miércoles, 1 de agosto de 2007

Mala estrella

I come home from work,
And you're still standing
In your dressing gown,
What am I to do?
Radiohead, Black Star.
Estamos aburridos, mucho más allá de lo que aceptamos y no podemos disimular nuestro fastidio. A tí te fastidia que yo me ponga de mamila, como tú dices, y a mí me fastidia que no puedas aceptar que el tiempo no pasa en vano.
Quieres que siempre sea la misma, quieres que no haya crecido, que no haya cambiado... pero tuve qué haber cambiado, luego de la experiencia que viví estando sola y no teniendo a nadie más que a mí misma, a pesar de los amigos que pude haber hecho. Tú mismo cambiaste, aún cuando te empeñes en permanecer incorruptible.
Me fastidian tus inseguridades. Dices que seguramente ahora que ya conocí lo maravilloso que es el mundo ya no me hace falta un novio como tú. Dices que no sabes por qué sigo contigo. Como si sintieras no merecerme... pero luego, tu dualidad me dice otra cosa: que alguien tan mamón no puede andar con alguien tan abierto como tú (éso de abierto es un decir). Me molesta tanto que tengas una imagen tan errónea de mi...
Quisiera pedirte que dejaras de ser tan niño en ciertas cosas, pero no me parece justo hacerlo cuando estoy batallando tanto porque tú me tachas de mamona... quisiera pedirte de nuevo que creciéramos juntos, pero es imposible, pues cuando te lo pedí, me dijiste "ya crecí" como si ya lo hubieras visto y vivido todo.
Estoy tratando, intentando, peleando con todas mis fuerzas por recuperar ése entusiasmo de verte, ése dolor en la panza que me daba cada vez que sabía te vería... pero tú no ayudas mucho. ¿Hacia dónde vamos?

jueves, 26 de julio de 2007

¿Por qué?

Le temps comme amie moi je veux bien
Mais les amis, ça va, ça vient.
Alors partons vite brûler le jour et la nuit.
Evidemment, tu l'aimes encore
Je le vois bien, tu sais, et puis alors?
Kaolin, Partons Vite
Cada vez que lo veo es así. Al menos desde que no nos tomamos las manos a cada oportunidad. A veces quiero que me toque, que acaricie mis orejas como lo hacía antes. Que me revuelva el cabello como antes. Que me abrace y me guarde entre sus brazos por mucho rato y poder respirarlo.
Despierto. No sucederá. Hablamos. Nos miramos. No sé qué piensa, no sé qué pasa por su cabeza. Es confuso. Siento celos, ya lo había dicho. Siento punzadas cada vez que habla de alguien más. Es como tenerlo sin tenerlo. Sé que no hay nadie como yo, aunque quiera que la encuentre. Debería haber alguien mejor que yo. Debería haber alguien mejor que él, para mí... pero ¿dónde está? ¿Estaré tan cegada que no puedo verlo? Él no puede ser lo que merezco.
Él fue el amor de mi adolescencia. Sé que no fue sólo él, sino las circunstancias que vivimos, que jamás volveré a sentirme así, que jamás habrá de nuevo ésa pasión... pero desearía volvera vivirlo. Quisiera sentirme viva una vez más, mirar al sol y sonreír sin arrugar la frente.
¿Por qué, entonces, cada vez que lo veo termino con la garganta echa nudo? ¿Por qué siempre tengo éstas inmensas ganas de llorar? Pero no sé si es él, no sé si soy yo, no si es felicidad, no sé si es tristeza... ¿por qué?

lunes, 16 de julio de 2007

A fuerza, ni los zapatos entran

"Pebbles bleed as the love recedes
A waste of breath all this stoic stealth
Beyond poppied hills we see
The meeting point of our history
Impressions of life Confusion is rife
Tell a lie then intensify
All your thoughts of hate to articulate
On poppied hills we see
The meeting point of our history
Impressions of life
Confusion is rife"
Desertion, JJ72
Cuando era niña, íbamos cada sábado a comer a casa de los padres de mi madre. Ni a mi padre ni a mí nos agradaba mucho la idea, pero mi madre siempre ha sido un poco chantajista emocionalmente y lograba forzarnos a ir con su familia. Yo no tenía tanto problema hasta antes de los 10 u 11 años. Me gustaba estar con mis primas que eran como 10 años más grandes que yo porque jugaban conmigo y demás. Excepto con mi prima que es sólo un año mayor. Con ella nunca me he llevado bien, pues es un poco especial. Pero ahora no me voya meter en los detalles de ésa fijación tan rara que ella siempre ha tenido hacia mí.
Mi abuelo era genial. Muy ocurrente, pero callado. Nunca se metía con nosotros. Mi abuela... bueno, ella siempre fue harina de otro costal. Creo que siempre soñé con una de ésas abuelas chidas que juegan con los nietos, los consienten, les cuentan cuentos bonitos y les hacen pay de manzana. Pero bueno, me tocó mala suerte y en su lugar, tuve a mi abuela.
Nunca entendí por qué mi madre tenía qué llegar hasta el chantaje emocional para obligarme a ir a verla. No me gustaba. Nunca me gustó ir a verla, porque me hacía sentir incómoda. Sé que hay muchos niños que no quieren ver a sus abuelos porque se aburren, pero en mi caso, la aburrición no estaba contemplada, pues siempre tuve a mis primas que eran como 10 años mayores que yo y con quienes jugaba y hacía tonterías, como una niña normal. Excepto con la prima que es un año mayor que yo y que siempre tuvo una fijación un poco extraña conmigo; pero eso es tema de otro blog. Cada sábado eran batallas impresionantes de poder entre mi mamá y yo por ir a ver a mi abuela. Yo siempre decía que no quería ir y mi madre siempre se enojaba conmigo porque le decía, sinceramente, que no quería ir. Pero creo que mi madre nunca ha estado consciente de lo difícil que es querer a alguien a la fuerza. Para ella, creo, la situación es distinta, pues finalmente, es su madre y punto, no hay más qué decir al respecto, pero cuando se trata de una abuela, es un poco más difícil pretender que te quieran nomás porque sí.
Mi abuela siempre tuvo un carácter muy fuerte. Incluso se decía que en casa de mi madre, lo que había era un matriarcado: mi abuela disponía y mi abuelo, como buen pacifista, sólo se dejaba llevar. Creo que a él nunca le importó que así fuera. Por muchas razones, creo que mi abuelo fue un hombre adelantado a su tiempo, aunque también pienso que no le quedaba de otra: con su esposa y cuatro hijas no creo que le dieran muchas ganas de imponerse.
Cuando era niña, mis papás me enseñaron que lo que yo tenía qué decir siempre importante, e incluso me inculcaron un sentido crítico al preguntarme siempre qué pensaba. La bronca venía en casa de mi abuela, cuando se ponía a discusión un tema. No hacía más que empezar con el "yo opino que..." cuando mi abuela volteaba a verme con ojos de pistola y me decía "usted vea, oiga y calle". No recuerdo una frase tan odiosa como ésa. No recuerdo nada que me hiciera hervir más las tripas que ésas palabras. En parte por la confusión que me provocaba por lo que me decían en casa y lo que ella decía. ¿Eso significaba que mis papás no me estaban educando bien?
Como mis papás trabajaban a veces hasta los domingos, muchas veces tuve qué quedarme en casa de mis abuelos a dormir. Como siempre he sido bastante dormilona, me dejaban dormir hasta que yo solita me despertaba. Claro que a mi abuelo le costaba más trabajo, pues cuentan que por ahí de las 11 de la mañana decía "hay que ir a ver si ésa niña se siente bien" y dicen que varias veces entró a mi cuarto a ver si yo seguía respirando. Y es que a veces no sabía qué hacer mientras esperaba a mis papás, pues nunca me gustó mucho platicar con mi abuela.
Creo que tendría como 8 ó 9 años cuando ella me contó lo que le había hecho el chino. Mi abuela y su madre siempre estuvieron solas. Y como ninguna de las dos tenía trabajo, a veces tenían qué pedir fiado en las tiendas para poder comer. Mi abuela siempre fue una mujer guapa y su madre se aprovechaba de éso para mandarla a hacerle ojitos al de la carnicería o al de la tienda para que les dieran algo. El chino era dueño de una carnicería. Mi abuela contaba que, un día, fue por algo de carne y el chino le dijo que tenía algo para ellas pero que viniera a la trastienda. Ahí, dice mi abuela que el chino se desabrochó el pantalón y le enseñó su pene hinchado. Nunca más quiso ir sola por la carne. Y gracias a éso que me contó, mucho tiempo tuve miedo de los orientales.
Ya un poco más grande, me contó del día que vio al Diablo. Ella jura y perjura que era un hombre bien vestido, con dientes de oro y una expresión muy extraña. Decía que la había seguido toda una tarde y que aún le daba miedo al recordar a ése hombre. Pero siempre terminaba su historia diciendo que había que tenerle miedo a los hombres, pues eran malos.
Creo que lo peor que pudo haber dicho, fue cuando yo tenía como 10 u 11 años. Ella iba algunas veces a recogerme a la escuela, pues mis padres no podían o mi nana estaba enferma. Hacía algunos sábados, mi papá había dejado de ir a su casa. Comprensible, después de que era por todos sabido que mi abuela no lo veía con buenos ojos. Supongo que se cansó de tanta grosería. Entonces, mi abuela me dijo algo que nunca olvidaré: "¿Por qué tu papá ya no viene? Creo que te toca tener los ojos bien abiertos ahora y si ves que tu papá hace cosas que no están bien, habla con él y no le digas a tu mamá...". Después de eso, estuve algún tiempo pensando en lo que me habría querido decir con eso. Creo que no tenía ninguna necesidad de lidiar con pensamientos así a esa edad (o a ninguna otra).
Hace unos años. Mi abuela se enfermó gravemente. Estuvo a punto de morirse y luego de eso, ya no quedó muy bien. Cuando luego de 2 semanas regresó por fin a su casa, se ponía de muy mal humor diciendo que ése lugar no era su casa y necia con que quería que la llevaran a su casa. Uno de ésos días, estando yo ahí, para tranquilizarla, empecé por señalarle que sus cosas estaban ahí y que no tenía por qué tener miedo, pues estaba en su casa. Unos días después, mi tía llamó para preguntarme si era cierto que había querido pegarle a mi abuela. Después de eso, no me paro por su casa a menos que sea caso de extrema urgencia.
Antes de irme, mi mamá me pidió que fuera a despedirme de ella. Y debo confesar que no es que no haya tenido tiempo. La verdad me hice bien güey para no ir. Ahora que volví, mi madre ha estado insistiéndome en que vaya a verla. Ya no hace sus chantajes como antes porque sabe que a éstas alturas, no funcionan. Si no la he ido a ver, es porque no siento ningún apego hacia ella. Creo que el amor que un nieto sienta por sus abuelos es algo que debe trabajarse y no darse por sentado. A fuerza, ni los zapatos entran.

domingo, 15 de julio de 2007

No soy de aquí ni soy de allá

Pregúntome éstos días con más frecuencia que antes por qué siento que no encajo en ningún lado. Si salgo con Jelipe y sus amigos, me siento como que volví a la primaria, pues las niñas sólo se juntan con las niñas y los niños con los niños... Los niños hablan de cochecitos, las niñas de muñecas sus casitas, sólo que a gran escala porque la mayoría de ellos ya están casados y con hijos. Y yo me siento ajena. No puedo hablar de cochecitos ni de muñecas, porque me dan hueva ambos...
A veces quiero hablar de música, de libros, de cine... pero nadie conoce la música que yo conozco, nadie lee tantos libros nomás porque sí (o leen puro churro) y a todo el mundo le gustan las películas de acción y aventuras... Algunas veces sueño con tener una conversación inteligente con alguien y no hablar de lo que cuesta rentar un depa, o tener un coche; de lo que es tener hijos o qué comida vas a preparar en la semana...
Me aburro en todos lados... ¿qué diablos?
¿Será de verdad tan difícil encontrar a alguien con quien tener una conversación inteligente?

viernes, 13 de julio de 2007

Me gustan las laderas, no los valles

Estoy aburrida.
Mi vida está en un momento de absoluta aburrición: salir o quedarse en casa, ver al Jelipe o no verlo, ver al muerto o tal vez después, escribir o mejor no, desayunar o cenar... No hay muchas opciones.
Tengo qué hacer algo para salir de esto, ¿pero qué?
Por cierto... ¿a alguien se le ocurren trabajos para los que yo sea buena? Sé qué quiero hacer, pero no sé en qué área: quiero utilizar prácticamente mis idiomas, ya no quiero dar clases a mensitos que utilizan pretextos tontos para no poner de su parte. ¿Sugerencias?

martes, 10 de julio de 2007

Sabía que esto podía suceder

Ser amigos con los "ex" no es fácil. Haya pasado mucho o poco tiempo desde la ruptura, estas cosas generalmente terminan en desastre. Como conmigo. Y creo que si en un momento me mostraba reticente a esta onda de "seamos amiguis" era precisamente porque sabía que las cosas podían complicarse en algún punto.
Sigo pensando que lo mío no es estar con él. Mi cabeza me dice que de volver a estar juntos será lo mismo que ha sido cuando lo hemos estado: seremos eternamente noviecitos, con todo lo que eso implica y que eso no es ni lo que quiero ni lo que merezco a estas alturas. Aunque mi corazón me dice lo contrario. O a veces... o no sé.
Pero es que las complicaciones vienen cuando me cuenta que le gusta alguien o que conoció a alguien, porque mis tripas hierven de celos, como con nadie, como nunca y me dan ganas de decir: "ni madres, usted es de aquí y aquí se va a quedar". ¡Pero no! ésa no soy yo y nunca lo seré... por eso, dejo que me cuente, hago como que lo escucho, y no le demuestro que estoy celosa.
¿Sabrá que me dan celos? No sé, no quiero saberlo.
Pero sabía que esto iba a suceder, tarde o temprano. Pero soy necia y soy mensa y mi lado femenino-baboso me domina a veces.
Tiempo, tiempo, tiempo...
El tiempo lo cura todo. Esperemos que también los celos.

¡Me choca!

Llegué hace un mes. Y no me canso de repetirlo, aunque la neta, uso ésa información para mi conveniencia. Que si me quejo mucho (o igual que siempre, digo yo), 'dénme chance, llegué apenas hace un mes', que si no tengo ganas de ir a algún lugar 'ay, es que todavía estoy cansada del viaje' (de veritas me paso...), que por qué no visito a mucha gente 'ay es que llegué hace un mes y no he tenido tiempo...'
Pero esta vez, me cae que no es pretexto, es neta... y es que Jelipe se toma todo bien personal cuando le digo que no podré verlo. Sé que también tiene sus razones para desconfiar y ponerse medio así (como aquéllo de que la primera vez que vi al muerto no le dije porque sabía cómo iba a reaccionar), pero que tampoco se pase de gandalla. La verdad es que prefiero ya no decirle nada ni hacerla muy de pancho, sólo mostrar mi descontento, porque éso de quedarme calladita y apechugar nomás no es para mí.
¿Y que por qué ahora tanto drama? Bueno, hoy fue segundo día de vacaciones de mi jefa, quiere decir que desde que llegué, no habíamos hecho cosas juntas porque ella tenía qué trabajar y yo... pos me vengo levantando a la hora que ella sale (o sea, pasadito el mediodía...) y desde hace unos días, me dijo "¿quieres ir conmigo el martes al Centro?" pos no iba a decir que no a la oportunidad de andar baboseando con Doña Maclovia... y total que le dije al Jelipe que no nos veríamos hoy por lo mismo. Pos hoy me llamó para ver si había regresado temprano, pero pos no, Doña Maclovia, ya se sabe, es de carrera larga... Cuando le llamé al Jelipe para decirle que no había llegado tempra, estaba de un humor... ¡fenomenal! Así que le conté que Doña Maclovia quería que mañana también fuéramos al centro a terminar de babosear lo que hoy no baboseamos... Pos Jelipe, que repito, ya estaba de mal humor, me dijo "pues llámame cuando no estés tan ocupada para verme..." ¡zas! O sea, si quiero pasar tiempo con mi mamá, porque tenía 8 meses que no la veía y hace un mes que regresé, ella aún no tenía vacaciones... ¿es pretexto para no verlo?
¡Changos! Pos todavía yo de buena gente, le digo "¿quieres venir con nosotros?" ¿y que me saqué? Un "No, gracias..."
¿Cuándo será el día que Jelipito va a crecer y va a dejar de tomarse tan personalmente todo? grrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr

domingo, 8 de julio de 2007

Noche lluviosa de sábado

Lo dije ya una vez y lo repito: últimamente la gente en general me aburre. Y no creo que se deba a la onda que Jelipe me quiere enjaretar: o sea, "estás deprimida".
Me cuesta tanto creer que la gente esté tan... hueca. ¿De verdad no les preocupará cultivar un poquitito de cabeza? La superficialidad, ¿está de moda o cómo?
Empezando porque ahora sale una película de David Lynch y te encuentras cines retacados de pseudo intelectuales con disfraz que corren a comprar sus boletos como si fuera el pre-estreno de Harry Potter and The Order Of The Phoenix (y saben que nada tengo en contra del Potter, excepto el amor poco crítico que la gente siente por él y otras cosas) a su complejo más cercano. Ya se sabe, al Lynch no hay que entenderlo, sólo quererlo, pero nunca faltan los valientes que dicen que han descubierto el hilo negro en sus películas lo cual me hace siempre mucho ruido. También hay qué decir que Lynch no es el único director de culto, sino que se ha hecho el nombre que se ha hecho porque nadie entiende por completo sus películas (ni en sueños lo hará), pero como se ha puesto de moda, pues ya todos los que se creen inteligentes le tienen un altar al lado de su cama.
Me acordé un poco con esto de algo que leí en Vida en el Limbo: antes, sólo los apestados usábamos Converse, hoy incluso existen marcas de zapatos que se han encargado de copiar el estilo una y otra vez... y es cierto, ahora los Converse son básicos para la imagen pseudointelectualinteresante que la gente quiere dar.
Pero bueno, ¿todo esto por qué? Pues por que ayer fue el colmo de todos los males, cuando me encontré escuchando sin querer una situación de lo más horrible. Fui a una fiesta con Jelipe, y en una de las clásicas idas al baño, los borrachos gritones traspasaban la puerta con sus gritotes:
- "Ay, sí güey, la nalga aguada se ve horrible, ¡especialmente en las mujeres! Es que no mames, güey, ¿por qué no se cuidan? ¿Es de verdad tanto esfuerzo ir al gym? No creo, güey. Pero es que las viejas ya quieren creerse como que le dan más atención a su cabeza que a su cuerpo... que no mamen, ¿no? Un poco de los dos no estaría nada mal... pero en ése caso, ¿a quién le importa si la vieja es inteligente? Es lo de menos, ¿no crees?..."
Y en ése momento salí del baño sólo para encontrarme con una hermosa imagen: dos gorditos, feítos, bastante desagraciados, como orígenenes de las voces que hasta entonces había escuchado...
Zas... ¿y tú, qué autoridad tienes?

viernes, 6 de julio de 2007

¿Por qué nadie lee mi blog?

Sólo Yahui por eso la quiero tanto...
Y si leen, ¿por qué no comentan?

I need some love

A más de un mes que llevo aquí, apenas me estoy acomodando, más que con calzador que por dejar que las cosas sigan su cauce natural. No me gusta que sea así de forzado, pero ya me la han sentenciado, o me aclimato o me aclimuero.
Jelipe sigue haciendo berrinches porque decidí no salir con él y sus primos cada fin de semana. Sin embargo, tengo mis razones: me aburro. Últimamente la gente en general me aburre, pues no todos son como Yahui y el muerto, que me entienden porque no intentan cambiarme, sino porque en verdad les gusto como soy (a Dios gracias). Con ellos dos me siento perfectamente, protegida, tranquila... querida.
Y es que ya entendí, no es necesario que esté con el muerto para sentir que me da su amor. De hecho, prefiero quedármelo como amigo que como "presencia amorosa", pues creo que cuando hemos estado juntos se ha guardado todo lo que quiere decirme por miedo e inseguridad. Así como amigos es como si disparara balas de salva, aunque no voy a negar que sí hace que se me salga una que otra lagrimita cuando me confiesa cosas bonitas, como que todo lo que él ha creado está dedicado a sus papás y a mí.
Y hablando de sus papás... esta semana comimos todos juntos como hacíamos cuando el muerto y yo éramos algo. Debo confesar que en ningún otro lugar me siento como parte de la familia, aunque Jelipe ha hecho muchos esfuerzos parecidos. Terminando de comer las delicias que siempre prepara la mamá del muerto, ella y su papá me confesaron que me extrañaron y que ya hasta querían irme a buscar donde estuviera, pues les hice mucha falta. Eso también hizo que el gañote se me cerrara y los ojitos se me enrojecieran. El muerto me lo dice una y otra vez; tengo una familia de ése lado y aunque a veces me saque de onda, creo que es verdad. Me siento bien ahí y sé que tengo un lugar.
Con la Yahui, pues como siempre, tenemos nuestras etapas de "no te soporto" pero la última vez que la vi me sentí tan bien... y no sólo por que hicimos lo mismo que siempre hacemos (chelas, mezcal, botanita...) sino porque sé que con ella no hay tox de nada. Luego variamos un poquito, pues se fue con Jelipe y conmigo a echar fiesta y al final, dormimos todos (Jelipe, Yahui y yo) en casa del Jelipe. Antes me hubiera dado mucha pena llevarla a esos trotes, pero no porque ella me dé pena ajena, sino la bola de borrachos con los que salimos... pero creo que todo estuvo bien. Si la próxima vez Yahui se niega a ir con nosotros... bueno todo es culpa del Jelipe.
Ciappa Destra me escribe casi diario, lo cual me da mucho gusto, pero me desespera cuando se pasa de quejumbres, como últimamente. Lo peor es que la terapeo, le pido que haga algo por estar mejor y ¿qué pasa? Solita se cierra las puertas... bueno, en ése caso, no hay peor perdido que el que no quiere encontrarse.
Hoy abrí mi correo después de un buen rato de no abrirlo y me encontré con que l'autre me escribió. Para qué digo que no sentí bonito... pero no tanto porque me escribiera, sino porque me dio nostalgia de las tardes nubladas y lluviosas de N, cuando estando en su cama me tapaba casi hasta los ojos, los cerraba un momento para abrirlos al siguiente y descubrirlo mirándome y sonriendo.
Necesito eso. Necesito amor y lo estoy buscando en todos lados donde puedo.

miércoles, 20 de junio de 2007

Periodo de "aceptancia"

Bueno, pues ya, se acabaron los dramas en cuanto al problema del muerto. Finalmente lo vi. Sólo que antes de verlo no le dije a nadie. Pero es que varias cosas han pasado estos días que me han hecho pensar y crecer y pensar que he crecido.
Cuando estaba recién comenzada la bronca, yo me preguntaba para qué me buscaba y juraba que no quería volver con él y puro drama, ¿no? Pero conforme ha ido pasando el tiempo, me he tranquilizado. Después estaba con que me encantaba que me dijera que yo era lo max de lo max para él. Después vino la onda del encabronamiento porque veía que estaba echando las cosas a perder con su nueva chica, a la que decía que adoraba. Finalmente y luego de tanto pancho, hoy lo ví y terminaron de caerme muchos veintes:

Hay gente que se vuelve Imborrable en nuestra vida. Gente que nos ha marcado tanto y tan hondamente que se vuelve referencia forzada de todo lo que hacemos y vivimos. Hay veces que por más que luchemos por sacarnos a alguien del corazón, sólo logramos enterrarlo más hondo. Sé que no quiero estar con él ahora, pero también sé que eso podría cambiar de un momento a otro. Por lo pronto, somos amigos, nos hablamos con la verdad, nos jalamos las orejas cuando la estamos regando y nos queremos. Pero es un amor limpio, pues sabe que estoy con alguien y yo sé que él en este momento está con alguien aunque acabe de romper con ella. No siento necesidad de darle besos o de hacerle el amor. Me gusta hablar con él y podemos hablar de todo. Sé que eso cambiaría si volviéramos a estar juntos, así que como nunca hemos sido amigos, ahora lo estamos siendo y creo que eso nos da mucha más paz que cualquier otra cosa. Aprendí a aceptar que hay cosas que no puedo cambiar, como el hablar siempre de él y que esté aunque no esté físicamente, como el escuchar una canción e inmediatamente pensar en si le gustaría o no, preguntarme qué estará haciendo de su vida y si será feliz...

Sé que ahora no quiero cambiar que esté en mi vida, le guste a algunos o no.

lunes, 18 de junio de 2007

No estoy de humor

Pues con Jelipe las cosas mejoran. ¿Que como le hicimos? Fácil, la cercanía ayudó, sin embargo, ni él ni yo estamos 100% contentos con lo que somos ahora.
Creo que me volví una viejita amargada o él retrocedió unos 5 años en su crecimiento. Pero como no estoy de mucho humor para escriir, he aquí una lista de las cosas que me enojan de todo en este momento:
1. Subirme a un pecero. No sé si los cabrones que manejan se volvieron más idiotas mientras no estuve o de plano es verdad de que en el pasaje va su vida...

2. Que me vean como si fuera bicho raro. Incluso dentro de mi cuadra, salgo a la calle y la gente parece que vio un fantasma o me hacen creer que traigo mocos colgando de la nariz.

3. El ruido. Si antes me sacaba de quicio, ahora no sé cómo definir lo que el ruido me produce, sobre todo cuando es un borracho idiota que grita como si con el grito se le fuera a bajar un poco la peda para seguir chupando o los radios a todo volumen de mi papá, llenos de gente que balbucea cosas incomprensibles y hace ruido.

4. Subirme a un taxi en la noche. Después de lo que le pasó a Yahui, yo no me quiero arriesgar, además de que me cae que en este lugar no me siento segura.

5. No sentirme segura.

6. Que mis papás hayan adquirido nuevos vicios fregativos, como la controlada de las horas de llegada, las llamadas de teléfono (¿quién te habló?) y el querer saber hasta el último detalle de mi vida francesa (¿y la mantequilla es igual que aquí?)

7. Que Jelipe pregunte todo el tiempo si ya no lo quiero porque no estoy a gusto.

8. Que no existe minuto en el día en que pueda estar tranquila, dado que mis papás entran a mi cuarto como si yo no estuviera ahí.

9. Que ya no puedo comer chile como antes. Ahora, cada vez que se me pasa la mano, me da chorrillo...

10. Que no me encuentro y no me encuentro y no me encuentro.

11. Que hay gente que sólo me busca para preguntarme "¿y qué me trajiste?" ¡Putain! ¿Cuando diablos van a entender que prefiero gastarme el dinero en mi misma y no en otros?

12. Que la gente en general me molesta y me parece pendeja... De no ser por Jelipe y por Yahui, ya me habría puesto un tiro.

13. Que siento mi espacio vital invadido con tanta pinche gente que hay aquí (¿Cuándo van a hacer caso al seguro social y se van a hacer la vasectomía o la ligadura de trompas? ¿Cuándo van a empezar a hablarles derecho en las escuelas para que no haya tanta escuincla mocosa que ya es madre? ¡Me lleva! Si no hay dinero para continuar la escuela, pues ¡menos para tener un hijo!)

Y un sinfín de cosas que ya no puedo seguir nombrando porque nomás me pongo de malas... ¿Cuándo se me va a quitar esto?

Seación de berdades (sic)
Pues empezando por ahí, ¿no? No has crecido. Todavía ni siquiera aprendes a escribir... ¡chingá, ya es tiempo de que crezcas!
El muerto sigue dando patadas de ahogado. Manda sms e insiste en que hablemos y/o nos veamos (claro, como ahora ya se quedó sin chica...) Se escuda detrás de que somos amigos. Se escuda detrás de que según esto soy su alma gemela.
Ayer hablamos como 1 hora y media por teléfono y todo para que me contara todo el chisme de su chica. Ya no me dan celos, hubo un tiempo en que sí los sentí. Siento que a ella no le interesa y él se aburre. Lo que sí me da es hueva, y mucha. Veo con tristeza que he crecido, que ya no soy ni la sombra de quien era hace apenas dos años, pero él sigue clavado en lo mismo. Sigue con la onda de despedirse trágicamente y chantajear a sus víctimas, sique con la onda de "estoy deprimido, ni siquiera me he levantado para ir a trabajar" Y se lo dije "chale, no cambias... sigues siendo el mismito que se despide con la promesa de volver... ¿por qué no dejas a la gente tranquila seguir con su vida? ¿Por qué hemos de vivir con el miedo de que vuelvas? Pues tú quieres volver, pero chance y de quien te despides no quiere que vuelvas..."
Zas
Se quedó en absoluto silencio.
Estamos a años luz de crecimiento.
¿Y qué me contestó?: "Me doy cuenta que tú y yo ya no podremos estar nunca juntos... ¡qué irónica es la vida!"
Pos no, la vida no es irónica, tú eres un baboso que no sabe despedirse, eso es todo. Si no funciona, pues no funciona... a fuerza, ni los zapatos entran.
Y hoy, quería que nos viéramos a como diera lugar. Yo estaba con Jelipe y no podía salirle con un: "¿adivina a quién vamos a ver?" Cuando sabe la historia y sabe todo... todo por que necesitaba abrazos. ¿Y lo que yo necesito, cuándo? Necesito mi tiempo con Jelipe.
¿Por qué no puede entender que el ser parte importante de mi vida no significa que cuando me lo pide, se lo voy a dar todo y hasta voy a poner mis necesidades en segundo plano para estar con él? Chale... chale y ¡chale!

lunes, 11 de junio de 2007

Ora sí ya valió

Yo creo que al fin llegamos al principio del fin. Me cuesta aceptarlo, pero ya no soporto mucho tiempo las tonterías de Jelipe. Sus bromas idiotas, sus comentarios quesque ácidos, su risa tonta que sale en los momentos más oportunos...
Fue tan bonito, pero creo que se acabó, otro más con el que salgo del chongo...

miércoles, 30 de mayo de 2007

This is the end.

Dos días más. Sólo dos días más.

El lunes que me fui de mi casa, ésa de la foto, no podía dejar de llorar. Iba en el tren, por última vez el recorrido R-P, los ríos que pienso son todos el Sena, y lloraba y lloraba me sorbía los mocos y volvía a llorar. Lo más difícil fue despedirse de M, G y A. G y A me veían llorar y bien sacadas de onda, ponían cara de que iban a llorar también. M me decía "no llores, que si no todos vamos a llorar ahorita" y yo tratando de aguantarme las lágrimas haciendo esfuerzos para que no se me salieran, hasta que me dolían los ojos de tanta represión. Viendo de reojo, creo que vi una lagrimita en los ojos de M, cosa que nunca antes había visto. Monsieur L me acompañó hasta la gare, cargó mis maletas y las dejó en el tren, me dio un abrazo fuerte y luego siguió el tren hasta que tomó velocidad (sí, ya sé, como de telenovela, ¡pero es bonito!).

Donde el corazón se me dobló bien feo y sentí la tripa que se hacía nudo, fue cuando pasamos por ése punto desde donde se puede ver todo R, con el río, la catedral, el edificio de l'autre, el edificio de la región... ahí sí, hasta los otros pasajeros me voltearon a ver con cara de "¡changos! creo que ésta va caminando hacia la silla eléctrica".

Luego mandé un mensaje a Ciappa Destra: "Je suis déjà sur le train, je peux pas m'arrêter de pleurer..." y ella me contestó, como si de verdad creyera que es un consuelo: "Ne pleure pas. Tu sera finalment entourée par tous ceux qui te aiment. J'ai cherché de parler avec A: il veut pas. Je suis en depression. Je sens quelque chose pour lui" pero creo que no entiende que me di cuenta que en R también conocí personas que me quieren y a quienes quiero... ¿será que ella no encontró a nadie así? De todos modos, me sacó de onda su manera de hacer inmediatamente las cosas sobre ella. ¿Por qué no me escribió antes para contarme que había querido hablar con A y que él no había querido? ¿Porque escogió el momento en que yo le escribí? Le contesté: "Mais tu sais que ça c'est pas vrai, cést seulment l'afection normale. Je suis trop hereusse, c'est pour ça que je pleure, en plus, j'ai aussi des personnes qui m'aiment et qui j'aime ici, ça tu le sais" y finalmente, ella contestó: "Faites attention avec el muerto. Biz et pense à moi quelque fois" como si quisiera en realidad darme a entender que no pienso en los demás, sólo en mí misma (de un modo es cierto y en eso, el muerto tiene razón, ser un poco egoísta no me va a hacer daño).
Veo las fotos del comienzo y me parece como si hubiera sido ayer que llegué a este mismo lugar con cara de susto y sin entender nada. Hubiese querido que el tiempo pasara más lento, pero no tengo ningún remordimiento de haber hecho o no haber hecho algo. Hice lo que pude hacer y quise hacer y tan tan. Ahora es cuestión de esperar al regreso para ver los resultados.
Jelipe anda otra vez como loco con eso de que no hace nada y se siente inútil y los demás lo hacen sentir peor de inútil. Anda deprimido y clavado en la onda de que está tocando fondo y no puede haber nada peor. Se lamenta de todo, pero cuando le digo algo, me reclama que no lo entiendo y que lo único que me pide es apoyo... ¿Pero qué clase de apoyo? ¿Apoyo de escucharlo y quedarme callada mientras me dice que piensa en meterse una bala en el cerebro? Desolée, pero eso no puedo hacerlo. Sabe mi historia familiar con eso de la "ayuda profesional" y la empastillada y aún así se atreve a decir que probablemente ésa sea su solución. No, no y no... creo que si se sigue clavando en estas ondas de "estoy muy mal y nada sirve" tendré que dejarlo, pero no por egoísta, sino porque no creo que sea muy sana para mí esa actitud. Sé que se oye ojete, pero es éso o viviré con un cargo de consciencia que no quiero tener. Sin embargo, aún tengo la esperanza de que todo cambie en cuanto vuelva.
Me doy tres días. Tres días para estar feliz de haber vuelto a casa, luego de ésos tres días, seguramente querré salir volando rumbo a otro lugar...

jueves, 24 de mayo de 2007

Etiquetas

Hace dos noches tuve una exageradísima bronca con Jelipe por una cuestión que ni siquiera nos afecta. Y todo porque según él, soy cerrada. ¡Diablos! Nunca nadie me había dicho algo tan horrible... Preferiría pensar que es todo lo contrario, que abierta soy, aunque quienes me conocen no me dejarán mentir al respecto. Como Yahuitl diría, prefiero pensar que agarro la onda y que conmigo no hay que meterse en explicaciones innecesarias de es blanco o es negro. Y eso es lo que me molesta, que hay gente que por fuerza necesita las etiquetas para vivir feliz y tranquilo, como Jelipe que dice que por el simple hecho de haberme besuqueado alguna vez con una mujer y haberlo disfrutado, soy gay o probablemente bisexual. Pero es que los hombres jamás de los jamases entenderán que el órgano erótico (ya no digamos sexual) más importante es el cerebro, y no el cazzo, como los tontitos piensan. Y entonces, según la visión (cuadrada, digo yo) de Jelipe no cabe la más mínima duda de que lo hice porque soy gay. Nada de que lo hice por saber qué sentía, nada de que lo hice por traspasar mis límites y demostrarme que todo está en el coco, entre otras razones. Según él, ésa onda mía de decir que me gusta una chica que veo en la calle o que tal o cuál mujer me llama mucho la atención es porque me quiero ir a la cama con ellas y no porque la chica en cuestión me despierte un tipo extraño de erotismo en el que me imagino que se sentirá tener ésas piernas o ésas pompas o ésos labios y autoerotizarme.
Según la visión cuadrada de Jelipe, entonces, o eres o no eres. No hay nada en medio. Y yo no sé, pero me parece que de tanto poner etiquetas, un día nos vamos a quedar sin espacio.
Me molesta mucho que la gente siempre tenga qué poner etiquetas a todo para sentirse a gusto: "mi novio", "mi casa", "mi coche", "soy gay", "soy straight", "soy bi", "soy arquitecto", "soy pintor", "soy poeta"... "eres un bueno para nada", "eres un pendejo", "es una puta", "somos un equipo", "son unos idiotas", "tu chica", "mi amante", "su cuchiplanchis", "mi marido"... y un sin fin de etcéteras. Me molesta más aún que cada vez que presentas a alguien a otra persona, tienes qué especificar qué relación tienes con él, pues si no, una de las partes involucradas termina ofendida. No hay nada más fastidioso que decir "mira, te presento a Jelipe, mi novio", porque a veces se les barre y terminan diciendo nada más "mira, te presento a MI NOVIO", en especial si son chicas que te presentan a su chico, no vaya a ser que en una de ésas se los vayas a bajar. Y lo mejor es cuando escuchas una conversación entre hombres estilo: - "¿Qué onda, güey, ya andas con Paquita?" -"No seas pendejo, cabrón, es mi movida"... Alguna vez también tuve una bronca por esto con Jelipe, pues cuando ha conocido a mis amigos y familia, siempre lo presento como "Jelipe" y tan tán. Pero un día me dijo "oye, no estaría mal que al Jelipe le agregaras que soy tu novio, ya son varios los que me preguntan quién soy..." y yo bien enojada porque creo que las personas primero son personas y después todo lo que quieran ser y que si él y yo sabemos la naturaleza de nuestra relación, pues a los demás debería importarles un cazzo. Y por el contrario, cuando llego a conocer a su familia y amigos, me presenta como "mira, es mi novia, Chloé" o sea, todo al revesado, porque para colmo, según sus ideas, primero soy su novia y luego soy Chloé... ¡Pues no y no y no! Insisto, primero la individualidad y las etiquetas a la chingada, porque la naturaleza de mi relación con él es cosa que sólo a nosotros debiera importarnos.
¿Por qué es tan difícil vivir sin etiquetas? Pues porque los seres humanos necesitan de los límites que les ponen ésas etiquetas, o sea, si yo digo "es mi cuchiplanchis" pues me estoy autoponiendo el límite de no enamorarme... ¿o no? Porque de plano sería alguien con quien me daría pena admitir que ando, entonces, pues que se quede en algo más lejanito. La bronca es cuando nos salen los tiros por la culata (sin albures de ningún tipo) y entonces el famoso cuchiplanchis se transforma en la madre o padre de nuestros hijos, o el macho bien macho sale con que se resbaló y se le hizo agua la canoa...
Por eso voto por la desaparición de las etiquetas, porque no por nada dicen por ahí que cae más pronto un hablador que un cojo y eso de las etiquetas, pues es nomás por chingar.
Y a propósito de chingar... ¿tons qué, soy cerrada?

Adicciones

Ahí viene. Ya lo siento subir. Adoro este momento previo a sentir el efecto... mi cerebro está a la espera. ¿Cómo será ésta vez? ¿Qué me hará sentir? ¿Tendré efectos secundarios? Qué más da... Está entrando, con garra, con fuerza... siento el pecho caliente, mi respiración se agita. ¿Eso fue una sonrisa? No, no lo creo. Más bien fue una risa ahogada. Esto me hace feliz, lástima que sólo sea felicidad momentánea. Pero por el momento no me importa, lo quiero y lo quiero todo aunque al final termine vomitando por la rabia y la indigestión que me provoca. Ya siento ésa garra que me estruja las entrañas y que me hace chiquitito el estómago. Mis intestinos comienzan a moverse y siento el movimiento de cada pliegue. Al final, la continua sensación de querer ir al baño. Es emoción pura. Tengo ganas de gritar, de hacer algo loco, me desinhibo... pero no, recuerdo que hay límites. La felicidad momentánea se va al cabo de sólo treinta segundos. ¿Qué puedo hacer para que dure más?
Luego vienen los efectos secundarios de siempre: la inseguridad, la rabia, la paranoia y mi estómago se siente con ganas de arrojar todo lo que no tiene dentro. Ésa es la parte que no me gusta.
Cada vez que el muerto me dice que me ama, no le creo. Cada vez que me dice que soy su media naranja me da horror pensar que él podría ser mi vida. Quiero decirle que se vaya a chingar a su madre, pero no le puedo dar ése gusto. Soy mucho más inteligente que eso y aunque las ganas me coman de decírselo y de verlo sólo para escupirle la cara, le hago creer que no le guardo ningún rencor, para que me siga diciendo que soy lo máximo, que soy su vida y que siempre haré de él lo que yo quiera. Ésta es mi nueva adicción. Volar alto, alto con sus palabras, hincharme hasta que todas las habitaciones de ésta casa se me hacen insuficientes para mí sola y luego desinflarme y estrellarme contra el piso al darme cuenta que puede decir lo que se le dé la gana, pero no le creo una sola palabra.
(léase este blog escuchando 2 Rights Make 1 Wrong, del disco Rock Action de Mogwai.)

martes, 22 de mayo de 2007

¡Quiero una pinche vida normal!

Je ne suis pas ce que je suis
J'ai bien le droit aussi de faillir, défaillir
jusqu'à mesurer le prix
Mais, qu'est-ce qu'il m'arrive?
Je dors au bord de mon lit.
Holden, Ce que je suis
Después de que la he estado haciendo de drama con la reaparición del muerto entre que sí y entre que no me afectó, pues sigo haciéndola de drama. Después de la noche de conversación para terminar en los temas donde yo quería que termináramos, he estado pensando. Me doy cuenta que siempre me dan por mi lado soñador, me dan por mi lado débil, por ese lado que se desvive por vivir una vida como la de las telenovelas o las películas de Meg Ryan y entonces me encuentro preguntándome si no será que todavía lo amo con todas las fuerzas de mi corazón y que pido a gritos que me agarren de las greñas para hundirme en el drama de la relación tan complicada que siempre he tenido con él.
Pero me doy cuenta que no necesito eso, pues independientemente de que estemos juntos (como pareja) o no, estoy hundida en el drama de la relación. Parece que no hace falta que estemos juntos para tener lo que quiero de él, pues ahora no me hace falta que me abrace, me bese o me haga el amor... ni siquiera se me antoja sentir sus labios o sus manos, sólo quiero que me diga que soy el amor de su vida y que estoy en todo lo que él hace y que no me voy, que no me he ido y que no me voy a ir. ¿Pero por qué?
¿Por qué carajos es éso lo que quiero ahora de él? ¿Porqué necesito que me diga que me ama a pesar de que no quiere estar conmigo ni yo con él? Por eso me pregunto todos los días antes de hacer cualquier otra cosa si no será que lo amo, aunque jure y perjure lavarme la boca con detergente y cloro el día que vuelva a decirlo. Pero decirlo es una cosa... ¿y sentirlo?
Ni siquiera estoy segura de sentirlo... lo que siento son ganas de decirle que es un hijo de la chingada, un cabrón sin límites, un idiota, un pendejo... pero no lo voy a hacer, no le voy a dar gusto.
¿Se puede amar a dos personas? Porque a mi Jelipe lo adoro, lo amo y me muero de ganas de verlo de nuevo. Necesito sus besos, sus abrazos, las tardes post-lluvia caminando por el centro con un helado en una mano y la suya, huesudita y fría, en la otra, las tardes de películas interminables, de besos furtivos, de risas ahogadas entre almohadas y cabezazos en las paredes de su cuarto, las noches de alcohol y pláticas de nada; pero el muerto me resulta también interesante, sobre todo cuando me dice todas ésas cosas que quiero escuchar.
He contado ésa historia mil y una veces, buscando que pierda el sentido de repente, pero no lo logro. Cada vez que la cuento siento el corazón calientito, sonrío recordando las situaciones y las palabras... pero sé bien que éso ya fue y que no volverá a suceder. Porque encima de todo, ahora lo pienso y me da hueva. Me da hueva pensar en tener todo eso en este momento en mi vida. Porque estoy harta de la magia, porque estoy harta de no tener una vida como la de la gente promedio, que conoce gente y se casa con ellos sólo por no quedarse sola en la vida... ¿Por qué no puedo ser así? ¿Por qué tengo que desear una vida así de complicada?
No quiero la gloria de un poeta, no quiero la gloria de una estrella de rock, no quiero la gloria de tener la historia más bella del mundo, porque no la tengo, ésa historia ya no es mía, es de mi memoria, que a veces me traiciona y se acuerda tanto que me hace pensar que es real, que aún vive y que aún siento lo que sentía. O tal vez son sólo las ganas de complicarme la vida hasta el límite para hacer de mi vida un poco menos aburrida. ¡Pero si mi vida no es aburrida! ¿O sí?
Sólo sé que quiero una vida normal...
A Heart That's Full Up Like a Landfill
I'll take a quiet life
A handshake of carbon-monoxide
with no alarms and no surprises.
Radiohead, No Surprises
No voy a decir que no pienso en él porque sería una gran mentira. Hay días que pienso mucho más en él que los demás. Lo que no termino de entender es por qué lo pienso tanto si NO quiero estar con él. ¿Será que al final tiene razón y él también es mi media naranja? Pero yo no quiero que lo sea, creo que no merece ésa etiqueta, no puede ser que una pinche historia tan culera dé como resultado que él también es mi media naranja... No puedo aceptar que sea alguien como él quien se lleve ése crédito.
Pero para mi desgracia, es ya mucho tiempo el que llevo metida en ésta historia como para decir que no es la más importante de mi vida. Se llevó mi adolescencia y con ella he crecido tanto... y no puedo imaginarme sin ella. Y que impotencia siento de no poder desecharla de no poder sacármela.
A mi Jelipe lo amo, de éso estoy segura, y quiero que él sea mi vida. ¿Podré llegar tan lejos con él como para lograrlo?

Adopté un feto

No se olviden de darle una caricia a mi nueva adquisición...

lunes, 21 de mayo de 2007

Cada quién sus gustos

I remember when,
I remember when
I lost my mind...
Gnarls Barkley, Crazy
¿Pues pa' qué digo que no si sí? Me gusta el drama, me gusta el teatro, me gusta que en mi vida haya cosas que me saquen de control, unas más fuertes que otras, eso seguro, pero pues qué, cada quién sus perversiones, ¿no? Y las mías son... hacerme que no pero sí.
No por nada me pasé toda la noche en vela hablando con el muerto, por internet, que si no me sale caro... hablando de babosadas, presumiendo mi vida en Francia, leyendo sus broncas existenciales todo para que al final me dijera lo mismo de siempre, que yo soy doña Chingona. ¿Y para qué lo niego? me encanta buscármela y que me la den, me encanta ser la mera mera, me encanta ser una hija de la guayaba que logra lo que se le hinchan los ovarios.
Ni qué decir de cómo me hinché cuando me dijo que debo ir a visitar a sus papás que aún lo molestan por dejarme ir... ni qué decir de lo alto que volé cuando me dijo "por tercera vez, no te has ido, a menos que te quieras ir"... menos hablar de el súper boost de ego que me dio cuando dijo que soy encantadora, su media naranja, y que me ama... ya sé, ya sé, soy doña Chinguetas, como mi mamá siempre me lo dijo.
Pero esta vez hay una diferencia: siento chido que me lo diga, me infla el ego, pero sólo por unos segundos, porque no le creo... esta vez no correré como una niña asustada a sus brazos, pensando que nadie más puede quererme, pensando que para mí no hay nada más que lo que él puede darme y creo que por eso no hago lo que me dice mi razón: cortar de tajo esos contactos, por muy seguros que sean y sólo se trate de tontas conversaciones en el msn. Pero debo admitir que es adictivo eso de que lo llenen a uno de adulaciones, lo malo es que es como la droga: los efectos no duran toda la vida.
Sé que me van a decir que estoy jugando con fuego y pronto, cuando menos me lo espere, voy a quemarme, que no debo dar pie a que me diga todas esas cosas, que ya sé cómo son las cosas con él y demás, pero me gusta creer que se puede amaestrar alacranes, aunque termine uno envenenado. Ahora me siento intocable, pues por el momento, su veneno no me alcanza... me dice una y otra vez que me ama, pero que no quiere estar conmigo... porque según él, nuestra relación está más allá del bien y del mal (chale!) y yo me siento segura porque no quiero estar con él.
Se siente chido decirle "chinga tu madre" y que se aguante porque sabe que lo merece. Se siente chido que me diga que ahora en mi papel de hija de puta soy aún más atractiva de lo que era antes y lo mejor es que no le creo ni una sola palabra, aunque quiera, no le puedo creer por eso, me siento el tragafuegos, amaestrando al alacrán.
Y probablemente es eso lo que me excita y orgasmea... estar en el ojo del huracán.

jueves, 3 de mayo de 2007

Mándalo lejos

Ah, por cierto, con eso de que Jelipe anda portándose medio raro y de un humor un poco rancio, pues se me ocurrió contarle que el muerto me había buscado.
- Mándalo a la verga... No estoy jugando... Mándalo lejos.
Eso fue lo que me dijo sin pensarlo.
No me agradó su tono de órden. Si en toda mi vida he hecho lo que se me han hinchado los ovarios, ahora no es momento de empezar a obedecer.
No me gustó su respuesta. Debo ser sincera: aunque haya sido también lo primero que pensé cuando leí el mensaje del muerto ésa es una decisión que prefiero tomar yo sola. Además, como dice Yahuitl: no es tan malo tener en nuestras vidas, de alguna manera a la gente que en algún momento hemos querido.
Por lo pronto, Jelipe no interviene en la decisión que tome, pero es seguro: de hacerlo, no diré una palabra, aunque no me guste esconder secretos, pues me hace sentir culpable.