí, si ya te lo he dado todo, hasta la última gota de mi sudor y al final sólo dijiste "you and I are a gang of losers"? Odio los días de muertos... los días en que los muertos suelen levantarse y venir a provocar todo tipo de catástrofes, sobre todo emocionales...

martes, 17 de abril de 2007

Que sí, que no

Ni siquiera puedo describir lo que siento ahorita, con esas ganas de estar en dos lugares al mismo tiempo. Luego la gente se enoja porque digo "es que no quiero regresar" (como Jelipe, por ejemplo) pero es la verdad... me la he pasado tan chido aquí... disfrutando mi libertad a mis anchas...
He cambiado mucho, creo, me he vuelto mucho más egoísta, pero creo que ha sido la clave para mi supervivencia...
Kaka se fue hoy en la mañana. No lloré... raro, pero estoy como numb. Qué tristeza irme y dejar este lugar donde tanto me he divertido y crecido, pero no lloro. Ayer comencé a despegar mis decoraciones. Mi habitación se ve vacía con tan sólo haber quitado el póster de Corpse Bride y el de Johnny... Hoy compré la segunda maletota para la mudanza. Se siente horrible, pero no lloro. Ciappa Destra ha sido más amable conmigo porque sabe que pronto no me verá más. Medio mundo me invita a comer y me prometen vernos antes de irme... y yo no siento tristeza, no lloro, sólo bebo y como... pero no lloro. Hoy me puse otra vez mi camiseta chida de Guinness, la café con letras doradas... me acuerdo de Irlanda y el súper viaje, pero siento que no se ha terminado, no lloro, no se ha ido todo, todavía queda algo...
Tengo ganas de comer los pastes de Rolando, con papas, carne molida y chilitos... y luego quiero un gran cacho de Camembert para acompañar mi baguette entera... pero no lloro, no siento. Sé que volver será horrible: a la casa de mis papás, que aunque me esperan con brazos abiertos, comenzarán a controlarme en cuanto ponga un pie allí. Jelipe no me va a soltar... changos, aún tengo mis alas pero ya las siento cortitas... y la vida... la vida que me espera allá, tal vez sea buena, tal vez no, pero me da ansiedad. La otra noche volvió a darme un ataque de apnea cuando me estaba durmiendo... es el estrés, nomás, pero no lloro, no siento. Veo las fotos del comienzo y escucho que todos dicen "c'est la fin", pero ni lloro ni siento. Me parece que apenas fue ayer cuando me vi perdida en medio de un mar de franceses, tomando por primera vez el metro y el train desde Saint Lazare, me parece que aún siento el miedo de no saber qué me espera aquí, en este lugar que se ve a la vez tan ajeno y tan propio. De pronto hay detalles que ya se me olvidaron, como de qué color son los edificios que están frente a la casa de mis papás en México, qué tan altos son mis amigos o en qué brazo es que Jelipe tiene su tatuaje. Pero me parece que fue apenas ayer que vi la cara de terror de Kaka por primera vez como un espejo de la propia... creo que aún me faltan cosas qué conocer y personas a quienes observar, no he dado mi último paseo por los quais del Sena... Ni siquiera me importó no despedirme del fou, el pendejo salió con "ya no tenía crédito y había amigos míos en la casa". Que se vaya a tomar viento!
Pero no lloro, no sufro, no duele... el porrazo va a ser cuando regrese a México...

miércoles, 21 de febrero de 2007

Estoy preocupada

Algo raro está pasando conmigo y no sé que es... Anoche descubrí que los pantalones... se me caen. Y no, no es porque ande otra vez de puta... sino que... chispas! No sé cómo explicarlo... pero ayer descubrí que puedo quitarme los pantalones sin siquiera abrirlos... es decir, con todo y botón y cierre puesto... No sé si es que no estoy comiendo nada bien (eso de no tener cocina en casa es una chinguita) o de plano estoy enferma, preocupada... algo raro pasa conmigo... Auxilio!!!! Incluso hoy pude ponerme un par de pantalones que no me ponía desde que llegué acá porque... no me cerraban y ahora me sobra un cachotote... changos!!!!! Qué me está pasando?

Aujourd'hui

Hoy estoy nerviosa. Intranquila, rara. En un rato más veo a l'autre, sólo para decirle que a partir de hoy, tal vez ya no nos veremos más. En tres días llega el Jelipe, se queda acá tres semanas y cachito. No quiero sorpresitas a mitad de la noche, porque sé que la va a armar de tos. Creo que tendría razón si a las 2 o 3 de la mañana recibo un mensaje que dice algo como "Viens demain". Además, el Jelipe se va y sólo unos días después, me voy de viaje con algunos de mis alumnos a Irlanda por toda una semana. Después del viaje, regreso por dos días a trabajar y se terminó. Durante todo mayo planeo ir a visitar a Chiappa Destra, a Kaka y también (por qué no?) a Blanche Neige. Así que es probable que ya no vuelva a poner un pie aquí. Por eso tal vez será muy difícil verlo. No sé cómo lo vaya a tomar, no sé qué vaya a pasar después de que se lo diga, pero sí sé que me da un poco de tristeza, una parte por él, porque gracias a él, el tiempo que he pasado aquí ha sido mucho más ligero, porque encontré alguien que me pudo querer y otra parte porque significa que tengo qué comenzar a decir adiós y no sé si quiero...

domingo, 18 de febrero de 2007

Indiscreciones

Tal vez me pase de lanza contando esto, pero es seguro, porque ninguna de las personas que lee llegará a conocer algún día a l’autre. Sé que eso es una cuestión que debiera quedarse entre él y yo y que no es bonito andarlo contando así nomás porque sí, pero a veces es necesario conocer todas las circunstancias en que sucedió una historia para entender por qué a veces digo lo que digo. De nuevo regresamos al comienzo de la historia, luego de aquél domingo en que nos vimos por primera vez luego de haberle dado juntos al chancleo. On n’a pas couché au premier rendez-vous. Aunque no hubiera estado tan mal para sentirme aún más puta. Mi consciencia aún no decidía si estaba bien o mal lo que estábamos haciendo, pero había decidido no poner mucha atención, se dio por vencida cuando veía que yo ni caso le hacía.
Después de aquél primer encuentro en que me llevó a su casa, creo que fue esa misma semana que volvimos a vernos. Lo cagado de todo fue que cada vez me preguntaba si quería volver a verlo, y como en aquél entonces no tenía mucho más que hacer, decía que sí. Entonces, ésa segunda vez que nos vimos, pues directo: “ven a mi casa” nada de “vamos a vernos en tal lugar”. Yo ya me había dado cuenta de hacia donde iba el asunto y no voy a decir que no me gustó la idea. Antes de partir, Jelipe me había dicho: “si pasa algo con alguien más, no quiero saber...” Lo que era como un permiso... ¿o no?
Total que esa segunda vez, comenzamos casi de inmediato con los besitos, el cachondeo, quitarnos la pena... L’autre me tocaba sin tocarme. Aún no se atrevía a meter mano por debajo de la ropa, pero cuando lo hacía por encima y llegaba al punto indicado... se detenía un momento y... como que se daba la vuelta hacia el otro lado. En algún momento se detuvo algunos segundos y me miró. “Est-ce que je peux faire une question?” Ya vamos a empezar... “Est-ce que tu veux qu’on fasse l’amour?” Se puso color tomate. El problema fue que me lo dijo tan rápido que no entendí ni madres. Le pedí que repitiera (¿pues qué? En ese momento, mi francés era de ¡la chingada! Lo peor de todo es que lo sigue siendo..). Repitió más despacio “Est-ce que tu veux qu’on fasse l’amour?”. Pues ni modo que dijera que no, ¿verdad? Ante una proposición tan directa y tan... prometedora. Entonces, cerró las cortinas, apagó la luz (no sé qué obsesión tienen los franceses con la luz, pero la mayoría, o al menos según el sondeo que he hecho, prefieren la luz apagada), comenzó a desvertirse, me pidió que me desvistiera, comenzamos con los besos súper cachondos, el toqueteo... y el problema de siempre: ¿Guibert, dónde vas a poner las manos? Es la verdad, nunca sé qué hacer con las manos. Al final quedaban sólo de por medio los chones y cuando yo pensé que ya, se detuvo y dijo: “Desolé” y se acostó a mi lado. What?! That’s it?! Después entendí: No paraguas. ¿Pues qué iba a decir en ese caso? “C’est pas grave”. Nos quedamos abrazados y me besó la frente varias veces. “T’es très gentil avec moi...” fue lo que me respondió. Lo intentamos una vez más, pero obtuvimos el mismo resultado. Así que nada pasó. Nos vestimos y me fui. Pensé que el problema era que él en realidad no quería hacerlo o tal vez, estaba demasiado nervioso. Unos días después, me volvió a enviar un mensaje: “viens demain a 16h” Y fui. Volvió a pasar lo mismo. No pudo. Otra vez, “C’est pas grave”, “t’es gentil”... Yo comenzaba a preguntarme si no debería olvidarme del asunto y buscar otro, al fin éste no me estaba sirviendo para lo que yo quería. Pero me dije “Guibert, si bien esto es sólo para ti una historia de sexo, tampoco se trata de desechar a la gente por que no te sirve, dale chance, está nervioso y encima de todo, está chavo...”. La tercera vez que pasó lo mismo, yo estaba por preguntarle si estaba seguro de querer hacerlo o si no sería que tal vez no estaba totalmente seguro, que tal vez debíamos esperar un rato, cuando él me contó que al principio siempre le pasaba esto, que no sabía si eran los nervios o qué, pero que al principio le pasaba esto. Pensé: “bueno, sólo lo hemos intentado tres veces, chance en una de ésas sí se puede” pero ya me estaba aburriendo. Finalmente, un buen día, pudo y entonces fue una catarsis para los dos. Luego me dio un masaje en la espalda, el cual no estuvo nada mal, porque regresé a mi casa súper relajada y tranquila, pero ahora me pregunto si no habrá sido que ésas veces en que no pudo, era como un aviso de que aún podía echarme para atrás.
Por cierto, a mitad de la historia, el Jelipe cambió de opinión y dijo que siempre sí quería saber... pero yo no pienso decir nada... ¿para qué me dice algo si a la mera hora se va a arrepentir?

Le fou

Soy víctima de un dios
frágil, temperamental
que en vez de rezar por mí,
se fue a bailar
Se fue a la disco de un lugar.
Quiso en mi disfraz vivir como un mortal,
como no logró matarme,
me regaló una visión particular.
Babasónicos, El Loco

Le Fou trabaja conmigo en el liceo. No sé exactamente cuántos años tiene, pero sé que es joven, así que pongamos que tiene unos 30 años. Es profe de inglés y además, fue asistente en Irlanda hace no sé cuánto tiempo, por lo que tiene un fuerte acento. La opinión de la gente en cuanto a Le Fou está muy dividida: hay quienes no lo soportan, hay quienes lo adoran. A mí me cae re-bien le Fou y hasta me parece interesante, pero todo porque tiene gustos musicales nada despreciables, por lo que puedo hablar con él tranquilamente de música. Además es guitarrista y vocal en su propia banda (www.myspace.com/39th&norton) y pues ya es sabido que eso para mí es como el ideal, sin importar si está guapo o feo. Pero bueno, no es que me guste así como que mucho, porque de gustarme, pues igual ya hubiera hecho algo, aunque quien sabe porque tiene chica y yo con los ocupados no me meto a menos que no me entere (jijijijijijijijijijiji). El punto es que lo que me lleva a escribir hoy sobre él es que a veces hace cosas que me sacan de onda. Chiappa Destra dice que probablemente él también me encuentre interesante, sobre todo porque conmigo es con quien platica más chido, pues no se puede contar a Kaka, quien probablemente cuando la gente habla, sólo entiende unas cuantas palabras aisladas. Chiappa Destra dice que a ella ni la cuenta porque de música sabe lo que yo sé de veterinaria... así que tal vez por ello, le fou es más chido conmigo.
De repente le da por decir cosas muy raras, como esta semana, el jueves, cuando le dijo a Kaka: “entonces encontraste las llaves al fin...” y cuando Kaka dijo que no sabía de qué llaves estaba hablando, le fou explicó “me dijeron que ayer llamaste para decir que estabas encerrada en tu habitación y que no podías salir porque no encontrabas las llaves y que por eso no estaba aquí ayer en la mañana...”. Y Kaka entonces, tuvo que explicar que a) las habitaciones se pueden abrir desde adentro porque sólo hay una perillita para cerrar o abrir, que b) jamás podría quedarse encerrada porque nunca pierde sus llaves (ah, la seguridad inglesa) y que c) ella no trabaja los miércoles (¿no hubiera sido más fácil sólo decir “ah sí, pero por fortuna no trabajo los miércoles”?). Conmigo, le fou es también un poco loco a veces. Recuerdo que alguna vez me preguntó qué quería hacer cuando regresara a mi país y le dije que o sabía, porque parecía que estaba perdiendo el inglés de tanto escuchar hablar francés todo el tiempo y él dijo “mais tu peux devenir prof de français!” Y yo dije que no estaba segura, porque mi francés era terrible, entonces le fou me tomó de la mano y me dijo “mais ton français est super! C’est pas seulement que je vais être gentil avec toi...” pero lo que me sacó de onda fue la tomada de mano. Perobueno, no pelé mucho. Otro día, hablábamos sobre Henry Rollins, el mítico personaje de la Rollins Band y de otras bandas, junto con Kaka y ella sólo decía “mh, mh, ah oui” y nos veía a ambos con ojos de plato, como si estuviéramos hablando en un idioma distinto.... pero bueno, me contó una entrevista que escuchó una vez de Henry Rollins donde contaba que una vez, en un concierto, comenzó a darle chido al head banging y que sin querer, se auto-noqueó con su rodilla. Estando tirado en el piso, cuando despertó, se dio cuenta que había gente conocida que lo rodeaba y que conforme fue despertando, se dio cuenta que tenía un dolor de cabeza horrible y entonces fue atando cabos “someone beat the crap out of me... or probably still is” que luego pensó que había sido alguien del público y ya se andaba poniendo violento pensando que alguien lo había golpeado. El caso es que le fou, me dijo que luego me pasaba esas entrevistas. Un día me pidió mi correo y se lo dí, pero esperé varios días y nunca recibí nada. Otro día me dijo “¿traes tu disco usb contigo? Traigo las cosas de Rollins que te prometí” y cuando enchufó su disco... vacío. “Ay, yo estoy seguro que las puse dentro de la llave, es más estaba pensando en ti y dije ‘mejor las meto antes de que lo olvide’... no sé entonces qué pasó con ellas” Y la última: Luego de que se me quedó viendo unos cuantos segundos, “Ah, ya decía que yo conocía a esa chica de pelo negro y alta... ¿Traes tu disco usb? ¿Tienes tiempo? Nos vemos en la salle des ordinateurs cuando acabes de comer”. Fui a buscarlo cuando terminé. No estaba en la salle des ordinateurs. Tampoco en la salle des profs. ¿Se habría esfumado? Yo creo que la prohibición de fumar dentro de los edificios públicos comienza a cobrar sus primeras víctimas mortales...

La folie de Saint Valentin

I’ll fake it through the day
With some help of Johnny Walker Red

Elliott Smith, Miss Misery

Estando aquí, ni siquiera reparé en que era 14 de febrero. La frialdad de los franceses del norte se pega. Pero es que estando aquí, no es como estar allá, donde la gente se vuelve medio loca en un 14 de febrero. Acá no hay los novios bien vestidos, bien perfumados, bien peinados, con las flores en la mano, los globos, los peluches, o los chocolates que van a buscar a la novia que el día de hoy anda vestida muy elegante, perfumada también y luego se van a comer o a cenar. Toda la semana anterior me estuve haciendo el recordatorio de enviarle de menos un mensajito a la Yahuitl, pues esta fecha es algo significativa para nosotros. No por el romanticismo, sino porque hace unos años pasamos juntas el peor 14 de febrero de nuestras vidas. Bueno, no sé si el peor, pero ahora que lo pienso, ¡fue chido! La Yahuitl y yo siempre hemos sido como que las anti-romance, anti-cursilerías, anti-miel, anti-ridiculeces... pero al final terminamos siendo lo más promedio que se podría ser... Sí, igual nos mandamos cartitas, tarjetitas, mensajitos de “te quiero”, “nunca cambies”, “eres mi mejor amiga”, “vales mil” y lo mejor de todo: la excusa es “eres la única a la que se lo puedo decir”. Bueno, claro, aparte de los respectivos (cuando los hay). En estas fechas no puedo evitar recordar los últimos no sé cuántos 14’s de febrero que he tenido, pero el top three de los que más recuerdo es:
3) Aquél 14 de febrero donde terminé toda pacheca y ebria con media botella de Charanda (juro que no sabía que se combinaba), regalo por supuesto de la Yahuitl, observando las arrugas de mis manos por ¡horas! Luego de que el muerto me había prometido pasar todo el día juntos, echando pasión y al final llegó... ¡con su sobrina de chaperona! Y lo mejor de todo: ¿quién pagó los helados para los tres? Puedo asegurar que no fueron ni la sobrina ni el muerto...
2) El año pasado, cuando sólo tenía dos semanas de haber empezado a salir con el Jelipe. Él acababa de dejar su trabajo por estar harto de él. Estaba en proceso de buscar otra chamba y lo llamaron para varias entrevistas, cuando de pronto, en una de ellas, le pedían que fuera a un examen médico, sólo para que luego de él firmara el contrato. Lo que pasó fue que no recibió un contrato, sino el susto de su vida cuando el doctor le dijo que algo tenía en el corazón y le pidió que se fuera a hacer un electrocardiograma sólo para estar seguros de que no era grave. Como era obvio que no tenía ni para el electro, yo le presté una lana, que le fui a dejar el 14 de febrero en la mañana. Luego él se acordó que era 14 de febrero y me dijo que igual debíamos hacer algo. A mí me dio risa y le dije “no, no, yo no festejo ésas cosas...” y al ver su carita de decepción, me arrepentí de haber sido tan sincera “yo tampoco, pero...”. ¡Chin! La cagué... luego le propuse que después hiciéramos el día sólo de Jelipe y Chloé, para reparar el daño causado. Lo mejor de todo vino cuando nos despedíamos y yo lo acompañé a tomar su péiser y él como que no quería ir solo al electro... tiempo después me dijo que estaba aterrado, que pensó que se iba a morir. Cuando nos despedimos, le dije “¿quieres que vaya contigo?” y me dijo “no, esto lo tengo qué hacer solo...” y casi se le salen las lágrimas... Creo que fue ahí donde me dije “Guibert, creo que estás enamorada”.
1) Año 2001. Chloé y Yahuitl en el cuarto de azotea del edificio donde vivía Chloé, porque ahí estaba la compu y los respectivos... lejos. JJ y el Squall (del que después de que vino sólo para conocerme, supe unas cuántas veces y luego... desapareció). Squall me había mandado una tarjeta súper cagada... por internet. Yahuitl y yo llorábamos por los rincones, sobre todo cuando veíamos por la calle la locura de San Valentín a todo lo que da, y luego volteábamos a nuestros lados y... ni una mosca. Nos preguntábamos por qué. Luego, lo que decidimos hacer fue... ir a comprar discos. Fue entonces cuando Cuts You Up se convirtió en nuestra canción, nuestro himno. Creo que a la fecha, las dos escuchamos esa rola y lloramos o nos emocionamos o las dos cosas.

Si este año ni siquiera me di cuenta que era 14 de febrero, fue en parte por culpa del Jelipe. Con eso de que llega la semana próxima, ando como loca haciendo las reservaciones de los hoteles y viendo lo del viaje. Y todo porque el tal por cuál no entiende un carajo del movimiento turístico acá... y por cierto, sólo me quedan 20€ en la bolsa, para el resto del mes... ¡Feliz 14 de febrero!

¡Eso era lo que había qué contestar!

Anoche estaba viendo Sex & The City (¡es tan cagado en francés!) junto con Chiappa Destra, que a pesar de que estuvo con jeta toda la tarde porque quería salir y nadie quería hacer nada, luego no tuvo remedio, porque tenía dolor de panza y así no podía salir, y estaban pasando ese episodio donde Charlotte tiene su “historia de sexo” con el abogado que se encarga de su divorcio, que no es otra cosa que un naco, nacote... nacototote (con la espalda peluda, calvo, que suda y parece que viene saliendo de bañarse, que le gustan las alfombras de rayas de cebra... ¡naco, pues!) y entonces hay una escena donde él le dice “J’adore faire l’amour avec toi”. Flashback instantáneo, misma escena, personas distintas, l’autre y yo. Él acaba de decirme exactamente lo mismo. Charlotte contesta: “Quoi? Attends... Ce ci c’est seulement une histoire de sexe, compris? On ne fait pas l’amour” y él entiende que es sólo una historia de sexo, que no hay ninguna obligación de por medio... ¡Así que es eso lo que tenías que haber dicho, Guibert, cuando l’autre te dijo que le encantaba “faire l’amour avec toi”! Eso me pasa por no haber visto antes todos los capítulos de Sex & The City...

Chiappa Destra

Chiappa Destra es italiana. Viene del merito sur de Italia, de la parte que ya no es continental. Chiappa Destra es a veces gentil y dulce. Es bonita, o al menos todo el mundo dice eso y yo también lo pienso. Siempre anda bien vestida, o al menos todas celebramos su modo de vestir. Es mi mejor amiga acá, aunque hay veces que no la soporto, pero es que creo que todas las que vivimos aquí, tenemos un carácter difícil. Chiappa Destra a veces hace preguntas y causa discusiones un poco estúpidas, como el día que dijo “Me pregunto por qué en las salas de profesores hay distribuidores de comida y en todo el liceo no hay uno sólo...” Yo creo que la respuesta es obvia, hay varias razones, pero ella dijo “yo creo que es porque los profesores creen que son más importantes que los alumnos, porque se sienten superiores e indispensables” (¡¿?!). No sé, pero a veces pienso que Chiappa Destra tiene un complejo de inferioridad escondido que sale a la luz en los momentos menos oportunos. Como también ese día que estábamos en casa de M y ella nos preguntaba qué queríamos hacer en el futuro, una vez que regresáramos a nuestros países. Chiappa Destra dijo de broma: “yo quiero pasarme la vida de compras...” y M le contestó, también en broma: “Pues para eso hay que tener un marido millonario...” Y Chiappa Destra lo tomó muy mal. Cuando regresamos a casa me dijo “me cayó muy pesado que M dijera eso, como si yo no tuviera la posibilidad de hacerlo sola, como si me hiciera falta de verdad un marido rico para hacer lo que me gusta... como si yo no pudiera salir adelante en la vida...” y armó todo un escandalito de una cosa tan sencilla. A veces es divertido cuando arma sus escandalitos, pero otras veces... es tan pesado... Como también cuando tenía toda la intención de quedarse, pues decía que no podía regresar a su casa ahora que había terminado con su novio, pues en realidad, todo lo que hacía lo hacía con él, y que entonces ahora le costaba trabajo imaginarse en su ciudad sin él y empezó a buscar trabajo para quedarse. Su amiga la otra italiana, la que ella dice que siempre está en pose de “yo soy la más bella del lugar”, le contó que ella había investigado en la oficina de turismo y que ahí había hecho un curso para dar visitas guiadas y que no le iba tan mal. A Chiappa Destra se le ocurrió de inmediato que eso era lo que podía hacer y se puso a investigar, pero le dijeron que este año no había tal curso y que entonces tendría que esperarse un año. Luego vio a su amiga la otra italiana que le contó que había hecho traducciones para la oficina de turismo y se puso medio loca: “me pregunto por qué me cuenta todas esas cosas, si sabe que es lo que yo también quiero hacer y luego no comparte”. Como si no supiera que en este país se necesita de pasar “concursos” para hacerlo todo... y es obvio que ella no lo tiene. A veces siento que el éxito de los demás le da envidia.
Chiappa Destra a veces también es princesita. Es decir, quiere que todo el mundo haga lo que ella quiere que hagan, en el momento en que ella quiere que lo hagan (en eso sí está equivocada, porque la verdadera princesita en este cuento, ¡soy yo!). Como por ejemplo, cuando le digo que si bajamos a fumar, me dé 5 minutos para ponerme los tennis o coger el abrigo... hay veces que es tan desesperada que me dice “te espero abajo”. O como ayer, que estuvo con jeta toda la santa tarde porque quería salir en la noche pero nadie quería hacer nada y encima, no tenía dinero... Lo peor de todo es que siempre pone cara de “¡Haz algo! ¿no ves que estoy aburrida?” como si pensara que el resto de la gente, somos sus bufones. También cree que la gente sabe leer el pensamiento, pues a veces, cuando subimos al autobús o al metro, te da su boleto para que se lo valides, pero no dice “por favor” ni nada... hasta un día en que me le quedé viendo a su boleto y le dije “ah, sí, está bonito, ten” (¡juro que no lo hice a propósito!) o te señala las cosas que quiere que le pases, pero no te dice “dámela” o “pásamela” (y ni se hable de decir “por favor”). Luego se queja mucho de la ciudad donde vive, pues dice que es muy pequeña y que nunca hay nada qué hacer. Dice que ella preferiría vivir en una ciudad grande, como la mía (pobrecita, ¡no sabe lo que dice!), pero creo que lo que en realidad ni ella ni ninguna de las otras entiende es que a veces el tamaño del lugar donde vivas no importa, sino lo que hagas con lo que tienes a la mano. Y le he explicado una y mil veces que yo que vivo en una de las ciudades más grandes del mundo, no siempre hago cosas divertidas, según su concepción de diversión, como ir al teatro, salir a algún antro, ir a un concierto, salir a bailar... sino que a veces haces las cosas más simples del mundo e igual te diviertes, como irte a tomar un café con alguien o armar una fiesta improvisada en tu casa... o de plano caer en la fiesta del amigo del tío del hermano de la amiga del amigo del primo de la hermana del amigo de tu amigo. Pero es que claro, ella al igual que muchas otras personas, tienen como idea de diversión sólo lo que a ellos les gusta hacer. Cuando pienso en esta cuestión de la gente que sólo se divierte de una manera, me pregunto si será tan difícil encontrar diversión en todos lados, como yo... O como Yahuitl, que aunque siempre pide música bailable (¿de dónde diablos sacaste eso de metal bailable? ¡Definitivamente no lo aprendiste de mí!) y no siempre la hay, igual se divierte... caray, cuánta falta me hace esa mona acá.
Pero bueno, siguiendo con Chiappa Destra, a veces pienso que es un poco idiota, pues a veces hay que repetirle varias veces las cosas para que las aprenda o incluso, te pregunta cosas como “¿mañana trabajas?” cuando le acabas de decir que mañana entras a las 10... lo peor de todo lo que le ha sucedido por distraída, fue meterse en una relación sin ningún futuro con un mono que conoció muy al principio. El fulano es un ayudante de laboratorio que trabaja en el liceo, pero creo que piensa que es un trabajo un poco indigno, pues cuando se presentó con ella, dio a entender que era prof de física. Unos fines de semana después, le llamó para invitarle un café y Chiappa Destra no supo decir que no, aunque según ella el mono era feo (para mí que sí le gustaba, pero como todo mundo le dijo que estaba feo, mintió). Chiappa Destra comenzó mal, porque desde el principio se escondía: no le dijo a nadie que saldría con él, sólo a mí, pero la onda en eso entonces es que ella aún andaba con el novio italiano y decía que no todo el mundo podría comprenderlo. Ese mismo día, se enteró que la bête, como ahora lo llama, ¡tenía 38 años y 2 hijos! Pero en veces consecutivas, nunca supo decir que no cuando él la llamaba para tomar café, a pesar de que sabía que se metería en un bordel. Su relación con él no fue nada bonita: alguna vez tuvo que correr a la farmacia sola, para buscar la píldora del día siguiente porque se dio cuenta que aquél no había usado condón, él la buscaba cuando quería y se burlaba abiertamente de ella, como cuando ella le dio una carta que le había escrito cuando estaba sola en París, una carta donde ponía todos sus sentimientos y al final él sólo dijo “Amusant”, durante el tiempo que duró esa historia, ella estuvo con un permanente sentimiento de insatisfacción, pero se quedó ahí porque lo que ella buscaba era tener un “coup de foudre”, alguien a quien pudiera amar hasta la locura, pero no se daba cuenta que él no era el indicado. Tuvieron qué pasar varias cosas para que ella finalmente se diera cuenta de que no era él, como enterarse de que aparte de ella, era sabido por todo el mundo, que él se acostaba con la mitad del liceo, como no hablarle claro y decirle que para él, esto sólo era una historia de sexo, como que él le dijera que a pesar de estar separado de su mujer, seguía acostándose con ella, sólo porque ella “tenía necesidad de cariño”... y lo peor de todo es que Chiappa Destra siguió ahí aún a pesar de saber todo esto. Tuvo que enfermarse para darse cuenta de que no estaba bien dejarse llevar por un amor que comenzaba a sentir, por una persona que a todas luces no le correspondía: después de Navidad, cuando se enteró de que era sabido por todos que él se acostaba ya con la mitad del liceo, tuvo una gastroenteritis nerviosa. Fue entonces cuando decidió que no más, pero aún ahora tiene la esperanza de que puedan ser amigos... pues el 14 de febrero, sólo porque se sentía sola y triste, decidió irse a tomar un café con él. Tuve qué regañarla, preguntarle si era idiota, ingenua o qué para pensar que una persona como él, que no se preocupa más que por sí mismo, podía ser su amigo... ella decía “¿pero qué puede pasar?”, un “vamos a mi casa”... eso es lo que podía pasar... Ella tiene una inmensa necesidad de sentirse amada, querida, deseada, pues con su último novio, a pesar de que dice que no estaba enamorada de él, se quedó 5 años (¿cómo es posible que si no amas a alguien, te quedes con él 5 años?) y creo que en ella hay una inseguridad impresionante de no poder encontrar a quien la quiera...

viernes, 16 de febrero de 2007

Emporium encore

Anoche volvimos a ir al antro ese que se anuncia como "helping ugly people having sex...". No sé porqué cada vez que me acuerdo de la publicidad, digo "pero si yo no estoy fea!", pero es que qué puedo decir, si la verdad sí me ha ayudado? Pero bueno, no importa.
Fuimos ahí porque desde hace varios días teníamos ganas de fiesta y baile, pero nos tocó mala suerte. Pero qué diablos estoy diciendo? A ellos les tocó mala suerte, a mí no! Y quiénes son ellos? Buena pregunta... pues iba Chiappa Destra, Kaka, Blanche Neige (sin los siete enanos) y su novio (que por cierto es más agradable que ella). Nos echamos unas chelas, de las cuales, la primera ronda la disparó Kaka. Al rato nos dio por bajar a ver qué había en la cava y nos tocó un conciertillo que ya se estaba acabando... Había mucho rastoso (Yahuitl hubiera salido con los ojos cuadrados de ahí). Estaba raro el ambiente, porque en ese antro casi nunca hay rastosos... luego, vienieron un par de dj's que sólo ponían reggae. Yo no sé porqué pero siempre que escucho ese estilo de música, tengo una sola cosa en mi cabeza: un churro, un joint, la fumée... Los otros estaban con cara de "guácala la música rastosa" así que nos tuvimos que ir... Yo sólo pensé que de haber estado la Yahuitl y la Dragoncita, todo hubiera sido más chido y no habríamos dejado de bailar... en fin, gente aburrida!!!! (bostezo)

jueves, 15 de febrero de 2007

Y después de la tormenta viene la calma

Bueno, después del bordel de la semana pasada, esta semana ni madres... Quién diablos entiende a los hombres, caray? Pues cómo si me importara... ahorita ando tan ocupada preparando lo del viaje con el Jelipe que ni me acuerdo que l'autre existe... Pero de todos modos, pienso hablar con él antes de que venga el Jelipe porque no quiero "sorpresitas" en medio de la noche... ya les contaré luego qué onda.

viernes, 9 de febrero de 2007

Anoche vi nevar

(Algún lugar de Francia. 1.48 h. Suena In the Shadows de The Rasmus en un celular)

Moi: (pensé que era mensaje. ¿Ahora qué querrá este mono? ¿Al fin va a aceptar que está hasta las manitas por mí? No es mensaje. Es llamada. No mames... es la primera vez que éste güey me llama) Ouais...

L’autre: (ruidos de viento, gente gritando...) Chloé? Tu dormais?

Moi: Non... (sólo estaba en contemplación para mis adentros... ¿qué carajos quieres?)

L’autre: Je suis à MSA et je voulais te dire une chose...

Moi: Dites Moi... (pero rapidito, que tengo sueño... y mañana me levanto tempra, ¡baboso! Además, ya sé qué me quieres decir. No estoy en la universidad, ¿eh? Como otros... para quienes cualquier pretexto es bueno para irse a chupar y luego quejarse al día siguiente de que les duele el hígado. Mi tiempo sí es oro...)

L’autre: Je voulais te dire que...ici il neige. Et que quand j’ai vu la neige, j’ai pensé a toi... excuse moi pour t’appeler assez tard, mais... tu dois le voir... c’est magnifique la neige... (en el fondo, sus potes gritaban como enanos extasiados. No entendía qué carajos decían pero... “ouiiiiiiiiiiiiiiiii c’est magnifique la neige!!!!!!”) (risas de l’autre) C’est vrai, c’est magnifique la neige. (En el fondo me pareció escuchar a sus potes que decían “Dites-elle de venir!!!!)

Moi: Ah, bon... T’es fou, toi! (En vez de estármela contando, deja de estar chingando, cuelga y déjame ir a la ventana a ver... éste ya se volvió completamente idiota y loco... ¡y de un día para el otro!)

L’autre: C’est toi qui m’a fait devenir fou. J’éspére que tu voies la neige cette nuit...

Moi: Ah, bon, moi aussi... (Cuelga ya, pinche francés loco... no será una de tus alucinaciones alcohólicas? Para mí que de MSA te vas directito a AA...)

L’autre: Regardes par ta fênetre, peut-être il neige là-bas aussi...

Moi: OK (Pero si es lo que quiero hacer, francés de mierda, pero con tu choro, ¡no puedo ver qué pedo!)

L’autre: Bonne nuit. Dors bien!

Moi: Merci. (Si me dejaras, eso haría...)

Sólo de la curiosidad, me levanté. Abrí un poco la persiana, miré hacia fuera... nada. (¿Y para eso me despertaste? Il est completement fou... pero, ¿fue mi imaginación o en el “c’est toi qui m’a fait devenir fou” estaba implícita la declaración de amor que pensé me haría? What the hell did it matter anyway. Me había despertado para una estupidez. ¿Para qué carajos me dice que nieva si no puedo verlo? Fui a hacer pipí. Hasta ese momento me di cuenta que mi vejiga quería reventar. En el pasillo había un clima ártico. ¿A quién chingados se le ocurre dejar la pinche ventana del baño abierta cuando hace tanto frío? Ash, pero si de veras, éstas parecen nuevas... Menos mal que me levantó, porque si no, me habría hecho pipí en la cama. Regresé a mi cuarto. Me asomé por la ventana de nuevo, sólo por si de casualidad me esperaba alguna sorpresa. Unas bolitas blancas bailaban con el viento. Parecían algodoncitos o semillas sueltas en el aire. Se veían más cuando mirabas hacia alguna luz. ¿Es o no es? Saqué medio cuerpo por la ventana. Estaba helando. Cosas frías me caían en la punta de los dedos, pero se calentaban en cuanto me tocaban. Je n’arrivait pas a les faire entrer pour voir de quoi s’agissait-il. Fui a despertar a Chiappa Destra. Tardó en abrir (estaba más jetona que una momia egipcia. Sorry, esto era una urgencia). Abrió y le dije “regardes par la fênetre, je viens d’accrocher avec l’autre qui m’a dit qu’il negeait. Il neige! Je veux descendre” Miró por la ventana, dijo “mais, c’est pas la peine. Elle est encore très peu. Elle se fonde quand elle tombe par terre” Me corrió y regresó a dormir. Desperté a la Despistada. Primero toqué a su puerta. No respondió. Le marqué al celular “Asómate a la ventana, te tengo una sorpresa...” Colgué. Se asomó. Oí un grito ahogado. Vino a tocar. “¿Vas a bajar?” “Sólo si tú bajas también” Y así fue como un 9 de febrero, a las 2 de la mañana, lejos, lejos de mi hogar, me encontré en medio del frío y del viento, buscando luminarias en el enorme jardín de un liceo sólo para ver cómo nevaba. Stop. Puedo volver feliz a mi hogar. Ya ví nevar.