martes, 13 de mayo de 2008

Adiós, adiós...

Oh, the times we had...
Beirut, Postcards from Italy
Yo no sé por qué me afecta tanto este adiós, si estaba visto que entre nosotros ya no existía la más mínima conexión. Ella se empeñaba en hacerme ver que mi visión de la vida y mi entendimiento eran limitados y cerrados. Y sí, llegué a dudarlo, probablemente había algo que no estaba viendo o mi cabeza era mucho más dura de lo que yo pensaba. En realidad, no me conocía. Creo que nunca se dio el tiempo de conocerme. Pienso que pensaba conocerme por el tiempo que pasamos juntas y lo que compartimos ('Cómo fumar mota en 5 lecciones', 'Cuando vaya a Oaxaca, busque el mezcal del Oro', 'Viruta y Capulina vs. Los Imperdibles', 'El Regreso de los muertos', y una larguísima lista de etcéteras); pienso que pensaba... porque en realidad nunca me dijo ni sí ni no, ni tal vez, ni luego... ¿Qué nos unía, entonces?
Creo que a la gente la unen circunstancias y necesidad. Circunstancias porque ella se sentaba junto a mí en Corrientes Generales de la Literatura Hispánica y un día ella encontró el libro que debíamos leer y yo no. Necesidad porque ambas buscábamos qué nos motivara. All you need is love, solíamos decir. De pronto, no hubo más necesidad ni circunstancias: ella se volvió norteña y yo oriental, y no había nada que una necesitara de otra que no se pudiera cubrir mediante sustituciones. Pasó el trabajo y la obligación, pasó que siempre estuve en el último lugar de su lista de personas que le necesitan y a quienes puede servir de algo. Pasó también que la cosa más estúpida de pronto se convirtió en el pretexto perfecto. Pero ya qué más da... desde hace bastante tiempo no hicimos más que forzar las cosas y aferrarnos a algo imaginario. Tal vez por eso no duele tanto.
Cosas malas hubo muchas, quejas tengo al por mayor, pero me quedo con lo chido, me quedo con lo divertido ('¡¡¡wey, tu vieja parece Tomb Raider!!!', '¿quieren una sorpresita?', papas con chile y limón, cerveza Löwenbrau light, porque no había de otra en su tiendita de confianza, los chorrocientos mil discos que disfrutamos juntas y los que no también, las llamadas a Chalco y Mty. con aliento alcóholico, con los fines más... en fin, ya qué... y Francia, a donde ella me acompañó paso por paso, casi casi). A ella (y a su curiosidad por lo que sucedía con l'autre) le debemos la creación de este blog, otra de las muchas cosas buenas que dejó.
¿Qué le hacemos? Gente va, gente viene. Así es de cabrona la vida, y más cuando se ha decidido dejar de luchar.

lunes, 7 de abril de 2008

¿Para qué digo que no?

Pues hace un rato fui de metiche al blog de Yahui y me puse a leer las cosas que ha escrito en estos días en que no he tenido mucha oportunidad de leer por chorrocientasmil otras cosas que traigo en mi cabeza hueca... ¿y pues pa' qué digo que no, si sí?
La verdad sí me cayó la pedrada y sí me quise poner el saco... Pues ya saben, lean el mentado blog y entonces entenderán el por qué de este debrayín.
Y ahora voy a hacer una de las cosas que tanto le chocan a Yahui y voy a hablar de las cosas desde mi puntgo de vista, o sea, lo voya hacer sobre mí... ego, ego, ego. Y es que sí... sinceramente me siento mal porque creo que a veces no le doya Yahui el tiempo y los momentos que ella quiere que le dé, porque ya una vez hablamos de esto y me dijo algo que comienzo a comprender: que no quería contar conmigo sólo para ciertas cosas, sino que a veces necesitaba que yo estuviera con ella en el desmadre, que es cuando ella lo necesita. También creo que tiene razón al decir que cambiar sus planes 'sólo para que ciertas personas estén' no lo arreglaría... ¡changos! sí me siento mal con ella, sobre todo por que a fin de cuentas, sigue siendo alguien muy querido para mí, pero tampoco quiero decir que haré el esfuerzo de estar cuando ella me necesite porque eso sería hacerlo sólo porque me siento obligada a ello. Pero... tampoco quiero seguirle fallando así... chale, qué desmadre.

domingo, 30 de marzo de 2008

Tanto peca...

Ayer en la mañana cuando iba camino a la chamba me sucedió una de las cosas que más me molesta que sucedan.
En el camino de ida a la chamba, un fulano se sentó a mi lado. Al principio pensé que los empujones que me daba con las piernas eran su forma machista de decirme que quería abrir más las suyas, así que no me dejé. Luego, en un alto, sentí algo como... ¿me estaba frotando la pierna?
Pensé que sólo movía su pierna al ritmo de la música que traía el chof, me quité un audífono y... no había música.
Miré al tipo de reojo y... tenía las manos moviéndose ligeramente alrededor del... paquete.
Me dio asco.
Estaba a punto de bajar.
Sólo debía aguantar unos segundos más... que se hicieron interminables.
Ni siquiera quise dirigirle la palabra al puerco éste para que me dejara pasar para bajarme. En varias ocasiones intenté empujarlo, cambiar la pierna de posición para bloquear la suya. Pero lo que no me cabe en la cabeza es... ¿por qué no hice nada?
Hace ya unos años, golpée a un tipo en plena calle por "mamasearme", ¿por qué con este cabrón no hice nada?
Cuando me paré para pasar y bajarme, el tipo me revisó hasta el color de chones, me le quedé viendo con ojos amenazantes... hijo de puta.
El resto del día me sentí asqueada.
La gente, insisto, es un asco.

martes, 11 de marzo de 2008

Stream of consciousness

A job that slowly kills you.
Me urgen vacaciones. Ya. Ando irritable. ¿Y así quieren que una sola semana me baste para descansar? En una semana descansarán los mensos, porque en mi caso, no basta. Hago demasiadas cosas como para encima tener sólo una semana de vacaciones. No me frieguen.
Ni siquiera puedo concentrarme como debiera ni terminar las cosas que he comenzado desde hace meses por querer llegar a mi casa y ya no saber nada de nada.
She's a golden retriever
Hace unos días se llevaron a mis perros, los primeros perros que pude considerar como míos en serio, pues sus dueños no los alimentaban ni cuidaban como debían. Me los mataron a los dos. ¿Con qué fin? Que vayan y sacrifiquen a sus madres o mejor aún, que los sacrifiquen a ellos aprovechando su condición de inútiles crónicos. Mi Fox y mi Greñuda no tenían la culpa de tener unos dueños tan pen...
El viernes vi una camioneta de la perrera llena de perritos. Me puse a llorar de la tristeza. ¿Tengo corazón de pollo? No, sólo pensé en Fox y Greñuda y sus caritas de 'por favor, acaríciame' y me acordé de aquél 15 de septiembre en que corretée a Fox por el jardín en calzones y bien ebria.
Black Magic that blows your mind away
El sábado me lancé al MXBeat nomás por ver a Jarvis (y los Beastie... pa' que no me regañen). Jarvis es Jarvis y siempre lo será. Es todo un showman. Parece freak pero se mueve como dios. He blew my mind away.
Tú puedes sanar tu vida
Hay una cosa que no entiendo y nunca entenderé. ¿Qué le ve la gente a las novelas y libros en general de autosuperación? Todas esas cosas ni siquiera merecen tener un lugar en las librerías... ¿Que un señor que está peor que yo pero tiene más dinero me venga a decir que existe una fórmula para ser feliz? No me vengan con mam...
Como burro en primavera
Odio que llegue la primavera. La gente en las calles se pone como burro en primavera y nomás andan viendo a ver qué sacan y de dónde... ¿por qué no se guardan sus comentarios? Mis castos oídos están hartos de "mamacita, "bombón", "corazón"... ¿por qué no aprenden al wey aquél a quien le valió verme caminar junto al muerto? Sí, él sí fue chido: me miró a los ojos, me sonrió y cantó "hello, sunshine, come into my life...". Guácala. Odio a la gente.
Welcome back, Chloè.

lunes, 21 de enero de 2008

Razones

No es que me azote y no duerma en las noches por el remordimiento o algo así. Tampoco es que de verdad haya sido un parteaguas en mi vida, ni mucho menos. Pero estuve pensando en ello. En realidad es algo constante en mi cabezota hueca, porque de cierta manera sí es una piedrota en el camino que ahora debo sortear, pues ese es un aspecto de mí misma que ahora que he tenido tiempo para revalorar(me) no me gusta mucho que digamos.

Cuando vivía en la P.C., hubo un incidente en el que ahora pienso cuando paso por ahí o cuando me sucede algo similar. Un día, cuando iba camino a la universidad, me subí en el pecero que me llevaba a T. Un mono que iba leyendo un libro me llamó la atención. Era llenito. De cabello claro y ojos grises. Él dejó su lectura y me miró. No nos sonreímos ni nada. Pasó. Llegamos a T. Todos los que íbamos en el pecero, bajamos y se me olvidó el monito. Sin embargo, al subir al pecero que me llevaría hasta la puerta de la universidad, ahí estaba de nuevo. Dejó de nuevo su lectura y me miró. Esta vez fue por más tiempo. Me siguió con la mirada hasta mi asiento y se acomodó. Siguió en su lectura, sin embargo en el trayecto, me dedicaba algunas miradas. él bajó antes que yo. Pensé que no volvería a verlo y me dí de topes por no haber buscado su mirada y sonreído.

Me gustó, sí, pero como siempre, la pena y la inexperiencia en esas cosas me ganaron (¿qué es lo correcto en esas situaciones, sentarte junto a él y preguntar alguna estupidez, como la hora aún cuando traes reloj, decir 'hola'... qué?)

Unos días o meses después, salí a correr al parquecito que quedaba detrás de mi casa: un camino de tezontle improvisado para los vecinos 'saludables'. Mi mamá salió a caminar para sentirse activa. Caminábamos juntas un rato, en lo que yo calentaba, platicábamos de cosas tontas, cuando un pastor alemán me llamó la atención. Siempre he querido un perro y me gustan los perros grandes. El animal se veía juguetón, traía una rama gruesa en el hocico y venía directo hacia nosotras. Al levantar la vista buscando al dueño, me encontré algo agradable: el mismo tipo del pecero, con su cabello claro y sus ojos grises (clavados en mí). Nos sonrío y dijo "buenos días". Le contestamos el saludo. Pasó de largo. Mi madre volteó a verme y me preguntó si lo conocía. Le dije que no (¿para qué meterse en detalles? 'Sí, mamá, sí lo conozco, no sé cómo se llama pero lo ví una vez en el pecero y me gustó'). Las dos levantamos los hombros y seguimos en lo que estábamos. Por lo visto, era mi vecino (¿demasiada coincidencia?).
Era mi hora de correr. Me separé de mi mamá y subí al caminito de tezontle para mis rigurosos 30 minutos de ejercicio. En las tres o cuatro vueltas que me daba tiempo de darle al famoso caminito me lo crucé varias veces, siempre con sus ojos grises clavados en mí. Pero la mensa de yo, en vez de sonreír, saludar o algo, me hacía güey. Trataba de encontrar el valor para decir lo que fuera. Sentí que él también buscaba el momento.
Se terminaron mis 30 minutos y fui a buscar a mi mamá. La encontré en la parte baja del caminito, caminando tranquilamente. Me reuní con ella y caminamos algunos pasos más, hasta que dijo que estaba cansada y que volviéramos a casa. En el camino, me contó que el monito se la había cruzado una vez y, de manera indirecta, preguntó por mí: "¡Ya la dejaron sola!". "No," respondió mi mamá, "anda por allá arriba corriendo". Pensé que el día siguiente sería otro día y que entonces encontraría el valor suficiente para decir hola mientras abría la reja de mi casa.
Basta decir que no volví a verlo, a pesar de que lo busqué varias veces cuando salía a correr, a él o a su perro, pero nunca más lo encontré. Pasaba por cada calle, escuchando atentamente a ver si escuchaba el ladrido de un perro grande, buscaba en cada calle una señal suya, pero nada. Salía a caminar por el caminito de tezontle a distintas horas del día, buscando si quiera verlo de lejos para saber dónde vivía y pasar más seguido, buscando contacto. Nada.
E insisto, no es algo que me quite el sueño, pero aún hoy, a no sé cuántos años de eso, paso por la P.C. y me acuerdo. Aún busco rastros suyos en las calles. Nunca ha habido nada más allá de un recuerdo. Y me doy de topes, aunque no muchos, ni muy visibles, sólo me digo "qué güey". Y no porque piense que de ahí pudo salir la relación de mi vida, tal vez sólo hubiera sido una conversación estilo "hola, ¿cómo te llamas? ¿Qué te gusta?" "El rock" "A mí el grupero" "Bueno, sale, bye". Pero ahora nunca lo sabré.
Y ésa es una de las razones por las cuales creo que bien me dice el muerto que debo arreglar mi faceta social, porque cosas como ésa me han sucedido muchas veces, no con tanto material para un post, pero es algo recurrente, desde que alguien me sonríe en la calle, lo encuentro atractivo, pero en vez de sonreír de vuelta, desvío la mirada.

jueves, 17 de enero de 2008

La neblina en las montañas.

"Te echo mucho de menos. Te quiero mucho. Eres una persona muy importante para mí... En verdad quisiera que estuvieras aquí..."

* * *
Ella nunca me habría dicho algo así de ninguna otra forma. Sé que cuando lo dijo ya se había bebido más de media botella de vino. Creo firmemente en la sabiduría popular: los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.
* * *
Recuerdo sus ojos cafés, de enormes pestañas buscándome en la Gare de Rouen. Recuerdo con qué ternura describía mi cara de terror al encontrarme. Recuerdo esa primera vez que escuché su voz e inmediatamente me sentí tranquila, aunque apenada. Recuerdo su bigote, porque tiene bigote. Recuerdo su manera de fumar. Recuerdo su cabello corto y canoso, aunque sólo tiene 34 años. Recuerdo con que curiosidad me preguntaba sobre el viaje, sobre mis padres, sobre mi país, si tenía planes en particular, qué quería hacer, qué buscaba allí... Recuerdo cada rincón de su casa, las veces que sonrió conmigo o por mí. Recuerdo con qué afán preguntaba acerca de los fines de semana. No quería que me aburriese o sintiese sola.
* * *
"El asistente que llegó este año es chileno. Vive en Boulingrin, donde vivía Isaí, en el Lycée Flaubert, así que apenas lo veo. Pero no me interesa llevarme con él o relacionarme con él. La única asistente que quiero eres tú".
* * *
Me hizo parte de su familia. Por medio de la confianza. Me confió lo que ella considera lo más importante: sus hijas. Nunca recibí un abrazo de su parte, excepto el día en que nos despedimos. "No llores, que me harás llorar". No quiso ir a la Gare. Su esposo me llevó. Su esposo me despidió. Sé que volveré a verla. Sé que se ganó el lugar que ocupa.
* * *
Sus frases más recurrentes eran: "te voy a matar" y "me cago en la mar". Yo la molestaba cuando iba a clase con el madrileño que tan mal le caía: "Tengo clase con tu amigo". Chiappa Destra tomó una foto donde salimos ella y yo con su esposo, estando ella de vacaciones. Él nos llevó a recorrer las playas de Normandía. Chiappa, al ver la foto, dijo que se llamaría "Me cago en la mar".
* * *
"Mi madre me dio mucho dinero antes de morir para ir a verte. Sólo por eso me lo dio. Y estoy muy mal, pero iré a verte y eso me consuela sólo un poco".
* * *
Hoy vi niebla en las montañas. Recordé el día que me llamó para ver si había visto la nieve caer la noche anterior. "Por fin conociste la nieve... ¿estás contenta?"

jueves, 27 de diciembre de 2007

28 días después

Imagina despertar un día, después de un largo sueño. Te desperezas. Todo te duele y no sabes por qué. No reconoces la habitación donde estás. Tus ojos tardan un poco en acostumbrarse a tanta luz. Tu cerebro comienza a carburar. Sientes frío. Te das cuenta que estás desnudo. Afuera no se oye un sólo ruido (¿estarás soñando? ¿habrás muerto durante tu sueño?). Te levantas. Hay varias agujas y mangueritas conectadas a tu cuerpo. Tu brazo sangra al arrancarlas. Como puedes, te escabulles al exterior. Ni un alma en las calles. Papeles y basura la cubren. De pronto, te das cuenta que la basura no es basura, sino cosas que parecen haber sido dejadas con descuido sobre el cemento. Gritas una y otra vez esperando que alguien responda. Nada. Llegas hasta una iglesia. El cura intenta atacarte. No entiendes nada. Sientes miedo. Un par de personas con bombas molotov en las manos te gritan "¡Es por aquí!", mientras una horda de gente que emite ruidos extraños y parece furiosa te persigue al tope de sus energías.


Esto es lo que sucede durante los primeros veinte minutos de 28 Days Later (Exterminio, le pusieron acá), una de las películas que durante los últimos meses ha logrado mantenerme obsesionada.

Me han preguntado varias veces qué es lo que me atrae tanto de esta película. No puedo tener una sola razón. Hay muchas, como la conexión que logra Danny Boyle entre lo visual y lo sonoro. La escena en que Jim encuentra los cadáveres de sus padres en casa, ambientada por Abide With Me, es un golpazo hasta para el más rudo. Leer el mensaje que han escrito los padres al reverso de la foto de Jim cuando era niño arranca las lágrimas. Otra favorita es la escena de Budgen's, donde Selena, Hannah, Frank y Jim encuentran las puertas abiertas y provisiones a montón, mientras se desafían a correr con los carritos del supermercado por los pasillos, llenando hasta el tope bolsas con provisiones deliciosas: chocolates, whisky, manzanas... y Grandaddy bajito, bajito al fondo con la poderosa AM180. Otra escena más para el anuario: la familia de caballos salvajes que corre en los campos, mientras Frank, Hannah, Selena y Jim comen, tristes, luego de haber perdido toda esperanza de no poder recuperar el mundo en que vivían 28 días atrás, mientras Brian Eno suelta la fabulosa An Ending (Ascent). Definitivamente hablamos de una película que tiene buena comunicación entre lo sonoro y lo visual.
Más allá de las escenas conmovedoras, no es nada más una película sangrienta. Sí, los infectados son una parte muy importante de ella, así como las persecuciones que se suscitan entre quienes ellos y los que no lo están (aún), pero creo que yendo más al fondo, la angustia que provoca no se debe solamente a lo que sabemos no ocurrirá a los personajes principales, sino que es una película que nos lleva a ponernos en su lugar. Como expectador, a veces se antoja la idea de despertar y encontrar la ciudad desierta, sin microbuseros (si yo hiciera un remake de esta película, los infectados serían seguramente microbuseros y no andarían a pincel, sino en sus microbuses infernales), sin tanta méndiga gente estresada, aunque muy probablemente no sería tan diferente de como ya es. Lo dicen en ambas partes de esta película (por cierto, la segunda no tiene nada qué ver con la primera, no está dirigida por el Boyle y es todo un cliché con C mayúscula): las cosas, si volvieran a la normalidad, no serían tan diferentes, a final de cuentas, tanto antes como después, es sólo gente matando gente.
Yo, últimamente, me trepo al micro, en mis viajes de hora y media entre mi casa y mi trabajo, le subo todo el volumen al mp3 y escucho una y otra vez el soundtrack. Me imagino que no hay nadie en las calles, que todo está desierto... y respiro tranquila, aunque me da horror pensar en que el fulano que viene roncando atrás de mí pueda ser un infectado.

Nuevo Sol

A últimas fechas traigo algo fijo en la cabeza. Quiero cambiarme el nombrecito, el problema es que no todos lo entenderían.
Pero bueno, les aviso que desde ahora Chloè, dejará de ser Chloè y ahora se transformará en Cihuacóatl (del náhuatl; cihua: mujer, coatl: serpiente). Hagan sus apuestas para ver cuánto le dura el gustito.

Somos egoístas

La verdad es que la gente hoy en día no sabe escuchar. A nadie le importan los problemas que puedan tener los otros, por muy interesantes que pudieran ser.
La prueba es simple: comienza a contarle cualquier cosa a alguien y verás como en dos segundos se transforma en una invitación a que nadie te haga caso. Siempre habrá algo más importante qué decir o qué hacer y lo que tú pudieras sentir o pensar no es del interés de nadie.
Otra prueba es que la gente siempre está interrumpiendo al que habla y luego se queja de que no es capaz de ser concreto. Pero insisto, el problema no es la incapacidad para concretar, sino la ineptitud para escuchar.
Comienzo a pensar que la gente, en realidad, es sorda.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Te extraño más que a matar zombies

Para M. mi amor platónico y celular aunque no lo sepa (juar juar)
Hoy me levanté pensando en tí. Ya no es raro. Ahora es casi incómodo. Sobre todo por lo que significa el pensarte sabiendo que no estás cerca.
Abro los ojos y la primera imagen que viene a mi mente es tu cuerpo calientito junto al mío por la mañana, tus ronquidos suaves (te he engañado siempre; roncas peor que un oso encabronado) y el dulce olor que despides luego de una noche de sueño reparador (miento; hueles igual que todo el mundo en la mañana, pero eso poco me importa). Pienso en como te besaba la frente al levantarme y tú sólo te escondías en la profundidad de las cobijas, haciéndome recordar el dolor de levantarme temprano mientras tú podías dormir por no sé cuántas horas más. Cuántas veces no desée mandar todo al carajo, regresar bajo las cobijas y rodear tu cuerpo con mis brazos, mientras volvía a hundirme en un profundo sueño. No sé por qué nunca lo hice.
Me estiro un poco y recuerdo las mañanas de domingo en que amanecías a mi lado y en que utilizaba como pretexto el estirarme para meter una mano entre tus pechos. Me gustaba ese perfume que impregnaba mi mano después de haber estado entre ellos, mezcla de perfume y sudor. Agridulce, así olía mi mano luego de haber estado en la división de tus senos. Inconscientemente (o tal vez con toda premeditación, alevosía y ventaja), mis manos terminaban sobre tus pechos en algunos minutos. Tú despertabas renuentemente, bostezabas, sonreías con los ojos entrecerrados y te negabas a besarme, argumentando que tu aliento por la mañana era el peor (el de todos, ¿no?). Te levantabas para lavarte los dientes. Recuerdo cómo me gustaba mirarte caminar hacia el baño en pantaletas (las azules estilo bóxer eran las mejores) y camiseta. De vuelta, tus senos bailaban ligeramente al paso de tus pies. Me gustaba ver tus pezones erectos debajo de la camiseta, a veces por el frío, a veces como anticipación a lo que sucedería en cuanto volvieras a tomar tu lugar junto a mí.
Cada vez era igual. Tomabas tu lugar en la cama como si nunca te hubieses levantado, me mirabas desde la almohada con esa mirada que tanto me gustaba, entre inocente y cachonda, que me hacía desearte como el primer día. Me acercaba a tí, nos besábamos con fuerza y después hacíamos el amor como si hubieran pasado años desde la última vez.
El resto de las mañanas de domingo pasaba como un sueño. Hablábamos de todo y nada, nos besábamos, reíamos contándonos chistes, juguetéabamos, deshacíamos en críticas a quienes nos daban los momentos más difíciles en nuestros trabajos, hacíamos el amor dos veces más, y luego volvías a quedarte dormida mientras yo pasaba mis dedos una y otra vez por tu cabello. Ese cabello que no puedo quitarme de la cabeza: negro, sedoso, perfumado.
Se me hace tarde, pero qué más da. Hoy he decidido llevar estos pensamientos hasta el límite. Detesto despertar por las mañanas con una imagen tuya en la cabeza. Extender mi brazo al lado contrario de la cama y despertar de golpe, sintiéndome estúpido, al no encontrarte ahí. Recuerdo aquél día en que me enviaste un mensaje preguntándome si te extrañaba y cuánto. Fue entonces cuando se me ocurrió lo que después sería un chiste local entre tú y yo. No sabía cómo decirte que estaba tan entretenido jugando Play, que no sentía mucho la falta de tu presencia. "Te extraño más que a matar zombies" te contesté, y para mi fortuna lo encontraste hasta poético. Desde entonces, a cada rato nos mandábamos mensajes con las misma frase. A veces nos llamábamos a media noche, para decirnos esa frase nada más.
Y no sé por qué ahora, siendo yo el que se fue, siendo yo el que te pidió que nos separáramos por el miedo de que la distancia física a que nos enfrentaríamos nos diera en la madre, siendo yo el que está en la situación más ventojosa, te pienso, te veo, te imagino, te deseo y te extraño más que a matar zombies.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Lo que es no tener nada qué hacer...

Ayer fue cumpleaños de mi santa madrecita. Cumplió 60, e independientemente de todas las consecuencias que eso me trae (sí, a mí, a ella no... o al menos no las dice) por la onda de pensar que mi pobre madre ya está en una edad avanzada (que ni se le nota...), que los miedos de que pronto llegue el día en que ya no pueda salir sola, de que tal vez pronto me pida nietos, etc. etc. se me ocurrió jugar una pequeña bromita en el messenger.
Me puse de sobrenombre "Mi mamá ya es abuela" y las reacciones no dejaron esperar.
La Polla me dijo: "¿En serio? Holy Shit..." (como si fuera un pecado capital)
Un vecino: "Pero... si no tienes hermanos... ¿cómo?" (como si fuera tan difícil pensar en que yo pudiera y quisiera tener chilpas)
Un amigo: "Pero no es por parte tuya, ¿o sí?" (De nuevo, como si yo fuera incapaz de tener hijos o de incluso pensar en ello)
Un ex-alumno: "No me diga éso, miss, usted aún está muy chava..." (Claro, como él no siente el reloj biológico haciendo tic-tac...)
Un amigo del francés: "¿Y tú ya eres mamá?"
Una ex-compañera de trabajo: "¡¿Quéeeeeeeeeeee?! ¿En serio, Chloè? ¿Y cuánto tiempo tienes? ¿Ya empiezo la chambrita?"
Un cuate del internet: "Oye, ¿y tu hijo tiene papá? Si no, yo me apunto..." (Como si fuera absolutamente necesario tener un papá para educar bien a un hijo)
Otro cuate del internet: "A ver explícame éso... ¿ya tienes o vas a tener un hijo?"
Pero el más genial me lo dio mi cuñado, Godzilla, a quien además, le seguí el juego:
"No manches, ¿en serio?"
"Sí, confirmado"
"¿Voy a ser tío?"
Y ahí fue donde me reí y le dije la verdad... El pobre ya estaba organizando la pachanga para festejar el evento. Y entre el susto y la decepción de que no iba a ser tío, hasta se le olvidó el cansancio.
¡Qué bonito es no tener nada qué hacer! Y felicidades muchas a mi mamita... que cumpla muchos más con buena salud.

sábado, 3 de noviembre de 2007

Días de muertos

Desde que era niña, la festividad que más me late es Días de muertos. Todos los colores y los olores me traen tan buenos recuerdos a la fecha...
Recuerdo uno en particular, con mis papás, en Mixquic. Fuimos a un panteón a ver cómo se ponía el asunto. Recuerdo a la gente que cargaba con ollas, botellas y flores y que ponía una especie de mesa-ofrenda en las lápidas y hablaban con los muertitos como si los tuvieran en frente.
Recuerdo a mi abuelo comiéndose las mandarinas y las naranjas de las ofrendas que mi abuela ponía y dejando las cáscaras, que con tanto cuidado quitaba en espiral, para dar la impresión de que la fruta estaba completa.
Recuerdo el dulce de calabaza y de zapote con naranja que hacía mi papá esos días.
Recuerdo el papel picado y el sonido de éste volando con el viento.
Recuerdo el chileatole y los tamales. El pan de muerto. El olor del copal quemándose poco a poco en los sahumerios.
Recuerdo el amarillo y el rojo del zempazúchitl y el terciopelo y sus olores también.
Recuerdo el día de muertos en Francia, tan triste, tan gris, tan horrible, con las campanas de la iglesia que estaba a un lado del hostal donde Ciappa Destra y yo nos quedamos en Caen tañendo con una tristeza indescriptible, a la gente grande caminando con vestimentas oscuras y flores en los brazos camino del cementerio que se veía tan triste. Extrañé mi casa, extrañé mis olores, extrañé los colores.
Ahora que estoy de vuelta, me siguen fascinando las demostraciones de estos días. Tan alegres, tan coloridas, tan olorosas, tan graciosas.
Y me sigo preguntando si la comida de la ofrenda no tiene sabor porque vinieron los muertitos (Abue Ana, Gush, Lupilla, Samuel) o sólo porque ha estado expuesta.
Estos días suceden cosas raras.

martes, 23 de octubre de 2007

¡Hombres!

Últimamente los hombres no hacen más que sacarme de onda. Y no sé porqué me acuerdo de ese dicho que nos aplican "a las mujeres no hay que entenderlas, hay que quererlas" pero aplicado hacia ellos. A veces creo que ya me los sé de pies a cabeza y me salen con cada cosita que me deja más idiota de lo que ya estoy. Pero para qué me detengo en hacerla de jamón, si puedo ir directito a contarles el chisme.


Caso sin resolver # 1: El muerto, para variar y no perder la costumbre. A la fecha me sigue sacando de onda con sus cosas, lo bueno es que ya no es de mala forma. Es decir, ya no me mueve el piso como lo hacía antes, cuando me cimbraba hasta la raíz, sino que ahora siento una especie de lástima por él... ¿cómo? Pues la cosa es que me sigue contando de todas sus mujeres, como siempre, sólo que cada vez que conoce una nueva, se enamora, según él. Ya le dije que si quiere que las cosas trasciendan con alguna, debería hacer ciertos sacrificios y no andar de cabroncito, pero no lo entiende, mona que conoce, mona de la que se enamora. Y lo peor es que se enoja si lo haces ver como un cabrón. Hace unos días, me contó de su "última adquisición" y se enojó cuando le dije "pues a ver ahora cuánto te dura el gusto". Me contestó que yo nunca querré verlo feliz y tranquilo con alguien, le respondí que él tampoco y le ennumeré las veces que me ha dicho "No, Chloè, ese cuate no es para tí", "es un naco, ¡no juegues!" y más se enojó. Y creo que el peor berrinche vino cuando le dije exactamente lo mismo que él me ha dicho tantas veces: "pues si no quieres que opine, no me cuentes cosas, lo siento, pero no puedo quedarme callada si veo que la cagas y la cagas; la solución la tienes tú y ya".
Caso sin resolver # 2: Hace unos años, conocí a un mono en las clases de francés que tomaba en la universidad. Fue casi enseguida del truene con el muerto. Este monito y yo salimos varias veces, aunque yo nunca supe con qué fin por su parte. Existía una especie de afinidad particular entre él y yo, hablábamos bien de música e incluso de teoría crítica, pues al ser psicólogo (en segunda carrera, la primera era una ingeniería) era un cuate culto, curioso e inteligente (o al menos eso parecía). Un buen día, se me ocurrió decirle que me gustaba y su respuesta fue "pues tú no eres mi máximo, pero no entiendo como alguien como tú puede fijarse en alguien como yo... véte en un espejo y véme, creo que no tenemos nada qué ver..." Y después de eso sólo estuvimos jugando jueguitos estúpidos, pues cuando yo comencé a salir con alguien más, él me la hacía de jamón preguntándome qué lugar ocuparía ahora que yo tenía a alguien más. Hace unos días, fui a tomar un café al centro con una amiga de la prepa a quien hace mucho no veía para contarle de mis aventuras francesas y algunas otras cosillas, y mientras estábamos en pleno lavadero, él entró al café. Lo vi distinto, descuidado, gordo... apagado. Lo saludé, me abrazó, me miró de pies a cabeza (y como buen hombre, se detuvo unos segundos de más en el pecho) y me dijo lo bien que me veía, que estaba muy cambiada y que le gustaría que nos viéramos pronto... ¿Quién diablos lo entiende?
Caso sin resolver # 3: Jelipe. Luego del horrible truene que nos aventamos, lo comencé a extrañar a los pocos días y quise hablar con él para aclararle ciertas cosas que había dicho el día que tronamos. Le pregunté a Godzilla si creía que su hermano querría hablar conmigo y me respondió que lo dudaba, que lo conocía y que sabía lo orgulloso que era y que dudaba que le importara. Sin embargo, decidí llamarlo y pedirle que nos viéramos. Yo pensé que me diría que no y que le hiciera como quisiera, sobre todo por el " en verdad espero que no te arrepientas con el tiempo" que me dijo al final de la llamada tronadora. Me dio que sí, lo cual para mí ya era muy raro, aunque yo no iba con expectativas muy altas luego de las muchas veces que me contó que él jamás había regresado con una novia, que para él un truene era un truene y que asumiría las consecuencias. Sin embargo, luego de hablar, estamos juntos de nuevo, aunque no por completo, pues primero debemos trabajar en nosotros mismos, ambos decidimos poner de nuestra parte y estamos mejor... ¿qué lo hizo cambiar de opinión?
Caso sin resolver #4: La Polla. Después de que todos sus intentos me hicieron pensar que no buscaba nada serio conmigo, años después volvemos a donde hace muchos años estuvimos, coqueteándonos por msn y arreglando reuniones furtivas. Lo que es no tener qué hacer (lo digo por los dos).
Caso sin resolver #5: El que me gusta y que el muerto llama naco. Nos vimos un domingo, fuimos a desayunar y anduvimos por varios lugares gastando dinero (discos, juegos, películas), al final hubo besos, besos que me hicieron temblar las rodillas, emoción o eso parecía, me tomó la mano, abrazos apretados y todas esas cosas que uno hace cuando alguien le gusta. Pero luego de eso, siento que sus mensajes y su trato se enfriaron. Sin embargo, el sábado pasado, a media boda de mi prima, cuando yo ya estaba briaga y él pacheco, llamó para dejarme escuchar a Yo La Tengo, desde el Manifest. Antes de colgar, me dijo "te quiero... mucho". Ahora está en casa por todo un mes a causa de un hombro roto, por lo cual no podremos vernos en no sé cuánto tiempo, me llama a veces dos veces al día, pero no sé si se deba a su aburrimiento...
Caso sin resolver #6: Hace unos dos años, uno de mis vecinos vino pidiéndome que le diera clases de inglés particulares. A los 10 minutos salió el peine: le gustaba y quería que saliéramos. Se pasó un muy buen rato rogándome por un acostón. Un día, incluso, me encerró en su casa con la promesa de no dejarme salir sino hasta que por lo menos le diera un beso. Pero él tenía novia y estaba, según, muy enamorado. Antes de irme a Francia, quiso darme mi "despedida" pero qué hueva... el niño tenía 18 años cuando lo conocí, yo 25, así que éramos dos polos opuestos. Lo he visto poco desde que volví, pero hace una semana se presentó en mi casa, bien pedo, para decirme que lo único que quería era una oportunidad... de andar conmigo. No sé de dónde saca esas ideas, pero qué pantaloncitos pensar que a sus 20 años puede con una de 27 histérica y maleada como yo... ¿Qué diablos lo hizo cambiar de objetivo?
Tal vez debería seguir los consejos que el muerto me ha dado y los que yo también le he dado y no complicarme la existencia con tanto mono que no puedo manejar... ¿pero éso cómo se hace?

domingo, 21 de octubre de 2007

Finito

Bueno, pues ya, para tranquilidad de muchos y la mía propia, las cosas con Jelipe, ya valieron... No me siento bien para hablar de ello, sólo digo que fue decisión mía y que él no quiere ni verme... Esperemos que cambie de opinión con el tiempo.

sábado, 13 de octubre de 2007

¡Y lo grito a los 4 vientos!

Sí, lo confieso. Me gusta mucho alguien de quien nadie sabe, excepto el muerto. Como es alguien que él ha visto una o dos veces, cree conocerlo. Y me dice "no, Chloè... ese wey es un naco" y con mayor razón me gusta... por llevarle la contra y por naco, ¡porque naco es chido! Y porque él, el naco, es chido...

domingo, 30 de septiembre de 2007

¡Celos! (III)

Bueno, estoy aquí para saldar la deuda y dar explicaciones acerca del rollazo del blog anterior. Creo que la idea primordial quedó clara: la brujer de mi cuñado está completa y absolutamente celosa de mí. Sin razón alguna, que es lo peor de todo. Y en estos momentos, con tantas cosas que tengo que hacer y con tanto que traigo en la cabeza, lo menos que quiero es meterme en una comedia-trágico-musical de esas feas.


Recuerdo que al principio, cuando supe que Godzilla (mi cuñado) ya tenía vieja, me alegré por él. Pensé que le haría bien tener trabajo, novia y más cosas en la cabeza. Ya estaba yo en Francia, cuando el Godzilla me escribió contándome el drama que estaba viviendo:


1. La brujer era su alumna en la escuela y no querían que nadie se enterara, sobre todo los jefes.

2. La brujer estaba separada (que no divorciada) del papá de sus hijas, y el güey, cuando se dió cuenta que esta mona ya tenía a alguien más, comenzó a hacerla de jamón.

3. La brujer tiene dos hijas (una de 7 y la otra de 8 años).

4. La brujer ya no podía tener más hijos, pues se ligó las trompas cuando nació la segunda. Y Godzillita dudaba porque él sí quería tener chavitos (algún día).


Así que le recomendé que tuviera cuidado y que no se alocara, pero a menos de un mes después, ya estaba viviendo en casa de ella. Recuerdo que, estando tan lejos, sólo podía preguntarle al Jelipe cómo era ella. Y Jelipe, sin dudarlo, inmediatamente me contestaba "¡es una naca!". Varias veces le pedí que no se prejuiciara, que intentara tener un trato cordial con ella, pues finalmente era su cuñada y ni pex.


Hace unas semanas, por cuestiones de chamba, le pedí chance a Godzilla de quedarme en casa de ellos a dormir para no tener que ir hasta mi casa tan tarde, pues teníamos algunas cosas que hacer, al término de las cuales, nos fuimos con los de la chamba a echar unos tacos. Caminando de regreso a su casa, Godzilla me soltó la sopa. Me contó, como desde que yo estaba en Francia, su brujer se ponía hiper celosa cuando nos llegábamos a encontrar en el msn. Me contó que ahora le hacía cualquier cantidad de dramas sin razón porque se iba a trabajar y sabía que yo estaba ahí. Incluso Godzilla me pidió que no me llevara pesado con él frente a ella, como si yo me le colgara a Godzilla o lo agarrara a besos frente a ella. Esto último me pesó mucho, pues siempre he tenido una buena relación con Godzilla, platicamos de su hermano, de música, de chamba, bromeamos, nos damos consejos, fumamos del mismo cigarro, cosas de lo más normales entre cuates. Incluso, siento que con Godzilla siempre ha existido una complicidad chida, pues a veces no hacemos más que voltear a vernos y hacernos gestos para entendernos, pero no tanto así como para darle motivos a su brujer para estar celosa. Digamos que nos vemos como hermanitos, aunque el muerto insista (por varias cosas que le he contado que me ha dicho Godzilla) que le gusto. Además, a la relación entre Godzilla y yo hay que agregarle un plus: soy la vieja de su hermano. Y que me disculpe la brujer, pero ya con eso, se mata todo lo demás, pues aunque hubiera chispitas entre nosotros, la sangre es la sangre y punto (y si él no respetara su llamado, yo sí).

Sé que la brujer ha tenido un pasado medio oscuro en el sentido de las relaciones amorosas (el ex le puso el cuerno, razón por la que se separaron), pero no por eso tiene que pensar que así le irá en la feria siempre. Sé también que el hecho de no trabajar le alimenta las inseguridades y le da tiempo suficiente para hacerse ideas de lo que pueda estar haciendo Godzilla a sus espaldas, además de que la forma en que fue educada le hace pensar que una mujer como yo es de cuidado (chia, ni que fuera la octava maravilla del mundo).
¿Pero por qué digo que la forma en que fue educada la hace pensar que soy de cuidado? Pues porque es una mujer-parásito-lastre. Su educación le dicta que ella nació para parir, cuidar su casa, atender a su marido y extender la manita en días de quincena, la cual es una forma de vida con la que, por más cómoda que se vea, yo no comulgo ni tantito. Para ella no existe la palabra "superación", pues cada vez que se le menciona, su respuesta es "¿y para qué quiero superarme? No, yo así estoy bien..." por lo que una mujer autosuficiente es como el diablo para ella.
Pues por mi parte, no tendría de qué preocuparse. Yo estoy bien con el Jelipe, y a Godzilla no lo veo más que como carnalito, porque aparte de todo, es justo todo lo que no quiero en un hombre. Así que no entiendo por qué tanto drama de la brujer.

lunes, 24 de septiembre de 2007

¿Celos? (II)

Ya alguna vez había hablado de que mis relaciones con las mujeres no son exactamente idóneas, sobre todo porque siempre resultan en desmadre y medio. Generalmente, mi experiencia es que las mujeres no pueden soportar otras mujeres que no sean "lo que se espera de una mujer". Mi abuelo citaba mucho a Rosario Castellanos y a Sor Juana, con aquéllo de "Mujer que habla latín, no tiene marido ni buen fin" y siempre que me suceden cosas como la que ahora vivo, me acuerdo mucho de él.
A mi parecer, los celos son resultado de una inseguridad, a veces propia y otras provocada por nuestra pareja, con ciertas actitudes; aunque pienso que se divide en un 70% inseguridad propia y un 30% inseguridad provocada. Por lo que mi opinión de los celosos extremos es muy baja. Lo peor de todo es que, socialmente, está aceptado que todos seamos un poquito celosos, pues hay gente que de verdad cree que "te cela por que te quiere".
Según yo, todos somos un poco celosos, aunque hay niveles: los enfermos y los sanos. O sea, no es malo sentir pasos en la azotea si una nena o un güey llega y le embarra las nalgas y/o pechos a tu güey o nena e incluso medio poner jeta para ver si el otro o la otra es capaz de decir "oye, ¿no ves que tengo novia?". Pero la cosa se vuelve horrible cuando el celoso es una patada en la cola para el celado y quienes le rodean.
La cosa es que a lo que voy con todo esto es a que estoy viviendo una situación verdaderamente incómoda: la mujer de mi cuñado no me puede ver cerca de él.
Dicen todos los que nos conocen que incluso estando a medio mundo de distancia, la mujer me ha sentido como amenaza. Mi cuñado me lo ha dicho, Jelipe me lo ha dicho, hasta el suegro se ha dado cuenta, los cuates de la chamba también se dan cuenta (pues además, para los que no saben, mi cuñado y yo trabajamos juntos).
Entiendo que la situación de esta mujercita no es la más privilegiada: (creo que ni la secundaria tiene) no trabaja, ya estuvo casada y el marido la engañó, su educación es totalmente conservadora (es una de ésas que esperan que los "señores" estén chupando y echando madres en un lugar y del otro lado, las viejas bordando, encerradas), se siente menos que medio mundo, pero no se quiere superar... Sí, es una mujer cerrada que piensa que las mujeres sólo servimos para servir a los hombres y para exigirles que nos quieran y obviamente le molesta una mujer como yo, que a pesar de que sigo siendo una niña en muchos aspectos, en otros ya tengo un carácter bien formado que no se parece en nada a lo que ella es.
Para su desgracia, entre mi cuñado y yo, existe buena química desde siempre, incluso una complicidad, pues a veces no hacemos más que hacernos gestos para saber qué nos estamos comunicando. Pero no ve más allá y no comprende que yo no lo veo como hombre, sino como el carnal de mi novio. Tampoco entiende que una mujer pueda decidir por sí misma y decida cultivar su mente y su espíritu antes que preservar la especie.
Chale, ni que yo fuera la octava maravilla del mundo y todos los hombre se enamorarán de mí nomás al verme... y aunque lo fuera, qué poca seguridad en sí misma tiene que no es capaz de creerse lo que es.
Lo que yo me pregunto es... ¿por qué, encima de todo lo que tengo que y quiero hacer, debo entrar a una telenovela del Canal de las Estrellas y ser el objeto de los celos de una mona que se encuentra a disgusto con su vida y no hace nada por remediarlo?
No se pierda los próximos capítulos por este su blog.

domingo, 16 de septiembre de 2007

De egoísmos y otras cosas

But now that you've made way
A better tide to get at these roads
Again
And so the time's right back to you
And all the chances that I blew.
Kashmir, Rocket Brothers
Desde que tengo uso de memoria, la gente me ha dicho que soy egoísta. Y sí, tal vez sí lo soy, pero creo que vivimos en una época en que si nosotros mismos no nos encargamos de nosotros, nadie más lo hará. A veces la gente es tan desconsiderada que se la pasa echando culpas a la gente que les rodea quienes terminan por creerse que los egoístas son ellos. Y luego se la pasan diciendo "lo único que quiero es tantita comprensión", pero cuando se trata de otorgarla, todo mundo se avienta la bolita.
Bueno, el punto es que una y mil veces, la gente me ha acusado de egoísta y no me importa aceptar que sí lo soy, pero más que nada porque creo que si no cuido mis propios intereses, nadie más lo hará. En ese sentido, yo quisiera que la gente fuera un poquito más consciente de sí misma y de los demás.
Creo que hay quienes no se conocen bien a sí mismos y que por eso se meten en camisas de once varas cuando se ponen a criticar a los demás. Habemos quienes, por mensos tal vez, hemos vivido estigmatizados toda la vida con 20 mil etiquetas idiotas que quienes nos rodean nos cuelgan arbitrariamente. Y entonces lo que provocan es que nuestra confianza en nosotros mismos se vea mermada y comencemos a preguntarnos si no estaremos mal en algún punto.
Sí, es verdad que todos los problemas en una relación interpersonal son culpa de las personas involucradas en su total, no de una sola, aunque a veces el problema principal radica en que uno habla de más y el otro habla de menos (o unos y otros, porque las relaciones no siempre son de dos), con lo cual se complica un poco el trabajo.
Creo que no soy la única persona que quisiera que todo el mundo pudiera ver el interior de mi cabeza (aunque ciertas zonas tendrían password) para no tener qué hablar y hablar, pues no sé si a alguien le pase igual, pero a veces estamos "blah blah blah blah" un buen rato, para al final darnos cuenta de que no hay orejas que escuchen. Es cansado tratar una y otra vez un mismo problema, proponer soluciones y al final darse cuenta de que las cosas están igual o peor. Lo malo es que cuando eso sucede, uno se transforma en rollero, panchero, berrinchudo, enojón, malhumorado y problemático, mientras el otro cuate se queda callado y no saca las cosas que le molestan sino hasta que se dicen las cosas que molestan de él. De ahí que entonces el pancho que en un principio era una cosa tan sencilla, de pronto de transforme en una tormenta en un vaso de agua. Sólo que de vez en cuando, el vaso es tan pero tan grande, que no se le ven los bordes, ni se alcanza a ver una rayita de azul que nos indique que la tormenta está a punto de disiparse.
¿Y por qué todo este rollo ahora? Bueno, la cosa es que la mala del cuento soy yo, por decir las cosas que me molestan en el momento en que me molestan y proponer soluciones que luego me hacen quedar como que quiero que las cosas se hagan a mi modo, mientras el Jelipe se queda calladote y empieza el "es que tú haces, es que tú dices, es que tú me haces sentir..." cuando yo saco alguna cuestión que me molesta, logrando únicamente hacer el pedo más y más grande.
Pero bueno, esta vez no seré la berrinchuda, la rollera, la panchera ni la bruja del cuento. Me sentaré a esperar que se me pase el coraje y entonces, si me da la gana, haré algo al respecto. Mientras tanto, léanse esto para que vean la manera que tiene Jelipe de hacerme "ver" que está enojado...
Y no se trata de ver quién diablos tiene la razón, sino sólo de igualdad, lo que quiere decir que si yo me devano los sesos para decirle de una manera decente lo que me molesta, lo menos que podría esperar a cambio sería lo mismo (o sea que se devanara los sesos para la misma cuestión) y que me escuchara.

martes, 4 de septiembre de 2007

Diciendo adiós

Touch my hand
It's only me, listen
I'm here.
Come to stand
In sultry fields
With you.
And now
Old dummy day
I know
Is over this way.
I'm laughing
Saw you gonna kiss me
You see
Yeah as I said.
One day she won't
A lonely bird
Alone.
Judgement day
Saw the world it's gone
Unheard.
Sold the sea
A lot how it feels to me.
I hate the word it's sad to see
I take your weight
And your heart fades away
Today a renegade
To lay in woods
By the pheasants.
I mean it
You don't
Force on my head
Kill our nightmare.
A lonely bird,
a lonely bird
A lonely bird,
a lonely bird
A lonely bird,
alone.
Colour me
Cover me in the colour that reminds you
Solemnly.
Could make the same mistake
And you would never know
That I am, that I am
Alone, now.
Something, something
Tells me that you
Have something
On, all of us now
You're heaven
Taking over me now
Colour me hate
Raw little nerve
Colour me and pull us
Only home
Me home.
Hold the sun down
Hold the sun down
Hold the moon down
Leave me to rest
Want the world man
Too the words out
Only relief is
To slip through the nets
Hold a minute
And stop a minute
And go, oh oh
Hold a minute
You said to me
Said to me and
Breath, breath,
breath, breath,
breath ...
You said it to me
Sometime later.
Sometime Later, Alpha
Las cosas con Jelipe van mejorando, creo que al fin voy reencontrando ese amor que le tengo. Y estamos bien, estamos trabajando y estamos creciendo juntos y por separado. Por eso de pronto siento la necesidad de desprenderme de ciertas cosas que me hacen daño.
Las cosas con el muerto no están bien, sobre todo porque a veces yo misma lo veo como un peligro. A veces creo que si me extiende los brazos, yo correré a refugiarme en ellos como una niña. Y de pronto me veo pensando en qué pasaría si regresara con él. Sé que no es nada de eso lo que quiero, sé que no puedo estar con él de nuevo porque me destruiría una vez más porque me quita energía, porque me desgasta, porque me siento atada, porque no puedo ser.
Yahui y sus ondas horoscópicas me dijeron un día que como él es piscis y yo leo, nos complementamos, pero tendremos siempre una relación amor-odio. ¿Yo para qué diablos quiero una relación donde un día lo voy a amar con todo mi corazón y otro lo voy a odiar con toda mi alma?
Ayer tuve un episodio muy lacrimógeno con él por messenger:
Le dije "quiero que tú y yo hagamos un viaje a un lugar que no conozcamos, aquí en México. Solos tú y yo".
Me respondió "cualquier lugar contigo es desconocido".
"Quiero un lugar selvático" le dije.
"Me contaron de una isla por Chiapas donde llegan los tiburones blancos" me respondió. "Chiapas sería magnífico" le dije.
"Algún día..." me respondió.
"No, no es algún día, es a fines de Noviembre", le dije "ésa será mi despedida de tí".
Se quedó mudo por un momento.
"Me estoy despidiendo de todo el mundo, Chloè, tal vez mañana me levante y me vaya, no sé si pueda darte un viaje..." me dijo.
"Muerto, te amo... quiero que vueles, yo lo hice y por todo el amor que te tengo, quiero que ahora lo hagas tú, si te vas sin despedirte de mí como yo quiero que lo hagamos, no funcionará, jamás te irás y quiero dejarte ir" le expliqué.
"No puedes decirme adiós..."
"No, muerto, no puedo, pero lo intentaré".
"¿Para qué? ¿Qué ganas?"
"Mi tranquilidad. Gano algo que siempre he querido: decirte adiós para que siempre seas sólo mío."
"¿Cómo así?"
"Sí, porque sé que nunca te irás de mí, pero seré feliz encontrándote dentro mío. Quiero encontrar esa espiritualidad de tenerte dentro mío sin tenerte"
"Nunca nadie ha podido deshacerse de mí"
"Muerto, yo no quiero deshacerme de tí, quiero estar tranquila contigo, quiero tener paz. No te quiero como mi novio o mi esposo, tampoco como mi amigo."
"Pero no me dirás adiós; soy un círculo y al mismo tiempo, una línea sin fín"
"Muerto, todo círculo es de cierta forma una línea sin fin. Sé que no puedo decirte adiós. Sé que no puedo deshacerme de tí, sólo quiero reconciliarme con ésa idea sin querer estar contigo, pues a veces siento que me aferro demasiado a tí..."
"Lo que sucede es que quieres darle ya el cetro a otro güey, ¿no es cierto? No quiero pecar de vanidoso, pero parte de tu estorbo con los demás güeyes soy yo"
"Es verdad, muerto, lo eres. Y sí, quiero darle el cetro y la corona a otro güey, porque lo siento justo"
"Entonces conviértete en mi amiga en verdad"
"Lo estoy intentando, me está costando demasiado, pero lo estoy intentando y quiero serlo. Y decirte adiós, será el momento en que realmente me convierta en tu amiga."
"No, sólo será un hola, como lo que somos, vivir con lo que somos y lo que tenemos de la vida, las cosas del mundo y los demás."
"Éso quiero."
"Ya lo tienes en la punta de la lengua. Si un día me hago famoso, cantaré un jazz, sólo para tí. Buenas noches."
Y se desconectó.
Creo que le pegó con tubo lo que le dije. Creo que soy la primera persona que intenta decirle adiós, pues él debe ser siempre quien se despida. Lo tomó por sorpresa.
Hoy me dijo que Bright Eyes viene a México, y luego "me dirás adiós y si quieres me borro de tu vida... pero después de que me enseñes a hablar inglés" sabiendo que el es el peor alumno que he tenido en la vida. Luego me dijo que me dará mi viaje, como lo quiero, pero lo que no sabe es que no quiero que se borre (ni borrarlo) de mi vida, sólo quiero paz con el pensamiento de tenerlo cerca.

lunes, 3 de septiembre de 2007

Levantando ámpula

Bueno niños, ¿ahora resulta que trato mal al Jelipe? No, queridines. A veces creo que es necesario un jalón de orejas bien firme y fuerte para obtener ciertas cosas que de otra manera se darían por sentadas.

Muchos se han de preguntar por qué sigo con el Jelipe si hay tantas cosas con las que no estoy de acuerdo de él. Es un poco complicado de explicar, sobre todo porque a lo mejor muchas de mis razones ni siquiera son tan válidas. Pero lo intentaré, no para justificarme, sino para que vean que no va por pura necedad mía todo eso de los berrinches. Pero para eso debo tal vez regresar al inicio de la historia, así que siéntense bien derechitos, póngase sus lentecitos, prendan un cigarrito y pongan una jarrita de café a calentar porque Chloè va agarrando vuelo (ni pedo, güeyes, ahora se aguantan por andar simpatizando con el Jelipín)


Mon Coeur, Mon Amour


Luego del desmadre que fue lo del muerto, pensaba que jamás de los jamases iba a parecer alguien que me moviera el tapete así de grueso, que me trajera verdaderamente de nalgas y a quien yo trajera igual y todo ese desajuste emocional que se vive luego de una relación como la que yo viví con el muerto ("si él no me quiere, nunca nadie me va a querer"). Muchos saben que esa segunda vez, yo juraba que terminaba casada. Sin embargo, al muertito le dio frío y ni paper, a recomenzar.

Unos meses después de todo el drama de la separación, el Jelipín empezó a figurar en el panorama. No era una relación así como muy cercana ni nadie le tiraba el can a nadie. Platicábamos de lo que nos gustaba (que ni de chiste era parecido) y nos dejábamos mensajines en el myspace. Luego comenzamos a platicar por el msn y todo bien tranquis. Más por compromiso que por otras razones, de repente nos decíamos que sería chido conocernos, pero como que nunca lo tomamos en serio. Creo que lo que buscábamos era tener un amigo y una amiga con quien de pronto compartir un gansito, un cigarro y chisme en plena banqueta. Incluso llegué a darle mi teléfono, pero nunca pudimos coincidir.

Esa etapa del teléfono fue cagada. Yo le había dado mi celular porque nunca me ha gustado que mis papás me pregunten "¿quién era?" cada vez que alguien me llama, de donde sea. Odio dar explicaciones. Así, para los dos era más fácil, pues él podía llamarme de su chamba.

Unas semanas antes de conocernos, mi nana, que además había sido nana de mi mamá y sus hermanas, murió, así que fuimos a velorio, rosarios, misas... En una de esas, estaba en una de las misas, llorando a moco tendido, acordándome de los momentos bonitos que pasé con mi nana cuando el celular comenzó a vibrar dentro de mi chamarra. Me sequé las lágrimas y me sorbí los mocos, carraspée para liberar mi garganta y salí para contestar. Del otro lado, una voz me dijo "Perdón, señorita, ¿ahí venden tortas?" No sabía si pendejear al güey o soltarme llorando, ni siquiera sabía qué contestar. Me decidí por el enojo. "Está equivocado", dije. Y entonces él se sacó de onda y me dijo "¿sabes quién habla?" "No", le dije. "Soy Jelipe..." Me dijo un poco como excusa. "Lo siento, me agarras en un mal momento..." le expliqué dónde estaba. Creo que se le caía la cara de vergüenza, se disculpó y dijo que me llamaría otro día. Y lo hizo, pero siempre las circunstancias eran igual de oportunas.

Un buen día, por messenger, decidimos que sería chido conocernos. Así que quedamos dos días después en Coapa (¿por qué diablos estará Coapa en mi Karma?). Llegué hora y media tarde, nunca me pude explicar el por qué, pero por fortuna, él seguía esperándome. Tal vez porque me las olía de lo que sucedería unos minutos después. Yo recuerdo haberlo visto y que mi mente se quedó en blanco, me pareció guapísimo. Pero mis estúpidos prejuicios me hicieron pensar que tal vez no tendría ni un gramo de inteligencia.

Cuando me dí cuenta, habíamos pasado seis horas en un café hablando y hablando.

Quince días después, nos dimos nuestro primer beso y lo que luego pasó fue que nos dejamos llevar. Pasé con él 8 meses increíbles, donde aunque sabía que me iría, mi idea era darle lo mejor de mí y dejar que él me quisiera. Sonaba gandalla dejar que se enamorara perdidamente, sobre todo cuando sabíamos que me iría, pero él quiso y yo quise. Y bajo advertencia no hay engaño.
Mi idea también era por fin sacarme al muerto de la cabeza, aunque sabía que eso no sería tan fácil, pero Jelipe me ofrecía la oportunidad de resarcir mis errores y descubrir en dónde estaba fallando.
I've found my soldier girl, she's so far away
Las cosas empezaron a fallar exactamente el día que le dije que no lo extrañaba. Ya estaba en Francia y un buen día lo llamé y me dijo "cuando te fuiste, me pasé tres días llorando". En ese momento no entendí por qué se había deprimido tanto si seguíamos juntos, si los dos estábamos vivos, aunque no físicamente juntos, y nos seguíamos queriendo. Yo quería que él estuviera contento por mí, porque estaba logrando uno de los sueños de mi vida, aunque entendía que era difícil para él estar en un lugar donde todo lo recordaba a mí. No quise cargar con el dolor de pensar que si algo malo le sucedía, sería mi culpa. Cuando le dije que no lo extrañaba, pensaba en alivianarle el sentimiento de que todo estaba mal, quería que se diera cuenta de que a pesar de todo, no tenía que sufrir porque yo me sintiera mal. Sin embargo, él lo tomó por otro lado y empezaron las broncas.
El resto de la historia ya se la saben: está llena de celos, mentiras, peleas... pero tengo bien claro por qué sigo y quiero seguir. Estando sola, aprendí que no puedo ir por la vida abandonando gente sólo porque no me convence alguna cosa en particular de ellos. No puedo seguir huyendo sin dar pelea y sin decir ni "agua va". Esta vez quiero enfrentar los problemas y aprender a resolverlos, que fue lo que no hice con el muerto. Él siempre sacaba los problemas y proponía soluciones, mientras yo me sentaba a llorar pensando que la que estaba mal era yo, porque en realidad, en esa relación, yo era Jelipe y no sabía pedir lo que necesitaba.
No quiero ser la mala de la historia y aparecer en los libros como la rompecorazones por excelencia, quiero ser una chica valiente que se enfrenta a los problemas y los resuelve, cueste lo que cueste. Quiero que Jelipe y yo crezcamos y trabajemos juntos porque nos queremos... además, ¿no dicen: el que quiera azul celeste que le cueste? Yo quiero azul celeste.